«El esfuerzo está en revisibilizar los festivales y su importancia entre los jóvenes»
El Festival de Jazz de Gasteiz es el único de Euskal Herria que no organiza un ayuntamiento. En la entrevista, Iñigo Zarate habla de la importancia de «arrimar el hombro», de la calidad de las mujeres sobre el escenario y del reto de llegar a nuevas generaciones.

Protésico dental de profesión, Iñigo Zarate dedica parte de su tiempo libre a las labores que conlleva la organización de un festival de jazz como el de Gasteiz. No sabe precisar desde cuándo se remonta su vinculación al evento. «Como presidente llevo desde 2019, pero de voluntario ya llevaba más de veinte años para entonces», cuenta.
El certamen gasteiztarra es único en Euskal Herria en cuanto a su organización. «En el caso del festival de Getxo y San Sebastián son los propios ayuntamientos los que los organizan. Nosotros somos una asociación. Somos cuatro personas las que trabajamos durante todo el año. Y Alberto Ibarrondo, el director del festival, es quien lleva más peso al tener dedicación exclusiva. El resto colaboramos en la medida de nuestras posibilidades», explica.
Veteranos y jóvenes
Por lo que respecta a la edición que arrancará mañana –el sábado hubo un aperitivo con sesiones musicales gratuitas en el Parque del Prado– el certamen continúa por la senda abierta en los últimos años. La programación tiene dos ejes centrales: la presencia de figuras consagradas –este año destaca Chucho Valdés– junto a nombres que atraigan a un público joven. De ahí que este año esté presente en el cartel Trueno. «Intentamos llegar a todos los estilos de jazz y también a todo tipo de públicos. Nuestra vocación es difundir el jazz y que venga gente nueva al festival», indica.
«Por un lado, tenemos que cuidar al aficionado de siempre, y por otro lado, tenemos que hacer lo posible para que vengan personas que no vienen habitualmente con el objetivo de asegurar el futuro del festival».
Por suerte, los aficionados fieles no fallan. «Están siempre al pie del cañón. Pero se trata de buscar la viabilidad a largo plazo. A corto y medio plazo está relativamente asegurado».
Con Valdés, al cumplirse el 50º aniversario del grupo Irakere, no han tenido mucha duda. «Es el grupo más icónico del jazz cubano. Era una ocasión muy clara para traerlo», señala.
En el caso de Trueno el trabajo ha sido distinto. «Hemos hecho la jugada al revés. La pregunta que nos hicimos fue ¿a quién podemos traer que llegue al público joven? El público objetivo de Trueno está por debajo de los 30 años, incluso podríamos decir por debajo de 25 años. El trabajo fue buscar a alguien que hablase su idioma, en este caso rap o hip-hop. Trueno es un rapero número 1 en España y 15 a nivel mundial en spotify. Esto no lo sabíamos cuando lo contratamos hace casi un año, ya que el disco lo ha sacado ahora».
Zarate destaca la participación de músicos en el espectáculo. «Hoy en día se hacen conciertos en los que los cantantes no llevan bandas. Solo se ven a bailarines, y todo está pensando para la imagen y las redes sociales. Queríamos que llegara a los jóvenes, pero que tuviese músicos y ofreciera una alta calidad, que cumpla con lo que desde el festival nosotros entendemos que debe ser la música en vivo», dice.
Valdés ha estado en más de una ocasión en Gasteiz. Cómo es en el trato cercano? «En el festival no tenemos tanto tiempo de tratar con ellos. Llevan unas agendas apretadísimas, están inmersos en giras internacionales, y muchas veces llegan sobre la campana para el concierto. Y justo después se van, hay veces que ni siquiera pueden dormir en Vitoria. Los conocemos, pero no siempre. Personalmente no he estado nunca con Chucho», aclara.
Mujeres
En la programación, también destaca la presencia de mujeres como en años anteriores. «No es algo buscado, están ahí. Muchas mujeres están en el top de mejores músicos. Myra Melford's Fire & Water Quintet es un verdadero All Star de músicos. ¡Es una auténtica locura de quinteto! ¿Les hemos contratado por ser mujeres? Claramente no. Mary Halvorson es una de las mejores guitarristas del mundo en jazz... Todas ellas están en el top 5 en todos los rankings de músicos. Lo extraño es no ver mujeres en algunos festivales. Por calidad no es el problema, ni mucho menos».

