Uxue Barkos
Candidata de Geroa Bai al Parlamento navarro

Uxue Barkos se presenta a estas elecciones desde el puesto de lehendakari navarra. Esta circunstancia es un éxito para una experiencia, la del cuatripartito y el acuerdo programático, que valora muy positivamente y espera reeditar».

«Geroa Bai apuesta inequívocamente por el cuatripartito»
Martxelo DÍAZ|IRUÑEA|19/05/2019 10:55
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«El acuerdo programático nos dejaba un mandato claro, el cambio de rumbo de todas las políticas públicas. Esto se ha visto con resultados en el ámbito de los derechos sociales, en reversión de recortes y en otra manera de acometer las políticas públicas»

«UPN y el PSN tenían la oportunidad de aprender a ser oposición. Francamente, creo que no han aprobado»

«Si para algunos el euskara es identitario, entonces el problema está en origen, en la concepción absolutamente equivocada sobre cuál es realmente la personalidad propia de Navarra»

«Sigo creyendo que hay que tender la mano al PSN pero hoy no estamos en el punto cero en el que estábamos en mayo de 2015. Hoy no estamos ante un Gobierno del Cambio. Hoy el Cambio es una realidad en Navarra. Por tanto, quien debe ver si tiene la capacidad, la valentía y, sobre todo, la fiereza política para dar ese paso debe ser el PSN»

-Cuatro años de Cambio en el Gobierno navarro, se puede hablar de legislatura histórica aunque el término se use demasiado..
-Sí.

-¿Satisfecha con la labor realizada estos cuatro años?
-
Muy satisfecha. Por muchas cosas y todas muy gratas. Por supuesto, por balance de Gobierno. Incluso aunque reconozcamos errores y carencias. Satisfecha porque hemos llegado hasta aquí siendo realmente una opción cierta de continuidad del Cambio. Esto es un clásico en política, una de los primeros objetivos en una circunstancia como esta es no romper las posibilidades de continuidad. Satisfecha por el magnífico trabajo en el cuatripartito, porque más allá de diferencias, que las ha habido, hemos sido capaces de hacer visible al conjunto de la ciudadanía que el trabajo entre diferentes es posible. Satisfecha porque creo que el balance deja una Navarra mucho mejor, en términos objetivos, que hace cuatro años.

-Quedan todavía muchas cosas por hacer. Se ha conseguido cambiar el rumbo del barco, pero es ahora cuando debe comenzar a navegar en la dirección adecuada.
-Una primera legislatura en las condiciones que la acometíamos, tras 40 años de gobiernos similares en tantos y tantos temas y en los que ninguna de las fuerzas que componíamos el cuatripartito teníamos experiencia en gestión en política foral, deja mucho por hacer. El acuerdo programático nos dejaba un mandato claro, el cambio de rumbo de todas las políticas públicas. Esto se ha visto con resultados en el ámbito de los derechos sociales, en reversión de recortes y en otra manera de acometer las políticas públicas, con planificación. En materia económica se han reconducido tantas cosas… Más allá de los apocalipsis, «el 60% de las empresas se irán». Todo lo contrario. Acabamos de conocer que una empresa que se traslada desde ese competidor que es La Rioja que se traslada a Funes con una propuesta de 150 puestos de trabajo. No solo eso. Otra política fiscal y empresarial. Francamente me provoca sonrojo escuchar a Javier Esparza decir que bajarán el impuesto de Sociedades al 19%. El real ya está en Navarra. No para todas las empresas, sino para aquellas que deciden localizar empleo, para las que deciden apostar por inversión en I+D+I, …

-Ha sido una legislatura dura porque ha habido una oposición… No sé cómo calificarla…
-Macarra, vamos a decirlo. Seguimos hablando de la imposición de ikurriñas. No se ha impuesto ninguna ikurriña. Al contrario, quizás tenemos el debe de que no hemos sabido resolver que allá donde haya mayorías democráticas que tienen esa vocación y voluntad se pudiera colocar en diferentes casas consistoriales. Aceptando una posición y la contraria. Porque sabemos que hay entornos en Navarra en las que las posiciones están claramente definidas por tiempo. Otros, y miro más a la Zona Media, donde seguramente cambiarán de una legislatura a otra. Seamos capaces de vivir con normalidad esa pluralidad. Ha sido una oposición centrada en aquello que no fue. Lo hemos visto en aquellas manifestaciones y lo hemos visto en gran parte de su acción política en el Parlamento, insistiendo una y otra vez sobre cuestiones que no eran reales. Era cierto que teníamos la obligación, el reto y la oportunidad de mostrar que somos hombres y mujeres de formaciones políticas capaces de gestionar. Y UPN y el PSN tenían la oportunidad de aprender a ser oposición. Francamente, creo que no han aprobado.

