Lorea Flores y Gorka Laurnaga
Stop Fosilak

Euskal Herria hacia la soberanía energética

"Sin soberanía energética no hay solución". Así se titulaba un artículo escrito por miembros de Araba Bizirik en este mismo periódico. Hemos de empezar diciendo que estamos completamente de acuerdo con esta afirmación, e incluso con muchas otras cuestiones que se señalan en el citado artículo. No es un mal punto de partida para que podamos abordar el debate honesto que reclaman sus autores. Esa y no otra es la voluntad de las personas que formamos parte de la iniciativa Stop Fosilak. 

En la jornada que, bajo el título "Euskal Herria hacia la soberanía energética", celebraremos el 30 de mayo en Hernani, expondremos la visión que tenemos sobre el camino que nuestro país tiene que recorrer hacia la soberanía energética. Es una visión que se sustenta sobre tres pilares básicos: Suficiencia, eficiencia y renovables. 

El Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) define la suficiencia como el conjunto de políticas, medidas y prácticas cotidianas que evitan la demanda de energía, materiales, agua y tierra, al tiempo que garantizan el bienestar humano dentro de los límites planetarios. Es una formulación muy similar a la que plantea Kate Raworth en su propuesta conocida como "The Doughnut of Social and Planetary Boundaries". Uno de los ponentes invitados a la jornada de Hernani, miembro de la asociación négaWatt y uno de los autores de la modelización Clever, profundizará en este tema exponiendo ejemplos de políticas y medidas de suficiencia para diferentes sectores. 

Por su parte, la eficiencia se centra en la mejora técnica y la reducción de pérdidas en los procesos de transformación energética, muy ligada a la electrificación de consumos. Un modelo energético basado en electricidad renovable es del orden de tres veces más eficiente que un modelo basado en la quema de combustibles fósiles. El motor eléctrico, las baterías y las bombas de calor son la base tecnológica de este proceso de electrificación, y, afortunadamente, podemos afirmar que ya disponemos de las soluciones necesarias para electrificar dos tercios del consumo final. 

Combinando políticas de suficiencia y eficiencia, y tomando como base el año 2025, desde Stop Fosilak proponemos una reducción del consumo energético final del 45% para el año 2050, en línea con lo que propone la Xarxa per la sobirania energètica (Xse) en Cataluña. 

En tercer lugar, está la generación de energía, que ha de ser cubierta mayoritariamente por fuentes renovables. Coincidimos en que hay que tener en cuenta la totalidad de los impactos ambientales, y no solo la huella de carbono, escogiendo las soluciones y las tecnologías que menores impactos ambientales y sociales generan, pero teniendo en cuenta todo su ciclo de vida. En este sentido, es interesante leer el artículo que bajo el título "Algunas puntualizaciones al documental 'Vidas irrenovables'" publica Gorka Bueno en la página web de Ekopol, donde, entre otras cosas, se compara el impacto ambiental de las diferentes tecnologías renovables. Curiosamente, es la eólica terrestre la tecnología que menor impacto genera, y, en cuanto a la fotovoltaica, genera por unidad más impacto la fotovoltaica en tejados que en suelo −que, por otro lado, será necesario aunque insuficiente. Como era de esperar, el impacto de las tecnologías fósiles es varios órdenes de magnitud superior. 

A la hora de proyectar el despliegue de renovables en Euskal Herria, hemos modelizado dos escenarios diferentes. En el primero se cubriría el 50% del consumo energético final, y, en el segundo, llegaríamos a cubrir dos tercios del consumo final. 

Aun en el escenario más ambicioso, el territorio necesario para desplegar las infraestructuras de generación renovable es inferior al 2%. Por lo tanto, no es necesario llenar el territorio de placas fotovoltaicas y aerogeneradores; simplemente hay que hacerlo bien, siguiendo una planificación territorial que posibilite que el despliegue de las energías renovables sea compatible con las formas de vida de las zonas rurales, con las demás funciones que el territorio debe cumplir (producción de alimentos, suministro de agua, etc.) y con el cuidado y la recuperación de los ecosistemas naturales. Para hablar de ello, en la jornada de Hernani contaremos con la participación de Juan Requejo, experto en planificación territorial y con una amplia experiencia en la elaboración de distintos instrumentos de ordenación del territorio. 

Por otra parte, es cierto que la transición energética requerirá de una importante cantidad de nuevos materiales. Pero si combinamos suficiencia con recuperación de materiales, la presión extractiva será claramente inferior en comparación con un sistema energético basado en combustibles fósiles. Conviene no olvidar que el carbón, el petróleo y el gas también se obtienen del subsuelo, con técnicas extractivas cada vez más contaminantes, y que, una vez usados, no se pueden recuperar. Los materiales necesarios para construir un aerogenerador, una placa fotovoltaica o una batería se extraen y transportan una única vez, aportando independencia energética para los próximos 20-30 años, y la mayoría de ellos se pueden recuperar. 

Por último, como no podía ser de otra forma, desde Stop Fosilak también defendemos la democratización de la energía. Es por ello por lo que apostamos por un impulso decidido del autoconsumo y las comunidades energéticas, y también por la participación de estas, junto a las administraciones públicas, en la propiedad de las infraestructuras de generación de energía superiores, sin las cuales difícilmente podremos alcanzar una soberanía energética superior al 10-15%. 

No queremos terminar este artículo sin animar a todas las personas y organizaciones preocupadas con la dependencia fósil de nuestro país a participar en la jornada del 30 de mayo en Hernani, para que entre todas empecemos a construir el camino hacia la soberanía energética de Euskal Herria.


Podéis enviarnos vuestros artículos o cartas vía email a la dirección iritzia@gara.net en formato Word u otro formato editable. En el escrito deberán constar el nombre, dos apellidos y DNI de la persona firmante. Los artículos y cartas se publicarán con el nombre y los apellidos de la persona firmante. Si firma en nombre de un colectivo, constará bajo su nombre y apellidos. NAIZ no se hace cargo de las opiniones publicadas en la sección de opinión. 

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