
Una inquietante película de terror argentina que se destacó en la última edición del Festival de Sitges. Revela en su estructura una amalgama de influencias que evocan la esencia de John Carpenter en ‘En la boca del miedo’, elementos de H.P. Lovecraft y hasta un toque de Sam Raimi.
El cineasta Demián Rugna logra crear una obra angustiante que se edifica con una hábil economía de elementos narrativos y con su ritmo frenético.
La trama sigue a Pedro (interpretado por Ezequiel Rodríguez), un trabajador rural que, junto a su hermano, descubre a un hombre en avanzado estado de descomposición. En el cadáver moribundo reside la amenaza de un mal capaz de desencadenar muerte y locura a su paso, sumergiendo a los personajes en una experiencia terrorífica.

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