15/12/2019

Reportaje
historia para la música
«London Calling», una señal que no se apaga

Cuatro décadas más tarde, Londres sigue irradiando la misma señal: una llamada a la rebeldía, a la juventud, a una vida que merezca la pena, plena de intensidad. Es «London Calling», ni de lejos la mejor canción ni seguramente el mejor álbum de The Clash, pero sí un himno que perdura.

Iñaki Soto, fotografía: Museum of London
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Fotografía: Pennie Smith

El álbum, el tercero de la banda, se publicó el 14 de diciembre de 1979. The Clash marcaron a varias generaciones, rompieron fronteras y siguen influyendo a músicos de todo estilo y procedencia. ¿Quién no querría tener ese estilo, esa inspiración, y el poder para mandar a todo el mundo un mensaje encapsulado en apenas tres minutos de ruido codificado?

Todos los miembros de la banda coinciden en señalar la atmósfera de trabajo y camaradería que tenían al preparar y grabar este doble disco. Simonon lo expresaba así: «Éramos buenos amigos durante los ensayos para el álbum ‘London Calling’. Trabajábamos religiosamente durante cinco o seis horas al día en una sala sin ventanas, solos los cuatro. Estábamos muy unidos en aquel momento». Strummer lo resumía todo en esta frase: «La gestación de ese álbum fue una época fantástica». Jones pone palabras a la idea de Albaro Arizaleta (Columpio Asesino) de que el punk se les quedaba pequeño: «Llegó un momento en el que el punk era cada vez más estrecho de miras con respecto a lo que podía lograr y adónde podía ir. Era como si estuviese arrinconándose, y nosotros queríamos hacer de todo. Creíamos que era posible tocar cualquier estilo de música».

El impacto de The Clash –banda británica referencial punk creada en 1976– sobre Euskal Herria ha sido impresionante y no se ha apagado nunca. Los hermanos Muguruza son el canal por el que transcurre y se difunde la señal del rock combativo. Pero va más allá, tanto en lo musical, muy fructífero y plural, como en lo político. La influencia entre la banda y la realidad política y cultural vasca fue curiosamente mutua. Además de la parada de la gira del 81 en Donostia, algunas palabras de Strummer reflejan el momento político de la época: «Una noche, a las cuatro de la mañana, cogimos un minitaxi en Wessex para ir a casa y hablaban de ello en la radio. Cada día sobre esa hora informaban sobre bombas que habían estallado en las playas del País Vasco, en España. Me volví hacia mi novia, Gaby, que iba sentada a mi lado, y le dije: ‘Debería escribir una canción titulada ‘Spanish Bombs”».

Cuatro décadas más tarde, ETA ha desaparecido, pero Federico García Lorca, el poeta que inspiraba a Strummer, también sigue desaparecido. En Londres, un socialista ha luchado hasta el último minuto para ser primer ministro. Ha caído el muro de Berlín y se han alzado nuevos. Vivimos en una época convulsa, con golpes de estado tradicionales y posmodernos. Miles de mujeres bailan en plazas de diferentes ciudades para denunciar la violencia sexista. Miles de personas se rebelan en sus pueblos contra la injusticia. Miles de personas cogen un instrumento y forman una banda. En todo el mundo. De fondo siguen sonando sirenas… y “Clampdown”, “Guns of Brixton”, “Jimmy Jazz”, “Revolucion Rock” o “London Calling”.

 

 @Ray Lowry, Museum of London

 

Historia de una portada imperecedera

Texto: P.C.

