
Con el objetivo de denunciar que «el TAV nos esclaviza» y animar a «romper las cadenas del progreso», este sábado se ha celebrado en Iruñea una manifestación a convocatoria de AHT Gelditu!
La marcha ha partido desde el Palacio de Nafarroa y en la misma, una vez más, ha salido a las calles de la capital navarra el elefante blanco, «símbolo internacional de las infraestructuras inútiles, destructoras e impuestas cuya máxima expresión en Euskal Herria es el TAV, con más de 12.000 millones de euros de coste financiados con dinero público que solo beneficia a los esclavistas que nos lo imponen», han señalado los organizadores de la movilización.
Encabezados esa figura del elefante blanco arrastrado por ‘esclavos’ y un hombre trajeado con un maletín lleno de billetes azotando a los esclavos, la marcha ha subido por Carlos III, para atravesar Merindades, Nafarroa Beherea, Príncipe de Viana, San Ignacio y terminar en el Paseo de Sarasate.
En distintos puntos del recorrido han realizado breves teatros para denunciar las condiciones laborales de quienes trabajan en estas obras.
Durante la marcha, eesde AHT Gelditu! han recordado los testimonios de trabajadores de las obras del TAV en Nafarroa que han denunciado unas condiciones laborales «de esclavitud», entre las que figuran «jornadas interminables sin cobrar las horas extras, consumo de drogas para poder aguantarlas, falta de seguridad laboral total en un trabajo de gran siniestralidad -12 muertes en las obras del TAV en Euskal Herria hasta la fecha, en su mayoría migrantes-, gran insalubridad laboral trabajando con máquinas diesel dentro de los túneles sin los EPIs adecuados, abusos empresariales que gozan de total impunidad, maltrato racista y homófobo, chapucería irresponsable y temeraria, prácticas de corrupción...».
Y han puesto el acento en que «sin estas condiciones de explotación, macro infraestructuras como las del TAV no serían posibles por su coste astronómico, inaceptable para cualquier economía».
Además, han destacado que «el TAV no solo esclaviza a los trabajadores que lo construyen, sino también al resto de la clase trabajadora, que se ve forzada a financiar mediante sus impuestos, no solo su construcción y costoso mantenimiento, sino también, en muchas ocasiones, su explotación deficitaria, hipotecando con ello a las futuras generaciones».
Y mientras se financia el TAV «para las elites esclavistas, se desmantela progresivamente el tren convencional empleado por las clases populares que no necesitan el TAV en sus desplazamientos habituales».
El mito del progreso «se resquebraja»
La organización de la manifestación también han indicado que «el TAV hasta hace poco era la máxima expresión del progreso y la modernidad. Pero el mito del progreso, al igual que el del TAV, se resquebraja por momentos. El llamado progreso, a día de hoy es sinónimo de destrucción de ecosistemas, fragmentación y ocupación del territorio que acarrea pérdida de biodiversidad, extinción de millones de especies, cambio climático, contaminación de la tierra, agua y aire, artificialización, deforestación y desertificación masivas de la naturaleza...».
Por lo que considera que «ha llegado el momento de romper las cadenas del progreso que nos esclaviza y nos destruye. La defensa de la tierra y la superación del capitalismo es la única garantía para asegurar un futuro digno y justo para la humanidad».
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