«La vida es demasiado corta para no correr riesgos», el testamento deportivo de Lindsey Vonn
Lindsey Vonn tuvo que ser rescatada en helicóptero después de sufrir una fractura múltiple de tibia, 12 segundos después de iniciar su prueba de descenso, pese a romperse el cruzado. Asumiendo los riesgos, la esquiadora de Minnesota ha escrito que «el único fracaso en la vida es no intentarlo».
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Through early morning fog, I see A través de la niebla matutina veo
Visions of the things to be visiones de lo que será
The pains that are withheld for me los dolores que me retienen
I realize and I can see me doy cuenta y puedo ver...
That suicide is painless que el suicidio es indoloro
It brings on many changes trae muchos cambios
And I can take or leave it if I please y puedo tomarlo o dejarlo si quiero.
Johnny Mandel - M.A.S.H.
No es una despedida oficial de la competición ni de los Juegos Olímpicos, pero casi: tras la terrible caída del domingo que destrozó su sueño y su tibia izquierda, Lindsey Vonn instó a sus fans en un largo mensaje el lunes por la noche a que, como ella, nunca se arrepientan de nada.
Veinticuatro años después de su primera participación olímpica en Salt Lake City en 2002, Vonn, de 41 años, tuvo que pasar página en su carrera olímpica y, posiblemente, en su carrera en general. Mucho antes de lo que esperaba, sin una medalla al cuello y en una cama de hospital en Treviso, donde ya se ha sometido a dos cirugías por una fractura múltiple de tibia, menos de diez días después –el 30 de enero– de partirse el cruzado de la rodilla izquierda.
El domingo, la reina estadounidense del descenso escribió en su cuenta de Instagram: «Mi sueño olímpico no terminó como lo había soñado. No fue un final de libros ni de cuento de hadas; fue simplemente la vida».
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Aunque abordó los motivos de su caída tras 13 segundos de carrera («Simplemente tomé una línea unos centímetros demasiado apretada, por lo que mi brazo derecho se enganchó en la puerta») y su salud («Tengo una fractura compleja de tibia que se ha estabilizado, pero que requerirá varias operaciones»), su mensaje tiene todo el sello de una despedida deportiva.
Porque, aunque los Juegos Olímpicos de Milano-Cortina, celebrados en su querida pista Olimpia delle Tofane, la impulsaron a salir de su retiro el invierno pasado, un retiro al que se había presentado en 2019, y fueron su última gran competición, Vonn inicialmente tenía previsto terminar esta temporada.
«Nada que ver con el cruzado»
Entonar el «yo pecador» poco importa ahora, porque el mal está hecho. ¿Qué hace un niño cuando rompe un jarrón valioso de la familia jugando con un balón? Sigue jugando igual junto al jarrón hecho añicos porque, total, el mal ya está hecho.
«Simplemente me quedé 12 centímetros demasiado cerca de la línea cuando mi brazo derecho se enganchó en el interior de la puerta, lo que me hizo girar y causó la caída. Mi ligamento cruzado anterior y mis lesiones anteriores no tuvieron nada que ver con mi caída», aclaraba la estadounidense.
La esquiadora de St. Paul (Minnesota), que cuenta 84 victorias en la Copa del Mundo, 45 de ellas en descenso, no se arrepiente de su decisión.
«Aunque ayer no terminó como esperaba, y a pesar del intenso dolor físico que me causó, no me arrepiento. Estar ayer en la puerta de salida fue una sensación increíble que nunca olvidaré. Saber que estaba allí con la oportunidad de ganar fue una victoria en sí misma. También sabía que competir era un riesgo. Siempre ha sido y siempre será un deporte increíblemente peligroso», comentó.
Todo apunta a que Lindsey Vonn nunca volverá a competir. Por ello, la «Reina de la Velocidad» también envió un emotivo mensaje a sus 3,2 millones de seguidores de Instagram, animándolos a vivir sus sueños.
«Al igual que en el esquí de competición, en la vida nos arriesgamos. Soñamos. Amamos. Saltamos. Y a veces, nos caemos. A veces, nos rompen el corazón. A veces, no alcanzamos los sueños que sabemos que podemos alcanzar», recordó la atleta, cuya lista de logros (cuatro títulos de la Copa del Mundo, 84 victorias en la Copa del Mundo, dos títulos del Campeonato Mundial y una medalla de oro olímpica) es tan extensa como su historial médico (múltiples cirugías de rodilla y reemplazo parcial de la rodilla derecha por una prótesis).
