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William Parker: «En la música actual, es como si solo contasen las cifras y los dólares»

A William Parker, considerado como uno de los mejores contrabajistas del free jazz, no le importa tener una pequeña audiencia mientras su música siga llegando a quien la aprecia de verdad. Con ese propósito se estrena en Jazzaldia de Donostia, que el domingo le entregará el premio de esta edición.

William Parker, esta mañana en Donostia.
William Parker, esta mañana en Donostia. (Jon URBE | FOKU)

El contrabajista neoyorquino William Parker, premio Donostiako Jazzaldia de esta edición, ofrecerá tres conciertos con formatos diferentes -dúo, trío y cuarteto- dentro del festival y este miércoles ha hablado en rueda de prensa de muchas cosas, ha contado anécdotas y ha reflexionado sobre el mundo de la música actual, que «se ha acelerado enormemente» y en el que «es como si solo contasen las cifras y los dólares».«Para mí, aunque ya no se hagan cedés y todo pase por Spotify, aunque nosotros lleguemos a muy poquita gente, lo único que nos tiene que importar es hacer esa música en la que creemos. Las cifras no es lo que nos importa. Esa es nuestra tarea, hacer lo que nos enriquece a nosotros y lo que enriquece a los demás», ha destacado.

Considera que la música que interpreta es «underground» y por ello se siente orgulloso de recibir el premio Donostiako Jazzaldia, con el que el festival reconoce la trayectoria de los grandes del género desde 1994 y que han recogido, entre otros, Chick Corea, Keith Jarrett, Herbie Hancock, Wayne Shorter y Kenny Barron.

La lucha como base

Parker tiene espíritu combativo, dice que es «muy importante luchar» por lo que hacen los músicos de jazz, aunque se les adscriba a una categoría que está «por debajo de la tierra» o se engloben múltiples estilos dentro de la «música negra».

«No me importan las etiquetas. Animo a todo el mundo a dejarse llevar y a disfrutar de la música sin pensar en las etiquetas. Lo que importa es amar el arte, amar la vida, amar la música. Y en eso también tiene mucho que ver un festival como este», ha remarcado.

El contrabajista, que empezó de niño tocando la trompeta, el trombón y el violonchelo, es además un prolífico compositor, que alimenta su música del cine y la literatura que le gustan -ha citado a Platón, Sócrates y Samuel Beckett-, y que entiende la escritura musical desde muchos puntos de vista porque, como ha asegurado, «la improvisación también es componer».

Escuchando a leyendas como John Coltrane y Archie Shepp se dio cuenta de que «escribían historias a través del sonido» y que cada uno tenía su propia manera de hacerlo.

Ellos y otros son los «ejemplos» que tuvo hasta que él decidió hacer lo mismo y embarcarse en una carrera que ha dado como fruto 40 discos como líder y participaciones en alrededor de 150 grabaciones, en colaboraciones con gente como Cecil Taylor, Milford Graves, Don Cherry, David S. Ware y Peter Brotzmann, entre otros.

Ha escrito además seis libros y en 1988 impulsó junto a su pareja, Patricia Nicholson, el festival Vision, que programa música, cine, danza y poesía. Ambos están comprometidos con la comunidad afroamericana en un país que, en su opinión, tuvo en Ronald Reagan «el peor presidente de su historia».

«A partir de los años 80, el panorama cultural entró en un momento de declive que no ha hecho más que empeorar con la sucesión de diferentes presidentes. Todo eso empezó con Reagan, que ha sido el peor presidente de los Estados Unidos, aunque está claro que las cosas no mejoraron después con Bush y mucho menos con Trump», ha subrayado.