Entrevista
Fernando Chacón
Vicepresidente del Consejo Estatal de Psicología

«La preocupación de los políticos por la salud mental ha llegado demasiado tarde»

Asegura que «las secuelas psicológicas de la pandemia durarán alrededor de dos años» y que el sistema público es «ineficiente e inequitativo» porque lleva a «privatizar la salud mental». Le preocupan las prescripciones de fármacos sin terapia y recalca la importancia de apoyos familiares y sociales.

Fernando Chacón. (Academia de Psicología)
Fernando Chacón. (Academia de Psicología)

Dos diputados, Iñigo Errejón (Más Madrid) e Iñaki Ruiz de Pinedo (EH Bildu), han preguntado en los últimos meses a los ministros del Gobierno en el hemiciclo por la salud mental en la sanidad pública. Algo inédito que demuestra la gravedad de la situación derivada de la pandemia y todas las difíciles aristas que ha acarreado. Los números son preocupantes y el sistema español, con sus matices, no está a la altura de las circunstancias. Así lo considera también el vicepresidente del Consejo General de Psicología, el doctor Fernando Chacón Fuertes, decano presidente del Colegio de Psicólogos de Madrid. En entrevista con GARA reprende a los políticos por su tardanza en ocuparse del problema, señala los casos del Reino Unido y Noruega como ejemplos a seguir y cuestiona que la salud mental está «muy psiquiatrizada» con un grupo de profesionales que se niegan a «evolucionar».

Con números que preocupan por el aumento de trastornos depresivos y de ansiedad, exhorta a la sanidad pública a llevar la asistencia psicológica a la atención primaria para «acercarla a la gente» y recuerda que quienes más sufren este momento son «los grupos más vulnerables» que no pueden pagarse una consulta privada.

Algunos profesionales afirman que las secuelas en salud mental por la pandemia durarán dos años. ¿Coincide con esto?

Sí. Sobre todo hay que tener en cuenta una cosa: muchas veces la repercusión sobre la salud mental de crisis como éstas no ocurren de forma inmediata, tardan un tiempo en aparecer, inicialmente la persona tiene unos recursos para enfrentarse a las demandas de esa crisis, y sólo cuando esos recursos psíquicos se agotan aparecen los problemas. Y luego hay otra serie de variables que están relacionados con la pandemia pero no son de aparición inmediata, por ejemplo los problemas económicos. Otra cosa que no sabemos es hasta qué punto en los niños pequeños impactará, ellos están en el momento en que establecen sus primeras relaciones sociales, no sabemos cómo va a repercutir en ellos el confinamiento y semiconfinamiento durante un año. Poner una fecha exacta es como poner un límite y no me gusta. Pero es probable dos años.

Y depende de que todo siga mejorando, porque si no...

Si todo se mantiene como la situación actual, claro. Si sigue bajando la incidencia, esa fecha puede ser aproximada, ¿pero qué ocurre si vuelve a haber otra ola? Puede ser que el impacto en la salud mental se prolongue más tiempo. Voy a compararlo a nivel físico; dejando aparte las personas con covid persistente, las personas que pasaron un covid normal recuperan el nivel físico anterior, pero recuperarse de un tema de salud mental es mucho más largo.

¿En qué podemos percibir los trastornos por la pandemia?

Ha habido un incremento de trastornos de ansiedad y trastornos depresivos. Cuando una persona se enfrenta a una situación de alta demanda de recursos psíquicos, lo primero que aumenta es la activación, intentas por todos los medios solucionarlo. Cuando esos recursos se agotan aparece la depresión. El propio sistema económico nos lleva a la ansiedad, además. Luego hay otros trastornos que también se han incrementado: quienes tuvieron más contacto con los enfermos han generado trastornos de estrés post-traumático. Por ejemplo, el otro día me llamó por teléfono una autoridad de un hospital y me comentaba que entre los enfermeros le preocupaba el notable estrés post-traumático y el aumento en las tendencias suicidas. Esto era previsible y se advirtió, pero no se tomaron las medidas en su momento. También personas que ya tenían trastornos mentales; lógicamente se han agudizado, especialmente los trastornos obsesivos. Por decir algo positivo, el crecimiento que vimos de fobias, sobre todo en niños, ahora ya está resolviéndose.

¿Es esto una sindemia más que una pandemia?

Yo creo que sí, porque el problema no ha sido sólo el covid, es la concatenación de varias causas. Pandemia, confinamiento y crisis económica. No solo es el miedo a la pandemia, sino la pérdida del contacto social por confinamiento. La acumulacion de esos estresores hacen que esos recursos psíquicos se agoten. La vida que teníamos en el mundo occidental era una vida en que la demanda de recursos y la exigencia para adaptarse al mundo eran cada vez mayores. Nos exige más nivel de habilidades, por eso hay cada vez mas problemas de salud mental. Y añadido esto; previo a la pandemia ya venían creciendo los trastornos de depresión y crecía el consumo de psicofármacos, especialmente ansiolíticos y antidepresivos. Las bajas laborales por trastorno psicológico son la segunda razón después de lo muscular-esquelético. La situación prepandémica ya era preocupante.

En el Estado español hay cinco psicólogos por cada cien mil habitantes, de las cifras más bajas de Europa. ¿Esto es parte del problema? ¿Habría que traer profesionales de fuera?

Sí, hay 18 psicólogos de media en los países de la OCDE. El problema no es que falten psicólogos, sino que no los hay en el sistema publico de salud. No se contratan. Psicólogos hay, las consultas privadas de hecho están llenas, se están disparando. Pero en el sistema público, salvo en el País Vasco y Navarra que están mejor que la media, hay esperas de hasta seis meses por salud mental. Y para peor, una vez que se ha conseguido la primera cita, luego las intervenciones son cada dos meses. No es manera de trabajar. ¿Y qué ocurre mientras tanto? Al médico de cabecera solo le queda recetar psicofármacos. Por eso España es uno de los mayores consumidores de psicofármacos de toda Europa.  

