10/05/2015

¿Tu hijo menor de edad pide hacer dieta?
XANDRA ROMERO
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En el artículo de esta semana quiero dirigirme directamente a vosotros padres y madres. Resulta que hace unos días salió a la luz un estudio de la Oficina de Igualdades de Inglaterra que constató lo que habitualmente se ve en la consulta. Dicho estudio revela que una de cada cinco niñas menores de 11 años ya ha hecho una dieta.

Resulta que, dada la temporada pre-estival, quizá tu hija o incluso, por qué no, tu hijo (menor de edad) lleva meses diciéndote que quiere adelgazar, que le cocines “dieta” o incluso habrá podido pedirte que le lleves a algún sitio a que le pongan a dieta.

Probablemente en un primer momento te habrás negado, le habrás disuadido del tema, pero ya sabemos cómo son los adolescentes y tras unos meses presionándote, quizás te hayas visto en la tesitura de claudicar y aceptar lo que te propone.

Si te encuentras en esta situación, me gustaría que leyeras lo siguiente. Un menor de edad no puede realizar una dieta hipocalórica (baja en calorías), incluso aunque tenga una obesidad diagnosticada. La razón es sencilla. En esta etapa de desarrollo de niño a adolescente ocurren muchos cambios internos que requieren de una alimentación equilibrada y saludable. A esta edad no se debe someter a un niño a dietas hipocalóricas estrictas que puedan interferir en su proceso adecuado de crecimiento y desarrollo.

Ante esta situación, pueden estar ocurriendo dos cosas. Una, que tu hijo o hija sufra un sobrepeso importante o una obesidad y dos, que no sea así, pero su imagen corporal sea negativa y haya un sufrimiento al no aceptar su cuerpo o ciertas partes del mismo.

En este estudio también apuntan a que, a lo largo de los años escolares, la autoestima de las niñas disminuye y que es un problema de salud público. Además, indica que el 87% de las chicas entre 11 y 21 años creen que serán juzgadas más por sus apariencias que por sus habilidades. Uno de los detalles más preocupantes del estudio es que uno de cada seis estudiantes ha evitado ir al colegio porque no le gustaba lo que veía en el espejo. A esto se le llama tener una imagen corporal negativa.

Ante cualquiera de estas dos situaciones, la siguiente cuestión es cómo actuar: ¿Le pongo “comida de dieta”? ¿Le llevo al médico? Muchas veces, por no ver sufrir a los hijos burlas o comentarios acerca del aspecto físico, se puede tomar una decisión errónea. Pero, cuidado, porque esto puede llevarlos al extremo opuesto.

En estos casos, la mejor opción es consultar a un profesional sanitario especializado en nutrición, alimentación y conducta alimentaria, es decir, a un dietista-nutricionista; y si la situación lo requiere, también a un psicólogo.

En ambas situaciones, produce más resultados una alimentación equilibrada y suficiente para afrontar las demandas del crecimiento, así como la realización de actividad física regular. Es decir, una modificación de hábitos suele ser efectiva y suficiente. De modo que busca ayuda especializada y profesional, y huye de pseudo-profesionales y de productos, por muy naturales que parezcan, que puedan poner en riesgo la salud física y mental de tu hijo.