Mariona Borrull

Si un cinéfilo sale de la estación

David Pérez Sañudo, director de «Azken erromantikoak», presentó su segundo largometraje en Zinemaldia y llega en noviembre a las salas comerciales.
David Pérez Sañudo, director de «Azken erromantikoak», presentó su segundo largometraje en Zinemaldia y llega en noviembre a las salas comerciales. (Jagoba Manterola | FOKU)

Los arrítmicos canales de la cartelera hacen que parezca que las películas simplemente aparecen o desaparecen del mapa, cuando sabemos bien que el cine nos llega y que al cine se llega. Siempre hay un desplazamiento, uno determinante.

La adaptación cinematográfica de “Wicked” penetrará en nuestras rutinas desde las paradas de autobuses, antes de aquel vídeo de YouTube o post de Instagram y en los márgenes de la página donde consultamos la cartelera. Quizás aún no pensemos en ir a ver esta producción estadounidense megalomaníaca, -¡aún!-, pero a golpecito de espalda, como mínimo, tendremos curiosidad. Más, si lo alineamos con el color prefabricado de la Spooky Season o con la promesa de traernos algo del Broadway ameno a nuestros rellanos sur-europistas. Otoño empanado, listo para engullir.

Nada, en definitiva, contra una película que ha empaquetado hasta el paroxismo la fórmula del éxito. Musical famoso basado en una lectura obligatoria en Estados Unidos, aquí bien conocida por dar luz al universo de “El mago de Oz”, check. Actriz con suficiente apetito para el riesgo para pintarse de bruja verde (Cynthia Erivo), check. Ariana Grande vestida mona y reparto de séniors resultones aun sin demasiados complejos, con Michelle Yeoh y Jeff Goldblum al frente, otro check. Si el conjunto caerá bajo el peso de las dos horas cuarenta y cinco de duración del musical de teatro, o bajo las toneladas de efectos especiales digitales -recordatorio de la época en la que se gestó el proyecto, el año de “Alicia a través del espejo” (2016)-, eso queda por ver.

“Wicked” convivirá en carteleras con una película-mamífero estrenada la semana anterior. “Azken erromantikoak” es argumental y presupuestariamente pequeña, casi atómica. El segundo largometraje de David P. Sañudo después de “Ane”’ y de la simpática “Detective Touré”, basado en una novela de Jon Arretxe, respira el aire de su protagonista: una mujer “cualquiera”, insegura, solitaria e hipocondríaca como tantas. Al mismo tiempo que ninguna como ella misma, claro, porque únicamente el espolvoreado mágico del naturalismo-plus nos permite entablar lazos profundos verdaderos con operadores telefónicos cualesquiera y ser medio familia de nuestras vecinas, pero familia de la buena. Esto pasa solo en los mejores cines, ¿...no?

En todo caso. El mayor peligro para nuestro paladar es que “Wicked” y “Azken erromantikoak” en última instancia no puedan compararse con los mamíferos y los dinosaurios, porque las salas decidan apostarlo todo al éxito de las brujas, los gladiadores y demás mascaradas, y dejen la vida a la vida misma. El meteorito no va a llegar a corto plazo, y “Wicked” ya tiene una segunda parte agendada para noviembre que viene. Mientras tanto, casi mejor que nos dirijamos con paso firme al cine que no vendrá por sí solo.