Cada vez es más fácil conocer gente a la que le recetan fármacos pero sin hacer terapia. ¿No es grave esto?

Sí, es grave, por eso la adicción al psicofármaco es el problema mas grave de adicción que tenemos en España, mas que a la cocaína o heroína. Los tratamientos efectivos para ansiedad y depresión son la combinación de fármacos y terapia, y aquí se dan unos pero no se da la terapia.

Que haya poca disponibilidad de terapia en el sistema público, ¿no lleva a la privatización de la salud mental?

Absolutamente. Todas las conversaciones que tengo con los partidos políticos van en esa línea: el sistema actual no solo es ineficiente por los recursos humanos sino que es inequitativo, perjudica más al que más lo necesita. El que no tiene recursos no solo no tiene recursos para ir al ámbito privado, sino que son las personas que sufren más por ser de los más vulnerables. Si tengo un millón de euros en el banco y me quedo sin trabajo, no lo afrontaré de la misma forma que si tengo la cuenta vacía. También el nivel educativo influye, la población que menos conoce del tema tarda más tiempo en acudir a por ayuda.

Muchos recomiendan llevar psicólogos a la atención primaria, ¿por qué?

Se recomienda por varias razones. Por acercarlo al ciudadano, para que estén más cerca de la población, y que luego no tengan que acudir a los centros especializados de psiquiatría, que ya están más estigmatizados. Se ha demostrado con estudios que es más eficaz acercar a la atención primaria, mucho más que los meros fármacos. La baja laboral se recupera antes, es más eficiente porque lo que inviertes lo recuperas, el paciente mejora antes. Nosotros lo que pedimos es que haya departamentos de salud mental en atención primaria, o que se agregue atención primaria en los centros especializados. Preferimos la primera opción. Otra cuestión es que el ámbito público lo dominan los psiquiatras, seguimos con un modelo muy psiquiatrizado y hay una diferencia enorme en cómo se atiende en ámbito publico y privado. Por ejemplo, en uno de los seguros privados de salud más grandes del pais la responsable de salud mental es psicóloga. Esto es impensable en sanidad pública. Y que esté dominada por psiquiatras trae sus complicaciones.

¿Los ganadores de este esquema son las farmacéuticas?

Los grandes ganadores de este sistema son los grandes laboratorios que fabrican fármacos. Y si bien hoy todo está muy controlado, mucho más regulado que antes... hecha la ley, hecha la trampa. No dejan de obtener comisiones algunos médicos por recetar ciertos fármacos.



Me pregunto por qué en el Estado español sucede esto con la salud mental. Sin exagerar, ¿puede tener que ver con la cultura franquista y la represión tan extendida?

Es cierto que aquí el déficit ocurre mucho más que en otros países. Creo que intervienen varios factores. La salud mental se incorpora tarde al sistema de sanidad pública, hace unos 30 años. Y la estructura de la salud mental está muy psiquiatrizada y eso hace que los cambios sean muy lentos, hay una rémora. Una vez que se ha creado una estructura administrativa con recursos, tiende a perpetuarse. Que a lo mejor eso tiene relación porque esa estructura de organización sea una rémora del franquismo, yo no digo que no esté influyendo... En otras áreas no ha pasado eso, como en donación de órganos. Pero sí es cierto que hay un sector muy recalcitrante que se niega a una evolución.

Si fuera ministro, ¿qué cambios introduciría mañana mismo?

Primero, haría un plan progresivo de incorporar la psicología en la atención primaria. Campañas de prevención, la población no conoce de las enfermedades mentales. Incorporar la prevención para que la gente detecte pronto y acuda a ayuda. Creo que es importante una campaña en los centros educativos, dar talleres de entrenamiento en habilidades sociales y habilidades en gestión del estrés, incluso con niños muy pequeños. En Estados Unidos se hace, se llama Primary Mental Health, se da habilidades de comunicación a niños para resolución de problemas y control e identificación del estrés. Hay un estudio que explica una variable que no es tenida en cuenta en la esperanza de vida y son las relaciones cercanas, el tener gente. La gente no se imagina el impacto psicológico y físico que tiene que cuentes con apoyo social, con vínculos.

La preocupación por la salud mental por parte de los políticos, ¿ha llegado demasiado tarde?

Eso seguro, porque ahora nos está llamando la atención que llegue el tema a la agenda y es tarde. Este debate ha hecho que Unidas Podemos presentara una ley de salud mental, pero en definitiva nos movemos siempre por cuestión de recursos. Eso significa prioridades. La salud mental nunca ha estado priorizada. El presidente Sánchez le respondió a Errejón que estaban haciendo una nueva estrategia de salud mental –por cierto, la única que hay nunca fue renovada–, y dijo que iban a destinar 25 millones de euros. ¿A usted le parece que eso es mucho? Pero bien, en algunos sitios empiezan a haber cambios. En Madrid hay 23 psicólogos en atención primaria, se puso en marcha hace poco, en Catalunya anunciaron que van a contratar 200 para atención primaria. Pero todo muy lento. Y no son puestos de plantilla, son programas pilotos y proyectos…

En nuestra región, en Europa, ¿qué modelo hay para destacar en esto?

Reino Unido y Noruega son modelos a seguir, por el acercamiento en general que tiene la asistencia psicológica en la gente. Son sistemas que la hacen más accesible.