
Israel anunció el domingo el establecimiento de «pausas humanitarias» en su ofensiva militar contra la Franja de Gaza para permitir la entrada de ayuda al devastado territorio palestino, pero ni ese mismo día ni ayer detuvo el genocidio que está cometiendo en el enclave evitando que sus tropas siguieran matando. El régimen sionista mató ayer a al menos 98 personas, cuarenta de ellas cuando esperaban conseguir alimentos en distintas zonas del enclave y en torno a una treintena en puntos donde Israel había establecido «pausas» en sus ataques. Al menos otras catorce murieron por desnutrición a consecuencia de la hambruna provocada por el Estado judío.
En diciembre de 2023 Israel ya marcó Al-Mawasi, una pequeña porción de tierra de 8,5 km2, como «zona segura» , a la que obligó a desplazarse desde otras zonas a los civiles palestinos en busca de refugio, y donde se refugiaron cientos de miles de personas a las que desde entonces ha bombardeado en repetidas ocasiones, matando a cientos de ellas. Ahora hace lo mismo en los puntos donde ha decretado «pausas humanitarias».
La entrada de ayuda sigue siendo mínima; ayer accedieron al enclave palestino por el paso de Kerem Salom una decena de camiones, que fueron saqueados. Israel, que insistió en negar que exista hambre en Gaza a pesar de todas las evidencias y testimonio que lo prueban, dijo que unos 20 palés con comida fueron lanzados para los residentes del norte y del sur de la Franja «en cooperación con Jordania y Emiratos Árabe», aunque testigos gazatíes rebajaron a doce el número de palés caídos en esas zonas. También dijo que la ayuda internacional fue entregada en 120 camiones que entraron a Gaza desde Egipto por primera vez en meses, y «distribuida» en el territorio por la ONU y ONG.
«INEFICAZ Y PELIGROSO»
En cualquier caso, Médicos Sin Fronteras (MSF), presente en Gaza, insistió en que este tipo de lanzamientos desde el aire son «especialmente ineficaces y peligrosos», ya que, por un lado, dos millones de personas están atrapadas en un pedazo de tierra que representa el 14% de toda la Franja, y, por otro, la gente se ve obligada a entrar en zonas militarizadas. Además, transportan mucho menos suministro del que puede llevar un camión. Jean Guy Vataux, coordinador de MSF en la Franja, alertó en este sentido de que el lanzamiento de ayuda por parte de Israel es una «iniciativa inútil» y cargada de «cinismo».
«Las carreteras están ahí, los camiones están ahí, los alimentos y los medicamentos están ahí, todo está listo para traer ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, que se encuentra a solo unos kilómetros de distancia», aseveró respecto al bloqueo impuesto.
Las muertes por hambre se han disparado en las últimas semanas en el enclave. Ayer, el secretario general de la ONU, António Guterres, que insistió en que «nunca se debe aceptar el hambre como arma de guerra», aseguró que «nada puede justificar la destrucción de Gaza que ha ocurrido ante los ojos del mundo» durante la conferencia sobre la solución de dos Estados, una cita que EEUU calificó de «inoportuna».
Lo que no consiguió en casi 22 meses la retransmisión en directo del genocidio palestino que Israel está cometiendo en el gueto de Gaza parece haberlo logrado las fotografías de menores palestinos al borde la muerte que no son sino huesos y piel. Algunos líderees mundiales que hasta ahora habían permanecido impasibles ante el horror que vive la población gazatí e inamovibles en su apoyo a la brutal estrategia israelí están tomando algunas decisiones, poco más que simbólicas, para tranquilizar sus conciencias.
Así, Alemania, el más firme aliado del régimen sionista junto a EEUU, ha decidido el establecimiento de un puente aéreo para entregar en cooperación con Jordania ayuda humanitaria en la Franja, donde Israel ha matado ya a al menos 59.921 personas y cerca de 1850 han muerto por hambre.
El Estado español también dijo que enviará el viernes doce toneladas de alimentos desde Jordania para lanzarlas en paracaídas desde aviones.
El presidente de EEUU, Donald Trump, indicó que su país «pronto» establecerá centros de distribución de alimentos «sin vallas, donde la gente pueda entrar libremente» en el Gaza, donde, según admitió, hay indicios de una «verdadera hambruna». Washington y Tel Aviv son los impulsores de la GHF, la fundación formada por mercenarios que se encarga de la distribución de ayuda en jaulas y en cuyas colas, los soldados israelíes han matado a más de 1.500 personas desde principios de mayo.
PASO DE BRUSELAS
Ayer Bruselas dio un primer paso, que no deja de ser simbólico, al proponer suspender de forma parcial el acuerdo entre la UE e Israel sobre la participación del Estado judío en el programa científico emblemático Horizonte Europa por su actuación en Gaza.
Esta suspensión se produce como «respuesta» a la revisión del artículo 2 del Acuerdo de Asociación UE-Israel sobre el respeto de los derechos humanos, señaló el Ejecutivo comunitario que, 22 meses de genocidio después, recalcó que es un elemento «esencial» en la cooperación bilateral, incluida la científica y tecnológica, el cumplimiento de esas obligaciones. Israel consideró «injustificable» la decisión.

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