
El fantasma de Silvio Berlusconi sigue persiguiendo a la política italiana. Y no por decisiones políticas o grandes reformas completadas en su nombre, no, sino por las huellas de sus escándalos que han vuelto a plena actualidad de manera absurda.
Los recuerdos del ‘bunga bunga’, de cuando el ex primer ministro tuvo que aparecer en frente de un juez acusado de haber favorecido la prostitución, se han oxidado un poco con el tiempo, pero un caso de actualidad ha hecho despertarlos otra vez.
En una habitual mezcla de farsa y de vicios, de altos cargos institucionales y de un submundo digno de una película cómica, al Gobierno de Giorgia Meloni, cada día en mayores dificultades después de la derrota en el referéndum sobre la Justicia, solo le faltaba este enésimo dolor de cabeza.
Mentiras galácticas
«O tempora, o mores!», «A ze garaia!», vaya época fue aquella entre 2010 y 2011, cuando Italia esperaba frenéticamente noticias sobre el escándalo del ‘bunga bunga’.
Todo empezó como siempre ocurre en estos casos, con un episodio lejano: la captura por parte de la Policía de Milán, en mayo de 2010, de una menor marroquí, Karima El Mahroug, acusada de robo.
En la comisaría tuvo que ir a rescatar a la chica una consejera regional del partido de Silvio Berlusconi, impulsada por razones poco claras por el mismísimo ‘Cavaliere’: Nicole Minetti, el personaje-clave de esta historia de fantasmas que vuelven.

Minetti era oficialmente «higienista dental» del por aquel entonces primer ministro. Berlusconi llegaba bastante tocado desde el año anterior por las acusaciones de su mujer Veronica, a raíz de la publicación de algunas fotos suyas durante la fiesta de cumpleaños de una joven de Nápoles, Noemi Letizia: «Mi marido está enfermo, va con menores y veo a las jóvenes ofrecerse al dragón», había sido la sentencia de la ‘primera dama’.
Y si la explicación para ir a la fiesta de Noemi había sido que «su padre era el chofer de Bettino Craxi», una mentira galáctica, la creada para justificar el rescate de Karima El Mahroug sería que «es la sobrina de Mubarak», el presidente de Egipto: otra mentira espectacular, ofrecida a la comisaría por Berlusconi, que en aquel momento se encontraba en París en una reunión de la OSCE.
La caja de Pandora tenía que levantarse todavía, porque Minetti no llevaría a Karima, más conocida como Ruby ‘Rubacuori’ (‘Robacorazones’), a un centro para menores, sino a la casa de otra chica, una brasileña amiga de la higienista dental: Michelle Conceiçao.
Cenas elegantes y ‘usuarios finales’
Empezó así una investigación que se transformaría en carne para la picadora diaria de los cotilleos. Minetti, Karima, Michelle y unas cuantas otras chicas eran invitadas habituales de la villa del ‘Cavaliere’ en su feudo de Arcore, rápidamente rebautizada como ‘Hardcore’.