“London Calling” pasa por ser uno de los trabajos visuales más directos y efectivos de la historia del rock. Los puntos de atención se reparten en la grafía utilizada, los colores elegidos, la dinámica fotografía de Pennie Smith y el diseño de Ray Lowry (dibujante, ilustrador y escritor británico fallecido en 2008).
La tipografía y colores se basan en el primer elepé de Elvis Presley, de título homónimo, publicado en 1956. Álbum que cuenta con unas doscientas reediciones; de hecho, acaba de publicarse de nuevo hace unos meses y con distribución que llega hasta nuestras tiendas. La fotografía utilizada no es nada habitual en un álbum de estudio, ya que es la toma de un directo celebrado por The Clash en el Palladium de Nueva York el 21 de setiembre de 1979. La casualidad quiso que el cabreo de Paul Simonon    –no le estaba gustando cómo iba el concierto– le llevara a aproximarse hacia la posición de la Pentax de Pennie Smith, quien no tuvo tiempo de enfocar con fidelidad ni ajustar la exposición (enfoque manual, carrete, nada de las ráfagas actuales y blancos quemados), pero sí a pulsar intuitivamente el disparador y captar el momento en el que Simonon alza su bajo Fender Precision, para estamparlo contra el suelo décimas después. En las sesiones de descartes de posibles diseños también se encontraban algunas fotos de Smith. The Clash, nada más ver la toma con foco en Simonon, dijeron que esa tenía que ser la portada. Ante el estupor de su discográfica, el deseo siguió adelante. Lowry reencuadró la foto original, tomada con angular, y diseñó el resto. El desenfoque, un posible inconveniente, se convirtió en una foto aún más dinámica y saltó a la historia a pesar de sus defectos.
Versiones del original “Elvis Presley” y de la transformación realizada en “London Calling” se han publicado por decenas, algunas, en el caso de The Clash, hasta de tipo “meme” actual. En nuestro entorno, los primeros en darle al cachondeo fueron Siniestro Total y, en casa, The Dirty Broothers, un grupo de Arrasate con tres referencias, una de las cuales, editada solo en vinilo y en tres colores, la titulan “Mondra Calling”, que tiene también edición en Alemania. La portada se basa en un cartel que les hicieron para una actuación en Galicia. La apuesta de TDB se encamina hacia el streetpunk clásico; no obstante, su guitarrista Sala Strummer participaría en varias actuaciones homenaje a The Clash con The Magnificient Seven, también de Arrasate, y a la que se suman miembros de Never Surrender. El diseño final del disco se le encarga a Sucker, componente de los brillantes y desaparecidos Oxymoron, una de las bandas punk más importantes de los noventa, y que prolonga con Bad Co. Project, donde participa Sala Strummer.  

 


 @Ray Lowry, Museum of London

 

The Clash, Anoeta 2 de mayo de 1981

Texto: P.C.

La oportunidad de poder ver en directo a The Clash en Donostia se debe a la inquietud y valentía del recordado promotor Santi Ugarte y su empresa Tiburón Concerts, proyecto que situó a la ciudad en el circuito de grandes y medianas giras internacionales. Con un Velódromo de Anoeta cargado de ambiente y urgencia, la salida del cuarteto londinense se inicia con uno de los clásicos de Ennio Morricone que, entre guitarras acústicas y trompetas épicas, da paso a un emotivo aurresku que precede al concierto. Joe Strummer saluda con un curioso «buenos días, buenas noches», al tiempo que dedica el concierto a la solidaridad con los campesinos muertos en Andalucía, refiriéndose a parte de los hechos de la Guerra del 36. The Clash llamaron a esta gira europea “Impossible Mission Tour”.
La poderosa “London Calling” abre con contundencia la noche del sábado, a la que le seguirá “Safe European Home”, de su primer disco; pero The Clash ya había grabado “London Calling” y “Sandinista”, por lo que sus sonidos se colorean aún más, de tal forma que a un académico rock and roll, “The Leader”, le siguen dos cortes de aire jamaicano, “(White Man) in Hammersmith Palais” y “The Guns of Brixton”, muy celebrada, como ocurre con “This is Radio Clash”, tan rítmica. Aunque quizá no tan certera como “The Magnificent Seven”, otro sobresaliente tiempo rítmico bailón posible gracias al bajo de Simonon y a la versátil batería de Topper Headon, quienes de nuevo posibilitan “Junco Partner”, versión rastafariana con origen en el músico James Waynes. The Rules les prestarían otro ska roots con “Wrong Emboyo”. Reggae, dub, ska, rock and roll y rockabilly (“Brand New Cadillac”), “Spanish Bombs” (jaleada)... y despedida con las ásperas y veloces “London’s Burning” y “White Riot”, en especial. Toca retirada con la impresión de haber asistido a un hecho histórico y con una banda sin desgastar. En el casetero de un abarrotado coche vuelven a sonar The Clash, no hay empacho. Hoy sabemos que el punk-rock estaba llegando a Euskal Herria para afrontar su propia y notable historia. The Clash pasaron en su mejor momento por Euskal Herria con el apoyo de “Egin”, con quien Tiburón firmó un acuerdo de colaboración por tres años.

