La ridícula idea de acelerar el tiempo

Varios pensamientos mágicos se instalan en la cabeza del iruindarra estándar los días previos a sanfermines. Son ideas ridículas que, por ejemplo, nos llevan a pensar que si lo hacemos todo rápido y mal, estresados y acelerados, el tiempo pasará más rápido y las fiestas empezarán antes.
Son días de salir a la calle con el cuchillo en la boca, dispuestos a insultar al repartidor que acelera por las calles de lo viejo como si estuviera en una autopista. Su improperio siempre será mayor, más veloz y más sonoro que el nuestro. Hartu arnasa, Enekouch, que su labor es noble y todos queremos las neveras de los bares llenas para mañana.
También son días de ensayar ante el espejo una cara de reproche y desaprobación para quien pide demasiadas cosas en la tienda y nos hace esperar más de la cuenta. ¿No se da cuenta de que si hacemos más rápido la compra quizá lleguen antes las 12.00 de mañana? ¿No se da cuenta de que está haciendo que el universo entero vaya más lento?
Una amiga de Ondarroa me dice que le encantan estos días previos. Confiesa no entenderlo, pero le encanta vernos nerviosos e insoportables. Incauta, no sabe que el mundo está a punto de acabar. ¿Quién no se pondría nervioso ante el apocalipsis? Gramsci tuvo que pasar por Iruñea un 5 de julio antes de escribir que en ese claroscuro entre el viejo mundo que se muere y el nuevo que tarda en aparecer es cuando surgen los monstruos. Nosotros somos esos monstruos.
No somos, en cualquier caso, las únicas víctimas del pensamiento mágico. También la policía cree que va a consumirse menos droga, o que su imagen va a verse reforzada, o vete a saber qué piensan, para repetir año a año la misma operación. La anual incautación presanferminera de estupefacientes debería incluirse sin miedo al error en el programa oficial.
Este año esperaron hasta el pasado viernes para lanzar la operación Silver. 7,5 kilos de cocaína, 10 kilos de hachís, 3 de marihuana, MDMA, heroína y speed. 37 detenidos. Uau. Este año han recuperado tono, que el año pasado, con 18 detenidos y poco más de un kilo de cocaína anduvieron muy flojos. La de este año se ha aproximado un poco a la operación Brújula-sukaldea, que fue la de 2024 y se centró en la Ribera. Por lo que sea, el producto estrella de aquella operación fueron los 28 kilos de speed incautados. Esperamos ansiosos los titulares del año que viene.
Pero mi favorito entre los pensamientos mágicos presanfermineros es el de quienes hicieron las tareas a tiempo y llegan ociosos y nerviosos al día anterior. ¿Qué, un vermut? Son como Joey (Friends), que entrena comiendo las horas previas a un reto que consiste en comerse un pavo entero. Son otra expresión del mismo ansia, del mismo hambre, pero mejor canalizada. No necesitan acelerar el tiempo, porque el tiempo es suyo.
Llevan escrito en la frente que ese vermut torero va a acabar en la primera resaca sanferminera avant la lettre o, en el mejor de los casos, a llegar borrachos al txupinazo. Este año, con el fin de semana previo, el peligro es doble. Esta mañana he encontrado sus huellas al bajar a por pan. Gloria, envidia y honor. Ellos ya habitan el nuevo mundo que al resto se nos abrirá mañana.

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