-En el Parlamento se han vivido momentos tensos debido a esta actitud de la oposición.
-Creo que la vehemencia en el Parlamento siempre es interesante. Quizás eso no está reñido con mantener un cierto minino encaje o categoría en las formas. No siempre se ha producido. Hemos tenido algunas oposiciones chispeantes, sin nada de contenido pero con mucha burbuja, como las de de la señora Ana Beltrán. Supongo que ahora se explican algunas cosas por su presencia en las listas de Madrid. Es cierto que no ha existido una oposición comprometida con la defensa del interés general. ¿Qué quiero decir? No puede ser que los mayores detractores de lo que la marca Navarra supone sea el primer partido del Parlamento de Navarra. Es absolutamente inaceptable. Creo sinceramente que no han sabido aceptar el papel que les tocaba jugar. Y lo digo por propia experiencia. Yo he sido doce años diputada en el Congreso. He sido diputada de una opción política que no tenía nada que ver con las políticas públicas de UPN. Pero nadie me habrá oído atacar la marca Navarra. He sido dura y vehemente con las posiciones de UPN. No puede ser de otra manera. Pero hay que saber distinguir cuando estás dañando el interés general o la imagen real de la Comunidad. No han sabido hacerlo. En ese sentido, estoy muy sorprendida. No sé qué decidirá la ciudadanía el día 26, pero UPN se ha ganado claramente el seguir aprendiendo ser oposición.

-¿Es el suyo un Gobierno identitario que busca la anexión a la CAV?
-Todo lo contrario. Primero porque yo, como abertzale, nunca he apostado por la anexión a la CAV. El encuentro entre territorios, defínase como se quiera, tiene mil y un formas. Desde luego, nunca la de la anexión, que lo que implica es una historia de sometimiento. El encuentro entre abertzales, por descontado. Y en aquellas fórmulas que mejor respondan a las necesidades de una sociedad del siglo XXI, muy globalizada, con una cesión de soberanía a la UE,… Sí que defiendo y defenderé que, en cualquier caso, la decisión será del conjunto de la ciudadanía. ¿Este ha sido el motor de la acción del Gobierno? De ninguna de las maneras. Porque siendo una cuestión importante no era la más urgente. Y, evidentemente, porque no responde al posicionamiento mayoritario de la sociedad ¡Si esto lo hemos reconocido siempre! La acción de gobierno y la acción del cuatripartito en el Parlamento ha sido ordenar cuentas y hacerlo con una enorme ambición en el gasto social. Ese ha sido el eje principal. Si para algunos el euskara es identitario, entonces el problema está en origen, en la concepción absolutamente equivocada sobre cuál es realmente la personalidad propia de Navarra. Uno de sus componentes esenciales es el euskara. Por lo tanto, lo de las políticas identitarias es una moneda tan falsa como la que la realidad y el balance de estos cuatro años dejan en evidencia.

-¿Y es un Gobierno que ha buscado hundir a la Ribera?
-Todo lo contrario. El otro día hacíamos balance de lo hecho en la Ribera. Batallar contra el uso de la mentira sin ninguna vergüenza es difícil. El otro día, en un acto en Tudela, y me hicieron una pregunta. Vi que no era periodista, no llevaba boli, no llevaba papel. Era una ciudadana de la Ribera que preguntaba si era verdad que tras conseguir el grado de Medicina en la UPNA se iba a retirar el grado de Fisoterapia de Tudela. Todo eso es mentira. «Es que el otro día en un debate el candidato de UPN dijo que lo sabía de buena tinta porque lo había preguntado». Es decir, la mentira hasta el paroxismo. No solo no es verdad sino que pones en boca de otros absolutas falsedades. Desde el Gobierno de Navarra se ha actuado para la Ribera, como para otros territorios. Pero especialmente para la Ribera porque aquellos que decían defenderla han dejado muy de la mano de Dios infraestructuras básicas. Quiero recodar: infraestructuras sanitarias, este Gobierno ha llevado equipos que no habían existido nunca y eso supone para los riberos y riberas poder ser atendidas en algunos cuestiones y momentos muy sensibles en la Ribera. Hemos llevado cultura: nunca la Orquesta Sinfónica de Navarra había tenido su programación prevista también en Tudela. Hemos redoblado el esfuerzo en infraestructuras educativas, en infraestructuras viarias. Es cierto que UPN ha hecho de la Ribera su baluarte, pero lo ha hecho haciendo creer a los hombres y mujeres riberos que se les maltrata, algo incierto.

