Kazetaria / Periodista
Entrevista
Daniel Zapico
Tiorbista

«Cuando encuentras una obra interesante te sientes un cazatesoros»

El reconocido y celebrado contratenor Carlos Mena llega este sábado al ciclo de Música Antigua, esta vez en un concierto a dúo con Daniel Zapico, uno de los tiorbistas más interesantes del momento y uno de los famosos hermanos Zapico, estrellas del barroco a nivel mundial.

Daniel Zapico visita este sábado la Quincena.
Daniel Zapico visita este sábado la Quincena. (Charles A. Englebert)

Tres hermanos, los tres músicos y los tres especializados en Música Antigua. ¿Qué les daban de merendar?

Ja, ja, ja. Es la pregunta del millón, porque realmente en nuestra familia no hay ningún antecedente musical, lo cual lo convierte en algo aún más extraordinario. Siempre contamos que nosotros no teníamos ninguna pretensión de ser músicos profesionales.

Animados por nuestros padres, empezamos en el conservatorio a la edad habitual de 8 años con instrumentos clásicos –Aarón con piano y Pablo y yo con guitarra clásica– porque Música Antigua no había en ese conservatorio ni estaba muy extendida en aquel momento pero, por unos devenires del destino, conocimos un poco la Música Antigua y sus instrumentos y empezamos a interesarnos por ese repertorio, por la manera de tocar, por la libertad que permitía tanto la interpretación como la improvisación.

Atraídos por todo ese encanto de la Música Antigua y de los instrumentos, empezamos a tocar juntos, creamos Forma Antiqua y a partir de ahí fuimos recorriendo poco a poco todos los pasos que se pueden recorrer desde el principio.

Es decir, hay muchos grupos hoy en día que se crean directamente con profesionales, pero nosotros éramos totalmente amateurs y fuimos descubriendo la música y el tocar juntos desde ese primer momento, y poco a poco, paso a paso, fuimos recorriendo toda la historia de Forma Antiqua –que, por cierto, dentro de poco ya cumplirá 25 años–, nos profesionalizamos los tres, y a esto nos dedicamos.

Estamos en festivales, tocamos en muchos grupos y, al ser tres, el apellido Zapico va calando en la Música Antigua.

La tiorba, como todos los instrumentos de cuerda de tripa, no tiene ni el volumen ni el brillo de los instrumentos actuales. ¿Hay que cuidar la acústica de los espacios en los que se actúa? ¿Es un problema?

Es parte del maridaje con la música, pero no solo para Música Antigua, sino también para muchos otros tipos. Lo cual no quiere decir que la Música Antigua se tenga que hacer en espacios barrocos o espacios que tengan cierta historia. Muy al contrario, nosotros defendemos descontextualizar la música de los lugares que le eran habitualmente designados. Es un poco lo que pasa con el maridaje: que puede ser por contraste o por semejanza. Puedes buscar un espacio muy moderno para hacer una música antigua.

Obviamente, la acústica es un factor muy importante en esta música porque tocamos en acústico, que quiere decir que es el propio instrumento el que determina el sonido y su potencia, Otros instrumentos modernos van amplificados y los problemas de volumen no existen, no son tan grandes. Pero, en nuestro caso, cuanto mejor sea la acústica, más podrán disfrutar tanto público como intérprete.

Yo he tenido la suerte de haber tocado ya varias veces en el claustro del Museo San Telmo y la verdad es que se escucha muy bien. Tiene la peculiaridad del aspecto visual, con el público repartido a dos bandas, pero es un sitio donde yo siempre he disfrutado mucho y además tiene un encanto especial.

La labor de intérprete, en el caso de la Música Antigua, está muy estrechamente relacionada con la investigación, con la recuperación de manuscritos, con la búsqueda de pequeñas joyitas musicales… ¿Son ustedes los Indiana Jones de la música o es un concepto demasiado romantizado?

Sí que pasa un poco de esto. Nosotros vamos directamente a las fuentes para la búsqueda de literatura, y también leemos obras que ya se conocen directamente de las fuentes. Ese contacto directo con el original aporta mucha información que, de otra manera, no es que se pierda, pero sí se desvirtúa con las ediciones modernas.

En muchas ocasiones, al hacer este tipo de ediciones, hay una persona o un equipo de personas intermediarias que tienen que tomar decisiones a veces subjetivas, y esa información se desvirtúa un poco. Hoy en día, con la interpretación históricamente informada, ya no solo los músicos o los luthiers, ahora también los editores están muy preparados, son muy profesionales y hacen ediciones muy fidedignas, pero antes había muchas libertades y mucha aportación del propio editor que, si no incorrecta, hay que tener en cuenta que no es información original.

Así que, como decía, recurres a las fuentes, buscas en los manuscritos, vas probando, vas leyendo, y te ves a ti mismo como un cazatesoros cuando por fin encuentras una pieza que te interesa, bien sea por la temática, o por un giro melódico…, y sientes que has descubierto una pequeña perla, una joyita, y luego se disfruta muchísimo tocándola en público y compartiéndola.