@Museum of London

 

FERMIN MUGURUZA: «The Clashek ‘London Calling’ kaleratu zuen, gehien behar genuen momentuan»

 

Zein da «London Calling» edo The Clash-ez duzun lehendabiziko oroitzapena?

Hamabost urterekin entzun nuen lehendabiziko aldiz The Clash, beren bigarren diskoa “Give ’em Enough Rope” (1978), lehenengoaren aurretik. The Who-ren ukituak zeuzkaten, “I Can’t Explain” bertsio berritua, amorru gehiagorekin, eta “Tommy Gun” eta “Safe European Home” kantuek beste dimentsio batera eramaten zintuzten. Taldearen lehenengo diskoa eskuratu nuen berehala, “The Clash” (1977), eta “White Riot” edo “London’s Burning” kantatzarrekin batera, reggaea bertsionatzeko punk era berezia erakutsi ziguten Junior Marvin eta Lee Perryren “Police & Thieves” kantua bertsionatzean. Hurrengo urtean, 1979ko ekainean, guardia zibilek hil zuten Gladys del Estal militante ekologista, uztailean sandinisten iraultzak irabazi zuen eta abenduan The Clashek “London Calling” kaleratu zuen, gehien behar genuen momentuan.


Donostiako kontzertuan egon zinen? Dioten bezain azkar jotzen zuten?

Otsailaren 23an kolpe militarraren saiakera izan zen. Tankeak ikusi genituen Valentziako kaleetan eta Tejero espainiar Kongresuan disparatzen. 18 urte bete genituen Biktor Perezek, gero Vomito taldeko  abeslaria izango zenak, eta biok apirilean. Maiatzaren 1ean manifestazioetan izan ginen eta 2an Belodromora joan ginen, “Sandinista” diskoaren aurkezpenera, Irungo kuadrilla guztiarekin. Hasiera antologikoa izan zen, Joe Strummer-ek Andaluzian gose greban zeuden nekazariei eskaini zien kontzertua, eta segituan «un momento por favor» (une bat mesedez), irratian ez zegoen musika entzuteko eskatu zigun eta hor atera zen Joseba Laburu “Putre”, gero Madarikatuk taldean saxoa joko zuena, txistu batekin eta aurreskua jotzen. Aurreskua bukatu bezain laster “London Calling” kantuari ekin zioten. Azkar, bai, punk kontzertuetan egiten zen moduan, abiadura batean grabatu diskoa baina gero zuzenean bizkorrago jotzen zen. Kontzertu osoa grabatu genuen kasete batean eta duela gutxi nire YouTube-ko kanalean igo nuen hasiera hau. Heziketak mundua alda zezakeela usten nuen; kontzertuaren ondoren punk-rockak mundua aldatuko zuelakoan nengoen. Gu behintzat beste pertsona batzuk ginen jada.
Hortik hiru egunera, maiatzaren 5ean, hil zen Bobby Sands, gose greba luze baten ondorioz.


Zein da «London Calling»-en zure abesti kuttuna?

Bat ezean, bi: “London Calling” eta “Rudy Can’t Fail”.


«Jimmy Jazz»-ez harago, zer eragin izan zuten zuengan? Izan ere, eragin hori ez da ez beren agurrarekin, ezta Kortaturekin ere amaitzen.