«Y esa es la belleza de la vida», añadió, «podemos intentarlo, y yo lo intenté».
«Espero que si algo se lleven de mi trayectoria, sea que todos tengan el coraje de atreverse. La vida es demasiado corta para no arriesgarse», enfatizó la campeona olímpica de descenso de 2010.
Antes de concluir su mensaje con una contundente declaración: «El único fracaso en la vida es no intentarlo. Creo en ustedes, como ustedes creyeron en mí».
Riesgo multiplicado
«Volver por calendario es un error: regresar antes de tiempo multiplica entre cuatro y siete veces el riesgo de una nueva rotura. La vuelta al deporte no debe medirse por semanas o meses, sino por criterios objetivos y por un proceso de recuperación bien estructurado. Adelantar ese retorno aumenta de forma notable el riesgo de recaída, de nuevas lesiones, y puede lastrar el rendimiento a largo plazo».
Estas reflexiones son obra del Dr. Joel Cuesta Gascón, médico rehabilitador y miembro de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), tras conocerse la lesión de ligamento cruzado anterior (LCA) y posterior fractura compleja de tibia izquierda de la esquiadora Lindsey Vonn. Cuesta Gascón añade que «las mujeres tienen entre dos y ocho veces más probabilidades de romperse el LCA que los hombres que practican los mismos deportes».
Alex Ballester, Fisioterapeuta especializado en traumatología y deporte explicó a este respecto que «estas lesiones son un problema de software, que no de hardware», en el congreso conjunto que la Asociación Española de Artroscopia (AEA) y la Sociedad Española de la Rodilla (SEROD) que se celebra en el palacio Kursaal de Donostia el pasado mes de mayo bajo el epígrafe «Lesiones de LCA en mujeres: la nueva epidemia».
La explicación, coinciden ambos expertos y otros más, está en una combinación de factores anatómicos —como una pelvis más ancha o el ángulo entre la cadera y la rodilla—, factores hormonales relacionados con la laxitud ligamentosa y la acción de la relaxina, y diferencias en el control neuromuscular. «Numerosos estudios muestran que, al saltar o girar, las mujeres flexionan menos la rodilla y dependen más del cuádriceps que de la musculatura posterior», señalan.
A esto se suma la mayor exposición derivada del creciente auge del deporte femenino profesional. Y aporta un dato ilustrativo en fútbol profesional: las jugadoras tardan alrededor de 300 días en volver a competir, frente a los 248 días que necesitan los jugadores. Aun así, ellas abandonan menos la práctica deportiva, lo que refleja su capacidad de compromiso y su constancia en la rehabilitación.
El especialista recuerda, además, que «solo el 55% de los deportistas logra volver a su nivel competitivo previo, incluso cuando la intervención ha sido correcta». Y lanza una advertencia clara: regresar demasiado pronto eleva entre cuatro y siete veces el riesgo de una nueva lesión, ya sea en la misma rodilla o en la contraria. «Volver antes no significa recuperarse antes», resume.
El doctor Cuesta Gascón subraya que «los seis meses que tradicionalmente se utilizaban como referencia para volver a competir ya no deben considerarse una guía válida». Hoy en día es imprescindible cumplir criterios estrictos de ‘Return to Play’ antes de autorizar la vuelta al deporte: Índice de Simetría de Miembros superior al 90% en pruebas de fuerza y salto; ausencia de dolor, derrame o inestabilidad; saltos verticales y horizontales sin compensaciones; análisis biomecánico cuando sea posible; y una valoración psicológica, pues el miedo a una recaída puede condicionar tanto el rendimiento como la continuidad deportiva. Y aunque los tratamientos médicos vayan mejorando, así como la prevención de lesiones, no todo.
Ahora, entre operaciones, rehabilitaciones y otras calamidades, Lindsey Vonn podrá dedicarse por completo a sus numerosas actividades fuera de pista, que, según la revista Forbes, le reportan ocho millones de dólares (6,7 millones de euros) anuales.
Pero una de las contraindicaciones de estos ejemplos de superación es que mucha gente que se lanza al vacío y se estrella no tiene un colchón tan mullido como Lindsey Vonn y solo se queden con los huesos rotos, las largas convalecencias hospitalarias y el reproche, a veces silencioso, de los seres queridos que dicen «dónde te metes».