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Lakua activa un plan para aumentar un 50% la producción de patata de siembra en Araba

El Gobierno de Lakua pretende aumentar en un 50% las hectáreas dedicadas a la producción de patata de siembra en Araba hasta alcanzar las 8.200 hectáreas en 2029.

Tubérculos de patata en una explotación de Araba. (Raúl BOGAJO | FOKU)

El Gobierno de Lakua destinará entre este año y el próximo 6,78 millones de euros a un plan para reactivar el cultivo de patata de siembra, con el que espera aumentar en un 50% las hectáreas dedicadas a la producción de esta variedad en Araba, hasta alcanzar las 8.200 hectáreas para 2029.

La consejera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca, Amaia Barredo, se ha reunido este miércoles en Gasteiz con las asociaciones del sector de la patata de siembra, a las que ha presentado un plan de activación de este cultivo.

Barredo, a través de un comunicado, ha explicado que en la CAV, particularmente en Araba, la producción de patata ha sido tradicionalmente significativa, «aunque en las últimas décadas, la superficie de cultivo ha disminuido».

El nuevo plan tiene como objetivo revitalizar el cultivo de patata de siembra incrementando las hectáreas cultivadas en Araba y mejorando el valor añadido del sector y su viabilidad futura.

«La situación actual del cultivo de patata de siembra en Araba refleja una combinación de desafíos y oportunidades», ha comentado Amaia Barredo a las representaciones de Nuestra Señora de Ocón Cooperativa, Alavesa de Patatas S.A., la Sociedad SAN Vitor, Udapa Sociedad Cooperativa y de la Diputación de Araba.

De 5.600 hectáreas en 1985 a 440 en 2024

Araba ha sido históricamente una región destacada en la producción de patata de siembra, gracias a sus condiciones agroclimáticas favorables y a una larga tradición agrícola. Sin embargo, desde la década de 1990, la superficie dedicada a este cultivo ha disminuido, pasando de 5.600 hectáreas en 1985, a menos de 700 en 1995; y 440 en la campaña de 2024.

A pesar de esta reducción, la calidad de la patata alavesa ha seguido mejorando, respaldada por iniciativas de innovación. Según datos del Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca, en 2024 la CAV contaba con 440 hectáreas dedicadas al cultivo de patata de siembra, todas ellas en Araba. La producción total fue de 7.000 toneladas.

El Departamento de Alimentación ha explicado que el herrialde posee condiciones geográficas y climáticas favorables para la multiplicación de patata de siembra de calidad, y es una de las pocas zonas agrícolas autorizadas oficialmente para su implantación.

Por ese motivo, ante el descenso de la superficie dedicada a este cultivo, la consejera ha advertido sobre la necesidad de «revertir esta tendencia». Ha subrayado que el sector se enfrenta a la falta de relevo generacional y el aumento de los costos de producción, especialmente en insumos y energía.

Revertir la tendencia

Barredo ha añadido que los productores de patata de siembra de Araba son «multiplicadores de patata base procedente de otros países europeos (80%)», y que su objetivo es obtener patata certificada que venden a los productores de patata de consumo. De esa forma, apenas un 6% de la demanda de patata base es cubierta con patata base y prebase local, mientras que en la década de 1990 Araba se autoabastecía en un 60% de patata base.

Las variedades que se multiplican en el territorio son las denominadas libres, en contraposición con la tendencia de mercado actual, en el que predomina la multiplicación de variedades protegidas, de mayor valor añadido.

En Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, las entidades autorizadas para la producción de patata de siembra deben cumplir con ciertos requisitos establecidos por la normativa europea. De esa forma, es necesario que la entidad posea el título de productor de patata de siembra, que realice controles previos de la semilla e inspecciones de campo, que siembre con semilla certificada, y que cumpla con la normativa aplicable en cuanto al cultivo, almacenamiento y conservación de la patata de siembra.

Una de las principales entidades en este ámbito es Neiker, que realiza la producción de material inicial de alta calidad –mini tubérculos– que pueden emplear el resto de las entidades para su multiplicación. También están reconocidas como entidades productoras de Patata de Siembra Certificada Udapa S. Coop., Alavesa de Patatas, San Vitor y Nuestra Señora de Ocón.

Especialización

En la CAV, la especialización de la producción de la patata base se mantiene en un 6% sustentada por Alavesa de Patatas y Neiker, encargados de la producción de mini-tubérculos. Son los países del norte de Europa los que han mantenido esa especialización ligada fundamentalmente a la obtención de nuevas variedades por parte de empresas privadas.

La consejera ha añadido que el desarrollo genético de la patata de siembra «es fundamental para fortalecer la autosuficiencia agrícola, mejorar la sostenibilidad del cultivo y adaptar las variedades a las condiciones agroclimáticas específicas de cada región y a la orientación cualitativa del consumidor».

Ha destacado como ejemplo de esta estrategia a la variedad ‘Edurne’, desarrollada por el Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario (Neiker) en colaboración con la cooperativa alavesa Udapa. ‘Edurne’ es una patata de piel fina y carne amarilla clara, valida para freír y para cocer. Esta variedad ha sido cultivada en campos de Araba, mostrando una buena adaptación agronómica. En todo caso, todavía se encuentra en sus primeros años de multiplicación, y se han marcado con precintos diferenciales 34.500 kilos en la última campaña.

La consejera ha afirmado que el momento actual «presenta, una serie de elementos de oportunidad que refuerzan la conveniencia de actuar de forma decidida» para «un ambicioso plan de inversiones a medio plazo».

Según ha dicho, la creciente demanda, estatal e internacional, de semilla de patata certificada «abre nuevas oportunidades de mercado para una producción alavesa que ya cuenta con un prestigio consolidado gracias a su calidad».

Objetivo, más de 8.200 hectáreas en 2029

De esa forma, ha afirmado que el objetivo es aumentar en un 50% las hectáreas dedicadas a la producción de patata de siembra en Araba en un horizonte de cinco años. Esto supone alcanzar para 2029 más de 8.200 hectáreas y con ello duplicar el impacto económico de este cultivo en el territorio.

Para lograrlo, se impulsará la incorporación de nuevas explotaciones, el acompañamiento técnico a los agricultores y el apoyo específico en zonas con condiciones agroclimáticas favorables.

A su vez, se ha comprometido a trabajar para mejorar la calidad y el rendimiento del cultivo, fomentando la implantación de prácticas agrícolas avanzadas, con el fin de incrementar la productividad, la sanidad vegetal y el valor añadido del producto.

Los objetivos específicos se centran en fortalecer la cadena de valor del sector. En este sentido ha planteado la necesidad de promover una colaboración estrecha entre agricultores, cooperativas, centros tecnológicos y administraciones públicas; impulsar la formación y asesoramiento especializado del sector productor; reforzar el conocimiento científico y tecnológico del cultivo; liderar la producción de nuevas variedades; y promover la sostenibilidad agraria y ambiental.

La consejera considera que este plan «mejorará la rentabilidad agraria, al tratarse de un cultivo con mayor valor añadido que la patata de consumo». Asimismo, confía en que se conseguirá un posicionamiento «competitivo» en el mercado estatal como proveedor de semilla certificada, y que se impulsará el relevo generacional en la agricultura, «generando oportunidades en un cultivo tecnificado y profesionalizado».