22/03/2020

¿Por qué nuestras casas son como son?
IBAI GANDIAGA PÉREZ DE ALBENIZ
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El estudio de arquitectura Huso Arquitectos firmó un proyecto hace años al que merece la pena volver y pensar el porqué de las cosas que pasan dentro de nuestras casas. Diego Barajas y Camilo García son dos arquitectos colombianos que abrieron oficina en Madrid y se han convertido en uno de los estudios jóvenes más reconocidos de la ciudad. La clave de su trabajo es, además de una ejecución de las obras en la que ellos mismo toman parte, saber realizar un cocktail perfecto entre estilo, funcionalidad sobre planteamientos del nuevo milenio, como son la ecología o los cuidados.

La reforma del piso de Madrid que analizamos tiene como protagonista a una mujer, su familia y las plantas que los acompañan. La mujer decide mudarse al centro de Madrid desde los suburbios, con unos hijos a punto de emanciparse. La dueña compró un piso de 1900 y decidió confiar el diseño a Diego y Camilo.

Esto nos lleva al primer porqué del artículo: ¿por qué todo el mundo que compra una casa tiene la urgente necesidad de hacer una reforma? Existe mucho de poder “agenciarse” el espacio, de hacerlo nuestro, de quitar olores y espíritus de inquilinos pasados. Además de todo eso, las casas se piensan en el tablero de dibujo para una idea arquetípica o normativa de familia, de habitante. Es un trazado con rotulador gordo, que arriesga poco. La normativa que regula la vivienda tampoco ofrece muchas alternativas, sobre todo para evitar que una libertad de modos de vida (por ejemplo, que alguien decida que no va a cocinar nunca, y que se permita una vivienda sin cocina) pueda derivar en una infravivienda. Por eso, al comprar un inmueble existe una necesidad de adaptar el traje a nuestra medida.

La propietaria del piso decidió dar un punto de partida interesante a los diseñadores: como bien saben las personas con hijos, la libertad de un padre o una madre significa poder tomarse un baño relajadamente, sin nadie que dé la tabarra. El cuarto de baño se convierte en un mal necesario –ya que normalmente está oculto, en espacios residuales condicionados por donde están los conductos generales de saneamiento del edificio– a un protagonista activo en la calidad de la vivienda.

Los autores han denominado “bathyard” (unión de bath –baño– y “courtyard” –patio–) a un nuevo tipo de espacio que crea un nuevo “exterior” dentro del propio edificio. El baño se coloca en mitad de la casa, ocupando un gran espacio, y se abre al patio de ventilación del sur. En un calurosísimo Madrid, el fenómeno de isla de calor hace que la ventilación cruzada sea fundamental para pasar la primavera y el verano, casi a modo de soluciones bioclimáticas tropicales. Para conseguir esto, se abre la casa al patio del sur a través de una antesala del baño, donde se colocan las plantas que acompañaron a la propietaria en su viaje de los suburbios a la ciudad, y se abre una ventana en forma de óculo en una de las paredes maestras del edificio, para garantizar el fluir de un aire húmedo que refresque todo el piso.

Conversaciones en el baño. En este punto, nos puede venir a la mente un segundo porqué: ¿por qué las casas tienen que ser siempre igual, si nosotros cambiamos con el tiempo? El anhelo de la casa adaptativa viene ocupando las mentes de los diseñadores desde el mismo inicio de la modernidad, que traía consigo la idea de la industrialización de la construcción. Por ahora, la única adaptabilidad que se ha conseguido han sido proyectos experimentales con tabiques y mobiliario móvil (en muchas ocasiones, motivado por una gran falta de espacio).

El baño tiene unos tabiques móviles que pueden abrirse totalmente, para permitir una experiencia de baño abierta, acompañada –en eso los padres y madres también tienen experiencia–, que además los arquitectos completan diseñando un banco que rememora las tablas de planchar plegables de los años 50, en forma de una tabla que se abate sobre la puerta del vestidor. Moviendo la tabla, alguien puede sentarse frente a ti mientras tomas un baño y conversas sobre lo bien que te va todo.

El tabique móvil permite también cerrar el espacio, y conseguir la necesaria intimidad. Del mismo modo, la zona de lavabo e inodoro siempre está cerrada, protegida visualmente por la antesala que alberga las plantas. La solución de esta reforma es genial porque mira a un espacio maldito de la vivienda –como lo es el baño– desde una perspectiva desacomplejada, rompiendo con una concepción más tradicional de la vivienda. También es genial porque permite utilizar ese gesto –necesario desde un punto de vista del uso de la vivienda, según lo que pedía la clienta– para regular la temperatura de la casa.