04/10/2015

Constanza Macras
coreógrafa
«El auge inmobiliario expulsó de Berlín a los artistas experimentales»
DPA
16mirada87102

Berlín, ¿qué es?¿Centro de efervescencia cultural, faro de nuevas tendencias, epicentro del underground? «Definitivamente, no es lo que era», asegura la coreógrafa argentina Constanza Macras, quien sabe muy bien de lo que habla, ya que emigró a Alemania hace veinte años y vivió la metamorfosis de la ciudad en paralelo a su salto profesional.

«En los años 90 del siglo pasado había muchísimas casas ocupadas», recuerda la artista. En Alemania, aquel fenómeno okupa iba de la mano de iniciativas under, de colectivos de artistas, de la ebullición experimental en sótanos y pisos compartidos de un Berlín que se había alimentado, durante décadas, de quienes buscaban alquileres económicos y huían del servicio militar. «Ahora la ciudad es un gran hallazgo inmobiliario», añade Macras para explicar esa gentrificación que ha avanzado con paso firme.

Y es que, al ser declarada de nuevo capital de la Alemania reunificada, «el auge inmobiliario expulsó de la metrópoli a artistas experimentales de pocos fondos y soterró muchos de los espacios en los que la falta de recursos generaba creatividad, formas ingeniosas de solucionar cosas simples», asegura la coreógrafa.

Esa mirada hacia el pasado, que parece nostálgica o un deseo de atrapar un Berlín artísticamente pujante que se esfuma, es recopilada por Macras en una obra dedicada a «la realidad de los paisajes urbanos que avanzan sin volver atrás». Así es como describe el eje central de “The Past”, su último trabajo y que acaba de presentar en su país de origen, Argentina. Su compañía, Dorky Park, está integrada por bailarines profesionales y amateurs con edades de entre 4 y 72 años.

¿Cuál fue el detonante de la obra? «La relación entre arquitectura, memoria y retórica», responde Constanza Macras. La coreógrafa, que admite tener una relación «complicada» con su propio pasado en Argentina, observa cómo los recuerdos están intrínsecamente ligados a veredas, monumentos, construcciones y arquitecturas transitadas. Recordar el hogar de la infancia, la casa en la que se vivieron los primeros años, «evoca toda una serie de sensaciones que uno tuvo respecto de esos espacios».

¿Qué sucede con los recuerdos cuando esa casa ha sido derruida? O, a la inversa, ¿cómo convertimos los lugares físicos conocidos en herramientas para recordar? En su obra, la coreógrafa toma un ejemplo muy particular: la reconstrucción de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial. Aunque se trata de un «macroespacio», las arquitecturas de las ciudades bombardeadas y reconstruidas se funden en el trauma de una memoria que también moldea recuerdos individuales, personales y singulares.

Para la obra, Constanza Macras mantuvo una serie de charlas con testigos presenciales del bombardeo de Dresde, en febrero de 1945. «En Alemania, que reconstruyó tantas ciudades tras la guerra, hubo una decisión sobre cuál es el pasado que vale la pena preservar, como una traición a la historia o como una necesidad de borrar el pasado», comenta.

Macras concibe la danza como un instrumento político que hace brotar en las superficies problemas sociales solapados. En otras obras, la artista ha tratado temas como la discriminación de inmigrantes. «Muchas acciones que en tiempos pasados requerían confinamiento ya no lo exigen, pero nuestra sociedad aún comparte con la era clásica el supuesto de que la pérdida de los derechos civiles está relacionada con la locura, la inmigración y la pobreza», criticaba en su obra “Berlin Elsewhere”.

En “The Past”, Macras recorre conceptos esenciales de la construcción de la identidad, la memoria y el tiempo, tomando como base “El arte de la memoria”, de la historiadora británica Frances Amelia Yates. Y todo ello con una profunda sensación de vértigo.