Kortaturen hasiera The Clash eta The Specialsen senidea da. Ez bakarrik “Jimmy Jazz” kantuaren bertsioa egin genuelako, baizik eta telecasterraren soinua, baxuaren presentzia eta beste punk taldeen “No Future” nihilistaren aurrean, gu adar politizatuaren aldekoak ginelako. Gero bere kantu asko birbisitatu ditut, nik neuk Negu Gorriak taldearekin “Salam, agur” diskoan: “Rebel Waltz” egin genuen; Mexikoko Tijuana No taldearen “Transgresores de la ley” ekoizpena egin nuen eta “Spanish Bombs” egin zuten nik ere koruak eginez; Matah&Chalart58rekin “Safe European Home” reggae bertsio bat egiten dute zuzenean; Fabuloso Cadillacsekin The Clashek bertsionaturiko Danny Ray and the Revolutionaries-en “Revolution Rock” abestu nuen zuzenean.
Horretaz gain, Joxe Ripiauren lehenengo diskoan The Clashek eginiko Toots &The Maytalsen “Pressure Drop”-en bertsio euskalduna egin zuen Iñigok, “Presaka”, eta nik abestu nuen berarekin batera. Azkenik, Podriren Anarko taldearekin “Death or Glory”, “Muerte o Gloria”, grabatu genuen The Clashen tribute disko baterako.


Nostalgian gehiegi ez erortzeko dugun borroka honetan, nola gogoratu beharko genituzke The Clash bezalako taldeak?

Taldeak izan zuen jarrerarengatik. Halere, ez dezagun ahantz autogestioaren alde borrokan zegoela punk mugimendu engaiatua eta The Clash taldeak CBS multinazionalik ahaltsuenarekin grabatzen zuela. Hori bai, diskoen prezioak saiatzen ziren eskuragarri eskaintzen, Europako etxe okupatuetan jotzen zuten, Anti-Nazi Leaguearen ekitaldietan parte hartzen zuten Front National delakoa goraka zihoan urteetan… Eta miretsi behar dena da taldea behin desegin ondoren berrosatzeko eskaintza multimilioidunak izan arren, ez zirela berriro ere elkartu. Bakoitzak bere bidea jorratu zuen. Niretzat esanguratsuak, batez ere, Mick Jones-ena Big Audio Dinamyta-rekin eta Joe Strummer-ena Mescaleros-ekin. 1999ko abenduaren 2an izan nintzen Strummerrekin Bartzelonako Bikini aretoan azken talde honen kontzertuaren ostean. 400 lagun egon ginen. The Clash izena erabiliz gero, bi Palau Sant Jordi beteko zituen, baina Joe Strummer & The Mescaleros izenarekin aritu zen, Zeleste aretotik (2.500 pertsona) Bikinira aldatuz, beste aretoa handiegi gelditu zitzaiolako. Edonola ere, ez zuen amore eman. Libanon ikusi nituen Mick Jones eta Paul Simonon, Damon Albarnen Gorillaz taldearekin bira bat egin zutelako 2010ean. Hortik bi urtera, ordea, Joe Strummer bizirik zegoenean onartu ez zutena, Britainia Handiko telefono konpainiaren iragarkian “London Calling” kantuaren erabilpena, egin zuten Londreseko Olinpiar Jokoekin, “London Calling” kantua Joko Olinpikoetako iragarkietan baimenduz.
Nire hausnarketa, beraz, hauxe da: argi dagoela ezinezkoa dela galaraztea Iraken kontrako gerran UK eta AEBetako soldaduek jendearen aurka jaurtiko dituzten bonben karkasetan “Rock the Kasbah” idaztea, The Clash-eko partaideak salatu arren, baina bai beharko litzatekeela babes moduko bat merkatu ekonomiaren kontrako ondarea den talde baten kantutegia korporazio multinazionalen markak saltzeko erabili ez dezaten, Tom Waits-ek edo The Doors taldeak egiten duten bezala.

@Pennie Smith, Museum of London

 

ALBARO ARIZALETA [COLUMPIO ASESINO]: «El punk se les quedaba pequeño»

 

¿Cuáles son los primeros recuerdos sobre The Clash?

Con 14 años o así estaba escuchando la radio, seguramente la Eguzki, mientras le limpiaba la furgoneta a mi viejo, y sonaron los Sex Pistols. Yo no tenía ni idea de quiénes eran, con Johnny Rotten y esa voz… y me hizo la cabeza ¡plash! De ahí pasamos a The Clash. Ahí veías que había otra cosa. Lo que más nos sedujo fueron las líneas de los bajos, que eran super potentes.