Hay quien dice que de tanto abrirse a nuevos públicos, en los certámenes vascos se escucha de todo menos jazz. «No es nuestro caso. Tenemos algo más de 50 conciertos y el único que no es tan jazz es el de Trueno. En la primera parte del concierto tenemos una selección de raperos vitorianos con músicos vitorianos y estos sí van a rapear sobre jazz. Lo que buscamos es atraer a jóvenes y exponerlos al jazz también. Tampoco creo que sea tan grave abrirse a otras músicas –lo hemos hecho más veces a lo largo de la historia–, mientras se mantenga una calidad óptima en la programación. Hemos traído a Paco de Lucía, que claramente no hace jazz, pero cuando tienes la oportunidad de acercar a un músico de esa calidad tan sobresaliente yo creo que no hay problema. Otra cosas es que programes cualquier cosa. Pero cada uno sabrá cómo lo hace. Hay que llegar a todos los públicos. Porque un festival grande que cuenta con dinero público haga un guiño a gente no aficionada al jazz para que disfrute del certamen y abra una puerta para que entre no pasa nada. No es un problema grave», opina.
¿Qué comentar de la oferta jazzística durante todo el año? «Empezamos a organizar los festivales de jazz y gracias a ello se ha creado la afición que existe hoy en día. Si no el escenario no sería el que teníamos. Que durante el año hay que hacer más esfuerzos, estoy totalmente de acuerdo y gracias a que existen clubs que se dedican a ello. ¿Ese trabajo corresponde el festival? No necesariamente. Un festival bastante tiene con organizar el propio certamen» [sonrisa].
«Nosotros colaboramos con el club de jazz The Tap para organizar conciertos durante el año. Consideramos que es algo necesario. El jazz no es una música solo del verano. De todas maneras en Vitoria hay más ciclos, no creo que la situación sea tan grave», continúa.
El festival gasteiztarra forma parte de una organización internacional en la que están los festivales más importantes del mundo. «Ello nos permite manejar información de primera mano de todo lo que se mueve en el jazz. Músicos nuevos, quién es interesante, a quién le ha funcionado su proyecto... Nos ayuda mucho y nos abre muchas puertas», explica.
Relevo generacional
Las nuevas generaciones tienen nuevos modos de consumo. Hablamos de su influencia en los festivales. «Ya no les llegan los inputs de otras músicas al margen de lo que les gusta. Es el problema del algoritmo. Cuando le enseñas el camino de lo que te gusta siempre te mostrará ese determinado tipo de música. El esfuerzo está en revisibilizar los festivales y su importancia –creo que altísima– entre los jóvenes. Ese es el reto de casi todo el mundo, tanto el jazz como del rock o de la música clásica. Están muy encerrados con su música y cuesta abrir esas puertas», afirma.
¿El relevo generacional perseguido en el público se está dando en la organización? «Cuesta más. Sí lo logras en cuanto a voluntarios en el transcurso del festival, pero conseguir compromiso durante todo el año más complicado. Pero no nos quejamos. Trabajamos diez personas en el festival y contamos con la implicación de cincuenta voluntarios».
Queremos saber cómo está siendo su experiencia desde el punto de vista personal. «Es super positiva, si no estas cosas no las harías. [sonrisa] A la hora de ser presidente del festival me atrajo lo mismo que me llamó la atención en el momento en el que me presenté como voluntario. Primero, la música y segundo, la necesidad de asociacionismo, de arrimar el hombro. Si no fuese por todos los voluntarios que colaboran y por toda la gente que desinteresadamente se preocupa por llevar a cabo estos actos habría muchas cosas que no se podrían hacer. Tendrían al menos un presupuesto muchísimo más alto», reconoce Zarate.
Considera que es «algo único» tener tres festivales –Getxo, Gasteiz y Donostia– tan seguidos y tan cerca. «De hecho, durante muchos años, aunque últimamente no tanta, hay quien se coge vacaciones en julio y se hace la ruta completa», dice.

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