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La Justicia francesa investiga si Apple pone trabas a la reparación de sus móviles

Una asociación francesa contra la obsolescencia programada ha interpuesto una denuncia contra Apple por presuntamente restringir las posibilidades de reparar sus dispositivos mediante métodos como la «serialización». El Parlamento Europeo también se ha mostrado contrario a esta práctica.

Móviles de Apple en una tienda de Miami, Florida.
Móviles de Apple en una tienda de Miami, Florida. (Joe RAEDLE | AFP)

La Justicia francesa ha abierto una investigación por el presunto recurso por parte de Apple a métodos de lo que se conoce como obsolescencia programada, restringiendo las posibilidades de reparar sus móviles.

La Fiscalía de París indicó a Efe este lunes que la investigación se puso en marcha en diciembre sobre la base de una denuncia de la asociación Alto a la Obsolescencia Programada (HOP, en sus siglas en francés) y que la ha encargado a los servicios antifraude. Se trata de verificar si hubo prácticas comerciales engañosas y si se aplicó la obsolescencia programada.

HOP se felicita de este procedimiento lanzado por la Fiscalía de París y, en su página web, dice esperar que eso permitirá «sancionar» a Apple y demostrar el carácter delictivo de sus prácticas de «serialización».

La asociación recuerda que una primera denuncia suya ya supuso la imposición de una multa en el Estado francés al gigante tecnológico estadounidense de 25 millones de euros en 2020. La que ahora ha provocado una nueva movilización de la Justicia la formalizó el 7 de diciembre amparándose en nuevos delitos que se han creado para luchar contra la irreparabilidad voluntaria y, precisamente, para garantizar el derecho a la reparación de los dispositivos informáticos.

La llamada «serialización» consiste en asociar números de serie de piezas de recambio a un teléfono móvil mediante microchips para que así el fabricante pueda restringir el trabajo de reparadores a los que no ha autorizado o para deteriorar a distancia los que hayan sido reparados con componentes «genéricos».

Para esta asociación, la «serialización», pero también la escasez de piezas de recambio que solo pueden encontrarse en circuitos autorizados por la empresa y a precios y en plazos poco razonables, son prácticas que a su juicio pretenden sobre todo «vender cada vez más equipamientos, en detrimento de los consumidores y del medio ambiente».

El Parlamento Europeo, contra la obsolescencia programada

Precisamente, el Parlamento Europeo dio luz verde el pasado jueves al proyecto de ley para mejorar el etiquetado y la durabilidad de los productos y acabar con la publicidad engañosa con 544 votos a favor, 18 en contra y 17 abstenciones. Su principal objetivo es ayudar a los consumidores a tomar decisiones respetuosas con el medio ambiente, y alentar a las empresas a ofrecerles unos productos más duraderos y sostenibles.

En su lucha contra la obsolescencia programada, el Parlamento rechaza que se diseñen productos con características que reducen de entrada su vida útil o provocan un mal funcionamiento prematuro. Además, los eurodiputados quieren prohibir que los fabricantes limiten el funcionamiento de un producto cuando se utiliza con consumibles, piezas de repuesto o accesorios (como cargadores o cartuchos de tinta) fabricados por otras empresas.

Para favorecer la compra de productos más duraderos y reparables, los consumidores deben saber primero si pueden o no repararse y de qué manera. La Eurocámara propone añadir un nuevo etiquetado en relación con la garantía, que indique no solo la duración de la garantía legal obligatoria sino también la de las posibles ampliaciones ofrecidas por los fabricantes. Un etiquetado así haría destacar los productos de calidad, y sería un incentivo para las empresas a la hora de ofrecer durabilidad, según los eurodiputados.