-Otro ejemplo de esta actitud es la AP-15. Ahora reclaman la gratuidad cuando no han hecho nada por ello cuando han estado en el Gobierno. 
-Tiene gracia, por no decir poca vergüenza, que precisamente el partido que estando en el Gobierno, UPN, decidió prorrogar el peaje en la AP-15 a partir de 2014 y que el partido, el PP, que estando en el Gobierno de España decidió vender su parte pública a una empresa privada sean quienes reclamen ahora la gratuidad. Estos dos partidos son los responsables de que la AP-15 siga siendo hoy una autopista de pago. Repito: hoy la AP-15 no es gratuita porque UPN y PP lo hicieron imposible.

-¿Y cómo explica que un gobierno como el suyo haya sido capaz de lograr un acuerdo positivo sobre el Convenio cuando hemos estados años con dos partidos que presumían de ser buenos gestores y de tener contactos en Madrid?
-Clarísimamente, por la falta de ambición y el sometimiento a las políticas fáciles, a la comodidad en la acción políticas. Efecitivamente, si algún Gobierno tenía dificultades serias en términos de encuentro ideológico con un Gobierno en Madrid, con el que fuera, para llegar a un acuerdo de este calado, era este. Han quedado acreditadas varias cosas. Que la habilidad política y la capacidad de utilizar las herramientas en defensa del interés general depende de un mínimo de inteligencia política que no ha existido. No digo que no la hubiese, pero no ha existido en la acción cierta. En segundo lugar, que ha habido una falta clara de ambición, de posiciones acomodaticios, de no molestar al Gobierno de Madrid. Pero fíjese, en cinco años los navarros y navarras habíamos pagado más de 600 millones de euros más de lo debido. Todavía me preocupa más ver que en estos momentos ya no hay posiciones acomodaticias sino contrarias al eje del autogobierno, que es el Convenio y la propia Hacienda Foral. El programa de Navarra Suma en este ámbito es un auténtico despropósito. La reflexión que tienen respecto al Convenio y a sus herramientas solo ha podido ser redactada en la sede de Ciudadanos. Me preocupaba que UPN quisiera blanquear el antiforalismo cierto de Ciudadanos, pero ahora me asusta ciertamente ver que CIudadanos ha sido quien ha escrito ese epígrafe concreto del programa de Navarra Suma.

-¿El Cambio se puede reeditar? ¿Le preocupa la crisis de Podemos? El cuatripartito tiene cuatro patas y las cuatro son imprescindibles.
-La apuesta clave de Geroa Bai es por la fuerza de las cuatro formaciones. Es lo que hemos hecho estos cuatro años. A Geroa Bai le ha correspondido asumir la responsabilidad máxima en ese trabajo equipo. Me preocupan las debilidades, no la de Podemos, sino las que podamos tener todos y cada uno de los actores principales de esas cuatro formaciones. Pero, francamente, creo también que en la potencia del trabajo hecho estos cuatro años, en la capacidad que las cuatro formaciones hemos tenido para aportar de manera inequívoca e incuestionable en esa materia. Me gustaría pensar que la ciudadanía navarra va a poner de nuevo en nuestras manos la capacidad de hacerlo desde una mayoría absoluta en el Parlamento de Navarra. Y si no es así, mi propuesta es que las cuatro fuerzas trabajando conjuntamente para conseguirlo.

-En los últimos tiempos ha habido cantos de sirena del PSN para intentar seducir a Geroa Bai, aunque su formación ha manifestado en repetidas ocasiones que su apuesta es por la continuidad del cuatripartito.
-De manera clara e inequívoca. Y cuidado, sin cerrar la puerta al PSN. Soy consciente de que dentro de las filas de otras fuerzas del cuatripartito y de la propia ciudadanía el escepticismo, y quizás algo más que escepticismo, con respecto a la historia del PSN es grande. Y, francamente, en estos cuatro años tampoco han despejado duda ninguna sino que se han reafirmado prácticamente en la misma posición. Dicho esto, cree que hay que seguir tendiendo la mano. No sé si tanto a la dirección del PSN. Ellos decidirán, lógicamente su candidata. Pero sí a esos viejos militantes socialistas, y a gente joven que vota socialista. No tengo ninguna duda de que se posicionan inequívocamente con respecto al Cambio, con el equipo que desde el Gobierno de Navarra ha sabido compatibilidad políticas sociales ambiciosas con una política de crecimiento económico sostenible. O que, 40 años después, ha sabido traer políticas de memoria histórica, de justicia y de reparación a una tierra en la que, por cierto, esta cuestión afecta sobre todo a militantes del entorno socialista que nunca habían sido reivindicados en su dignidad. Sigo creyendo que hay que tender la mano al PSN pero hoy no estamos en el punto cero en el que estábamos en mayo de 2015. Hoy no estamos ante un Gobierno del Cambio. Hoy el Cambio es una realidad en Navarra. Por tanto, quien debe ver si tiene la capacidad, la valentía y, sobre todo, la fiereza política para dar ese paso debe ser el PSN.