El programa que presentan Carlos Mena y usted para esta ocasión está inspirado en la técnica de la transcripción. ¿En qué consiste exactamente? ¿Qué nos vamos a encontrar?

A mí me gusta explicarlo, porque es difícil ponerse en la situación de dos cosas: una, que la música en aquel momento era música contemporánea, era de rabiosa actualidad; y la segunda, que la única forma de escuchar la música era en vivo. Hoy cuesta imaginarse un concepto así, podemos escuchar cualquier cosa en cualquier momento, pero entonces tenía que ser música en vivo y, precisamente por eso, la práctica de la transcripción era tan habitual y tan normal, porque, si alguien quería volver a escuchar un aria de una ópera, una obertura, una fantasía o cualquier pequeña pieza musical, había que tocarla, y se tocaba con los instrumentos que tenían disponibles.

Las cortes disponían de muchos instrumentos, pero en las casas o en sitios más pequeños se hacía con los que tuvieran a mano, a veces solo uno. Y esa es la práctica que recupero, que se ha perdido hoy un poco precisamente porque podemos escuchar cualquier música en cualquier momento y se ha abandonado esta práctica de transcripción. Así que, recuperando esta práctica olvidada, en este proyecto elijo música que me gusta sin atender a cosas como para qué instrumentos o para cuántas voces estaba pensada, y después la adapto a mi instrumento y a la voz de Carlos.

Con la recuperación del ejercicio de transcripción, vuelve una pregunta que ya se hacían hace trescientos años: ¿cambia el carácter de una pieza cuando se transcribe a otra tonalidad?

Hay matices sobre esto. Si utilizamos temperamentos como se hacía en la época, se suele entender que cada temperamento tiene un carácter, pero el propio instrumento influye en el carácter de la tonalidad, en la tiorba no suena una tonalidad igual que otra: unas tienen más cuerdas al aire, otras menos, unas son más cómodas que otras… Y al final, en la práctica real, aunque cada tonalidad va a ser diferente, en el propio instrumento, en la propia voz, eso va a aportar también matices, de modo que llegamos a compromisos: ¿nos interesa una pieza más aguda o más grave? ¿Funciona bien en la tiorba? ¿Queremos que sea más oscura o más luminosa? Son muchos matices a resolver.

Daniel Zapico, junto a Carlos Mena. (Quincena Musical)

Carlos Mena y usted llevan casi un año con este programa. ¿Cómo cambian las piezas según van madurando a lo largo del tiempo?

Carlos y yo tenemos una trayectoria trabajando juntos desde hace muchos años y eso nos aportó una pequeña inercia cuando arrancamos este programa, comenzó ya con un carácter personal; pero, con cada concierto, vamos encontrando detalles que vamos modificando poco a poco y, claro, desde el primer concierto que dimos a este de hoy, ha habido una evolución. Muchas veces uno no sabe cómo explicarlo, no se puede expresar con palabras, pero sí notas que hay una fluidez mayor, una continuidad más suave y más natural.

El programa del concierto está basado en el manuscrito de Saizenay, un repertorio del barroco francés. ¿Qué tiene de especial? ¿Qué lo diferencia de otros estilos como el italiano o el español?

Probablemente no todo el mundo esté de acuerdo, y hay que tener en cuenta que esto es generalizar mucho, pero, para mí, la música del barroco francés tiene un punto de elegancia, complejidad y oscuridad, y la música italiana o la española son más directas, más extrovertidas. La sutileza de la música francesa llegó a su máximo esplendor en ese momento y es muy reconocible ese estilo tan particular.

En 2021 grabó usted un disco en solitario, ‘Au Monde’, con un repertorio similar. ¿Este dúo con Mena es una continuación de ese disco, es una segunda parte?

Exacto, es una continuación. Además, este repertorio con Carlos no está concebido como un concierto de voz acompañada de tiorba, como suele ser habitual. En el disco a solo, yo quería sacar la tiorba a un rol de instrumento solista, que es muy poco frecuente, porque siempre se combina con otros instrumentos como el laúd o la guitarra, pero en este disco yo quería poner la tiorba en primer plano. Y luego con el repertorio con Carlos he seguido pensando de la misma manera: es un concierto donde hay muchos solos de tiorba y muchos momentos de complicidad entre el canto y la tiorba.

¿Hay proyecto de grabarlo también en disco?

Siempre tenemos la fantasía de grabar algo juntos, pero probablemente sería otro repertorio. Además, coordinar las agendas, con la cantidad de proyectos que tenemos a la cola, es difícil. Pero también es verdad que a veces surge una oportunidad y hay que saltar sobre ella sin pensárselo, y a lo mejor el año que viene estamos grabando un disco a dúo.