Kamasi Washington

El saxofonista y compositor Kamasi Washington ha vuelto a demostrar por qué es la figura central del renacimiento del jazz contemporáneo. Con el lanzamiento de “Lazarus (Adult Swim Original Series Soundtrack)”, Washington no solo firma una banda sonora, sino que entrega una obra que expande su ya vasto universo sonoro. Publicado bajo el sello Milan Records -en colaboración con Adult Swim-, este álbum de 11 cortes sumerge al oyente en una odisea de jazz-fusión explosivo diseñada para la nueva serie de anime de Shinichirō Watanabe, el legendario creador de “Cowboy Bebop”.
La premisa de “Lazarus” es tan urgente como la música que la acompaña: un mundo al borde del colapso donde la humanidad tiene solo 30 días para sobrevivir tras descubrirse que una droga “milagrosa” es, en realidad, un veneno de acción retardada. En este contexto, la música de Washington actúa como un “salvavidas sónico”. La partitura responde a esa cuenta atrás con energía y sentimiento, capturando la desesperación y la acción trepidante del protagonista, Axel, en su misión.
El tema principal, “Vortex”, es la piedra angular del disco. Elegido personalmente por Watanabe, es una pieza que encapsula la esencia del proyecto: una mezcla de urgencia y misticismo. El propio Washington ha descrito el proceso como una interpretación de conceptos ajenos que hizo propios, alejándose del método de composición tradicional de bandas sonoras -donde se trabaja sobre escenas exactas- para crear composiciones que funcionan como piezas independientes.
Kamasi Washington (Los Ángeles, 1981) no es un extraño a las obras de gran escala. Graduado en etnomusicología por la UCLA y formado en el prestigioso programa de música de la Alexander Hamilton High School, su carrera ha sido una ascensión constante. Desde su irrupción con el triple álbum “The Epic” (2015) y su sucesor “Heaven and Earth” (2018), Washington ha redefinido el jazz para las nuevas generaciones, integrando coros, cuerdas y una espiritualidad heredada de John Coltrane con la fuerza del hip-hop y el funk.
Su currículo es un mapa de la música contemporánea, habiendo colaborado con figuras que van desde Herbie Hancock y Wayne Shorter hasta Kendrick Lamar y Flying Lotus. Tras su álbum de estudio “Fearless Movement” (2024), esta incursión en el mundo del anime junto a productores como Floating Points y Bonobo refuerza su capacidad para habitar géneros diversos sin perder su sello.
El disco destaca por su densidad emocional y técnica. Entre los créditos figuran colaboradores habituales y piezas clave de su órbita creativa, como el bajista Miles Mosley y las voces de Jimetta Rose y Nia Andrews, que aportan esa capa coral y espiritual tan propia de su sonido. El resultado es un álbum que, si bien nace de una serie de televisión, se sostiene como un capítulo esencial en la discografía de un artista empeñado en hacer que el jazz se sienta como la música del futuro.

Jim White
Tras cuatro décadas de impecable servicio a la rítmica ajena, Jim White consolida su emancipación con “Inner Day”. El veterano batería australiano, piedra angular de Dirty Three y colaborador de figuras como Cat Power o Bill Callahan, entrega su segundo álbum en solitario apenas un año después de su debut, “All Hits: Memories”. En este nuevo trabajo, White ejerce como maestro de la percusión y profundiza como multiinstrumentista. El disco es un conjunto expresionista de duetos entre batería y teclados donde transforma meditaciones personales en paisajes sonoros. La revelación de “Inner Day” es la voz. Por primera vez, White se pone al micrófono integrando sus propias letras.