De hecho, en la canción que da título al disco son así…

Recuerdo escuchar esa canción en el Tutt [un bar desaparecido de Iruñea], creo que por primera vez, y me acuerdo perfectamente de esa línea de bajo. De hecho, no sabía si quería tocar el bajo o la batería, y está claro que me equivoqué.
Por aquel entonces mi hermano [Raúl, guitarrista de El Columpio Asesino] y yo tampoco consumíamos mucha música, porque veníamos del rock radical vasco, y The Clash fueron los que nos abrieron un poco la mente. Precisamente lo que nos gustaba de ellos era que veías que el punk se les quedaba pequeño. Tenían otra actitud ante la música, les gustaba investigar, experimentar, aunque esto fuese por lo que otra gente les criticaba. “London Calling” fue considerado como una traición por algunos. Ni te cuento “Sandinista”. Yo recuerdo que cuando lo escuché por primera vez había cosas que no entendía. «¡Qué hostias es esto!», pensaba. Ahora es mi disco favorito. Siendo sinceros, más que el “London Calling”, que está tan trillado. Eso sí, tiene temazos.


¿Qué canciones destacaría?

No sé, “Guns of Brixton”, “Lost in the Supermarket”… Son brutales, la banda era brutal. En realidad nosotros éramos de escuchar muy poca música, pero la que escuchábamos lo hacíamos en bucle. The Clash era la música que escuchábamos en bucle entonces y la que nos abrió la perspectiva musical. De ahí pasamos a escuchar de todo, desde rock hasta electrónica, pero fue con The Clash como empezó el resto.


¿La estética era importante?

¡Joder que si lo era! ¡Qué look tenían! Si se quiere es una parte más frívola, pero es que los veías siendo un chaval y eran tan fotogénicos, tenían una pinta… Paul Simonon, tío, me cuestionó mi identidad sexual. Tenían una pose en el escenario, que siempre me parecieron «señores». Sin embargo, si miras las fotos ahora, eran unos putos críos.
Y luego, el compromiso político, que me gustaba que no tuvieran ese rollo nihilista de los Pistols. Tengo que decir que tampoco era lo que más me interesaba, sino la manera de hacer música, de elegir su camino.


Se les criticó mucho que sus posicionamientos no eran del todo honestos, que eran una pose –postureo que se dice ahora–. ¿Cómo lo ve?

No sé. A mí, por ejemplo, lo que hicieron con “Sandinista”, titulándolo así, me parece que hizo que pusieran un foco internacional increíble en Nicaragua.
A The Clash yo siempre me los creí. Como todo, una vez que estás ahí arriba, pues puede que haya algo de postureo. Recuerdo unas palabras de Joe Strummer que decía que ya habían hecho todas las trampas posibles y se habían inventado nuevas. Pero, como músico, yo lo entiendo, porque llega un momento que si quieres renovarte, es muy complicado.
Con el tiempo aprendes de qué va este tema de la música, y yo a estas alturas valoro sobre todo el sacrificio, el trabajo y la actitud. The Clash lo tenían todo.

 

@Museum of London

 

DEU TXAKARTEGI [WAS] «Cuando me grabaron el ‘London Calling’ ensancharon mi mundo musical»

¿Cuál es su primer recuerdo de The Clash?

Una cinta que me grabaron del primer disco homónimo y que llevaba en el walkman camino del institutoGetxo III. Había oído que eran referentes para Kortatu y Hertzainak, que era lo que escuchaba con 14 años. Después me grabaron el “London Calling” y ensancharon mi mundo musical.

¿Cuáles son sus canciones preferidas de «London Calling»?

Me gustan muchas, pero así, a bote pronto, he de decir “Lover’s Rock”, “Rudie Can’t Fail”, “Lost in the Supermarket”, “Revolution Rock” y “Train in Vain”. Ya ves que me cuesta descartar...

En 2012, en el Kafe Antzokia, WAS hizo un concierto tributo a The Clash que luego se publicó como disco en formato digital y se convirtió en una gira. ¿Cómo lo recuerda? ¿Les pesó versionear a una banda tan legendaria?

