Rusia se suma a la traición a los kurdos para expulsarlos de toda la frontera con Turquía

El acuerdo alcanzado entre el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, ha confirmado la traición de Moscú a los kurdos después de que EEUU los abandonara también ante la invasión de Turquía en territorio sirio. El pacto supone la expulsión de las fuerzas kurdas a lo largo de toda la frontera en una franja de 30 kilómetros.

NAIZ|22/10/2019
Siria-kurdos
Islamistas sirios aliados de Turquía en la zona ocupada del norte de Siria. (Bakr ALASEM/AFP)

Tras la traición de EEUU, que retiró sus tropas abriendo la puerta a la invasión de Turquía, el autogobierno kurdo en el norte de Siria ha recibido hoy la puntilla con el acuerdo entre el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y su homólogo ruso, Vladimir Putin.

El acuerdo de diez puntos supone, además de mantener la franja de 120 kilómetros de largo ocupada por Turquía y sus aliados islamistas entre las localidades de Tal Abyad y Serekaniye, la retirada de las fuerzas kurdas tanto al este como al oeste de esta zona, a lo largo de toda la frontera.

Esta región será patrullada por fuerzas sirias y rusas con el objetivo de facilitar la retirada de los miembros de la milicia kurda YPG de todos sus territorios en la frontera con Turquía (444 kilómetros) y hasta una profundidad de 30 kilómetros.

El acuerdo se refiere expresamente a la retirada de las localidades de Tal Rifat y de Manbij, y añade que, transcurrido el plazo, patrullas turcas y rusas comenzarán a patrullar hasta una profundidad de 10 kilómetros para asegurarse del repliegue.

El acuerdo incluye el «retorno seguro de refugiados» sirios a la región, lo que Erdogan avanzó que quiere concretar con un millón en un primer momento, al que seguiría otro millón más adelante, lo que los kurdos han denunciado como una limpieza étnica.

Además, hace referencia la aplicación del acuerdo de Adana, con el que la Siria de Hafez al-Assad permitió a Ankara entrar en territorio sirio para perseguir al PKK.

Erdogan ha acudido a Sochi amenazando con reanudar su ofensiva y con exigencias para que la retirada kurda no se circunscribiera a los 120 kilómetros entre Tal Abyad y Serekaniye, e incluyera las zonas que están bajo control de Damasco después de que los kurdos les abrieran paso tras la traición de los EEUU de Trump.

Putin, que le ha recibido asegurando que «comprende» ciertas reivindicaciones turcas e insistiendo en que «la situación en la región es grave», consuma por su parte la traición.

De poco les ha servido a los kurdos liderar la guerra al Estado Islámico con más de 11.000 muertos e incluso, como ayer, completar el repliegue de la «zona de seguridad» de 120 kilómetros, horas antes de que expirara el alto el fuego impulsado por EEUU después de que Ankara iniciara una ofensiva militar el pasado 9 de octubre.

Ahora tienen que hacer frente a otro ultimátum, que supone el entierro del ya malherido proyecto político de autonomía democrática de Rojava.

No ha sido casualidad que el presidente sirio, Bashar al-Assad, viajara ayer por primera vez al frente de Idleb, donde reiteró su intención de retomar «cada centímetro» del país y no dudó en llamar «ladrón» a Erdogan. Un Erdogan que confirmó que Idleb también estuvo en la agenda de la reunión con Putin.

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