Invitadas ¿a qué? A bacanales y orgías según los investigadores y los fiscales; a «cenas elegantes» y como mucho con temática burlesque para los defensores del primer ministro, por supuesto apodado enseguida ‘Burlesconi’.
Cuando los indicios empezaron a amontonarse sobre la figura de Berlusconi, sobre todo las interceptaciones telefónicas de las llamadas de Nicole Minetti, el debate llegó a uno de sus puntos álgidos; el abogado defensor del ‘Cavaliere’ admitió, sí, las noches alegres de su cliente, que, sin embargo, no tenía que ser considerado el organizador (algo con repercusiones penales), sino simplemente «el usuario final».
Las llamadas de la higienista dental, que había entrado en el Consejo Regional de Lombardía por una decisión directa, se dirigían al primer ministro (‘Love of my life’, ‘Amor de mi vida‘) y a otras chicas que querían entrar en este circuito discreto de fiestas a cambio de dinero: «Verás un poco de todo: la puta, la latina que no habla italiano y viene de las favelas, alguna más seria, y luego estoy yo que... hago lo que vago, ¿vale?». Por ejemplo, según algunos testimonios, Nicole «disfrazada de monja practicaba sexo oral al Cavaliere, mientras él se entretenía con otras chicas».
El abogado defensor del ‘Cavaliere’ admitió los hechos investigadores, pero defendió que Berlusconi no era el organizador, sino solo «el usuario final»
Este era el tono de Minetti, cuando tenía que hacer el briefing (palabra suya) a las nuevas candidatas para estos ‘bunga bunga’, el nombre que se generalizó para las fiestas de Arcore, un término por lo visto sugerido por el líder de Libia, Muammar Gadafi, supuestamente experto en el tema.
Berlusconi, junto a unos cuantos ‘escudos humanos’ dispuestos a sacrificarse por él, fue acusado por la inoportuna llamada para rescatar a Ruby y por favorecer la prostitución. El ‘Cavaliere’ fue absuelto porque mientras tanto su Gobierno había logrado ‘descafeinar’ el relato de la acusación y no se encontró una conexión directa para afirmar con certeza que fuese él quien organizaba todo.
La gracia
Pagaron, eso sí, entre otras, Nicole Minetti, implicada en otra ramificación de este juicio, en que los fiscales intentaron demostrar que las chicas que declararon lo habían hecho mintiendo bajo una recompensa millonaria.
La exhigienista dental fue señalada como la pieza clave de estas fiestas. Y ya que estaban allí, los jueces encontraron unos cuantos gastos ‘alegres’ con la tarjeta de crédito de la Región de Lombardía: entre otras cosas un libro llamado ‘Mignottocrazia’ (‘Putocracia’), del periodista Paolo Guzzanti, cercano a Berlusconi, que explicaba cómo ciertas dinámicas de prostitución son normales en el mundo del poder.
Total de la condena: 3 años y 11 meses para Nicole, que nunca ha ido a la cárcel porque al no tener antecedentes ha podido purgar la condena haciendo servicios sociales para la comunidad.
Resulta que hace dos semanas apareció en la prensa la noticia que volvió a hacernos saltar del sofá sobre el tema: el presidente de la República, Sergio Mattarella, ni más ni menos, había concedido la gracia a Minetti «por cuestiones humanitarias y personales», en concreto haber cuidado a un chico gravemente enfermo.
Si se confirma que el presidente de la República ha sido ‘engañado’ por el Ministerio de Justicia, el daño para la credibilidad de Mattarella puede ser importante
Este tipo de indulto es una de las prerrogativas del presidente de la República, impulsada por el ministro de Justicia, aquel Carlo Nordio que ha estado bajo la lupa, además que en primera fila, en el reciente referéndum de Meloni. Un poder que puede llevar, como apunta la reciente película de Paolo Sorrentino, a profundas crisis personales.
Pequeño problema; la gracia fue concedida el pasado febrero y la noticia no ha salido a la luz pública hasta abril, descubierta además por casualidad por un programa de la televisión pública RAI. Cuando la ha llevado al papel ‘Il Fatto Quotidiano’, diario históricamente anti-Berlusconi, se ha descubierto que quizás (no se sabe con precisión) estas razones humanitarias no fueron reales.
Un hilo hasta Epstein
Minetti, mientras tanto, se ha reinventado y tiene como pareja a Giuseppe Cipriani, un empresario que parece haber tenido relaciones estrechas con Jeffrey Epstein. Estuvieron juntos en un rancho en Uruguay llamado ‘Gin Tonic’.
Todo hubiera podido acabar en una dialéctica entre partes, como en 2011, en la palabra de uno contra la de otro. Sin embargo, en este caso el ‘convidado de piedra’ es la máxima autoridad italiana, el presidente de la República, que podría haber sido engañado por parte del Ministerio de Justicia. Para la imagen de Sergio Mattarella, probablemente el único político que la ciudadanía cree fiable en este momento, sería un daño enorme.
Giorgia Meloni se ha mantenido de momento un poco apartada: solo le faltaba esto entre crisis internacionales y el varapalo recibido con el referéndum de marzo.
Se habla de echar a algunos de los funcionarios del Ministerio de Justicia, que podrían ejercer de chivos expiatorios como en las novelas de Daniel Pennac sobre ‘Monsieur Malaussène’. Chivos expiatorios que en realidad nunca se han ido en esta historia de fantasmas que vuelven.

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