Macron condona la violación de derechos humanos por parte del régimen egipcio
Por segunda vez, el presidente francés se ha negado a desairar al mariscal de Egipto, Abdelfatah al Sissi, por reprimir a todo el que se le opone o le critica. La «lucha contra el terrorismo» y la estabilidad regional son lo primero. Miles de muertos y desaparecidos, 60.000 encarcelados... minucias.
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha asegurado que no condicionará su cooperación con Egipto a la situación de los derechos humanos porque una política de boicot debilitaría la eficacia de la lucha de El Cairo «contra el terrorismo o a favor de la estabilidad regional».
En una intervención conjunta en el Elíseo con su homólogo egipcio, Abdelfatah al Sissi, Macron ha dejado claro que en la cuestión de los derechos humanos opta por un «diálogo franco y exigente» a favor de la «apertura democrática» y de «una sociedad civil activa».
Pero el jefe de Estado francés ha insistido en que «no condiciono nuestra cooperación en materia de defensa y economía a ese tipo de desacuerdos porque creo en la soberanía de los pueblos y en el respeto de los intereses legítimos y recíprocos», ha añadido.
Macron ha saludado la puesta en libertad el jueves, en vísperas de la visita de Al Sissi a París y en medio de una campaña internacional, de tres dirigentes de la organización egipcia de defensa de los derechos humanos EIPR y ha asegurado haber evocado ante el mariscal egipcio la situación de Ramy Shaath, casado con una francesa e igualmente en la cárcel desde hace un año.
La visita de Estado de Al Sissi ha sido criticada por distintos colectivos de defensa de derechos humanos y ONGs, que piden a Macron firmeza en sus exigencias sobre el respeto de los derechos humanos y tienen previsto manifestarse hoy a última hora de la tarde ante la Asamblea Nacional francesa.
Pero, como en 2017, el inquilino de la Casa Blanca se ha vuelto hoy a negar a hacerlo.
El presidente egipcio, por su parte, ha reclamado que no se retrate a su país como un régimen déspota. «Con todo lo que hace por su población y por la estabilidad de la región, no se debe presentar al Estado egipcio como un régimen déspota. Eso es algo que desapareció hace muchos años», ha concluido.
Desde el golpe de Estado contra el desaparecido presidente legítimo, Mohamed Morsi, Al Sissi reprime sin miramiento alguno cualquier tipo de oposición, primero islamista y luego liberal y de izquierda.
60.000 personas siguen encarceladas hoy en Egipto por motivación política.