Tengo un recuerdo increíble de tocar esos temas. Me recuerdan tanto a mi adolescencia... La mayoría de la gente pensó que nos pegaba más hacer un Izar & Star de Stone Roses o Happy Mondays, pero quisimos separarnos de nuestras influencias más directas para WAS y mostrar de dónde surgen nuestras raíces. Además, demostrar que también podíamos hacer un set de rock y todo eso a lo que suenan The Clash.

 

@Museum of London

 

BEATRICE BEHLEN: «Hay paralelismos entre la situación política y social de 1979 y la actual»

Beatrice Behlen, curator de la exposición sobre el cuarenta aniversario de “London Calling”, que está abierta en el Museum of London hasta el 19 de abril de 2020, se suma a este extenso reportaje respondiendo a las preguntas que le proponemos.

¿Piensa que el álbum es aún el himno de Londres? ¿No hay cierto riesgo de nostalgia?

Hay paralelismos entre la situación política y social de 1979 y la actual, por lo que el álbum es aún hoy por hoy muy importante.

¿En quién cree que tendrá más impacto la exposición, en quienes vivieron aquella época o en los «jóvenes creyentes»?

La exposición apela a ambas: visitantes que fueron seguidores en aquel tiempo (personalmente envidio a cualquiera que viese a The Clash en el escenario) y a gente joven que puede no haber oído hablar nunca de The Clash. Espero que mostremos a la banda y “London Calling” a una nueva generación, y descubramos qué hacen con ello.

¿Qué supone «London Calling» en su banda sonora personal?

¡Es gracioso que lo preguntes! Estaba alrededor cuando se publicó el álbum y “London Calling” definitivamente tuvo un efecto en mí: me vine de Alemania a Londres.

¿Cuál es su objeto favorito de la colección?

Es difícil de decir. Tengo algunos y, además, van cambiando. En todo caso existe una constante: la pequeña libreta en la que Joe Strummer escribió sus ideas iniciales para las letras de “London Calling”. También me encantan las baquetas de Topper, la camisa blanca personalizada de Mick (que viste en una fotografía en la cubierta del álbum) y por supuesto el bajo destrozado de Paul. ¡Y las fotografías de Pennie Smith son geniales!

 

@Museum of London

Emakumerik gabeko disko baten B aldea

Garai hartako kroniketan, punkaren historia ofizialean ere ez da erraza emakume baten izena topatzea. Jakina, Nancy Spungen dago, Sid Viciousen bikotekide izan zena. Berataz dugun irudiak, ordea, mundu misogino eta matxista baten ikuspegia ematen digu.

Alde horretatik, Penny Smith salbuespen bat da. Gizonen mundu baten erdian zegoen emakumea izan zen. Mundu hura, punkaren jaiotza ikusi zuena –baita Thatcher-en igoera ere– irudikatu zuen argazkilarietako bat da Smith, Lurraren erdigunea izatetik gertu egon zen Londres dekadente eta aldi berean bizi-bizi batean. Besteak beste, Paul Simonon baxua txikitzen agertzen den argazkiaren egilea da.

“London Calling”-ez gain, aurten The Slits-en “Cut” diskoaren 40. urteurrena ere bada. Punkaren garaiko emakumeen talde kanoniko gisa gogoratzen da The Slits. Taldearen sortzaileetako batek, Viv Albertinek, bere bizitzaren eta garai haren kronika idatzi du “Clothes Music Boys” liburuan (gazteleraz “Ropa musica chicos” da, Anagramak 2017an argitaratua). Orokorrean, matxismoaren testigantza gordina da.

Liburuan azaltzen denez, Albertinek harreman handia izan zuen The Clash-ekin. Besteak beste, Mick Jones-en bikotekidea izan zen eta liburuan beren maitasun istorioa kontatzen du. Jonesek gitarra erostera lagundu zuen pasartea argigarria da. Paul Simonon Albertinen etxe okupatura mugitu zen eta etxe hartan ikasi zuen baxua jotzen. Berataz honela dio: «Paul guapoa da, zinemako aktore bat bezalakoa, Paul Newman eta James Deanen nahasketa bat, eta neskekin atsegina da, ez da batere matxista». Joe Strummerrez, ordea, ez du bereziki ongi hitz egiten, berarengan eragin handia izan zuela onartu arren.