Leticia Orue
TENDENCIAS

Trucos para sacarle todo el partido a un pasillo

Hay dos cosas que hacemos casi por inercia cuando decoramos un pasillo: alinear las luces como si fueran la pista de un aeropuerto y colocar una alfombra larga que lo recorre de principio a fin. Resultado: el pasillo parece aún más largo, más estrecho… y más aburrido. Pero el pasillo puede ser otra cosa. Basta con romper la rutina y poner en práctica estos truquitos de interiorista lista. Si en vez de luces en fila jugamos con puntos de luz distintos, el espacio cambia: aparecen rincones inesperados, zonas que invitan a pararse, detalles que antes pasaban desapercibidos. Lo mismo ocurre si cambiamos esa alfombra infinita por varias pequeñas, o incluso ninguna. El suelo cobra vida y el trayecto se hace menos monótono. Un pasillo no tiene por qué ser solo un lugar de paso. Puedes colgar un espejo, una foto, poner una planta o pintar una pared de un color que te suba el ánimo. De repente, ese espacio se convierte en algo tuyo, en un pequeño experimento donde probar, cambiar y volver a empezar. El mejor truco es no tomarse el pasillo tan en serio. Si el trayecto es divertido, llegar al final ya no es tan importante.

 

(Nóra Szilágyi)

Reflecta

En casa hay lámparas que solo sirven para estar quietas y otras que parecen hechas para seguirte el ritmo. Las nuevas colecciones de estudiantes de la Moholy-Nagy University, como Reflecta de Nóra Szilágyi, van justo por ahí: piezas que se adaptan, giran y cambian de forma según lo que necesitas. Reflecta reinterpreta las míticas lámparas Szarvasi, esas de toda la vida, pero con piezas fáciles de combinar y una estética pensada para pisos pequeños y mentes inquietas. Nada de lámparas fijas que solo iluminan un rincón: aquí los brazos se estiran, las pantallas giran y hasta la base puede moverse de sitio. Si quieres leer, la luz te acompaña; si tienes visita, basta un giro para crear ambiente. Todo pensado para espacios reales, de esos donde siempre falta un enchufe o hay que improvisar una mesa de trabajo. El diseño es sencillo, sin complicaciones, y aprovecha tecnologías de siempre para fabricar de forma sostenible. Los materiales -metal, madera, vidrio- buscan durar y funcionar, no solo decorar. Y lo mejor: cada lámpara tiene algo de juego, de experimento, de «a ver qué pasa si la muevo así». El resultado es una luz flexible, directa o indirecta, y ese toque nostálgico que mezcla tradición y diseño contemporáneo. https://flyingobjects.hu/


(Design by Joffey)

Loopen

Hay algo profundamente satisfactorio en un producto que se parece exactamente a lo que hace. Conoces la sensación: cuando la forma sigue la función tan perfectamente que no puedes imaginarla de otra manera. Esa es la reacción inmediata a Loopen, un concepto de altavoz escultórico de Design by Joffey que transforma el fenómeno invisible del sonido en una llamativa declaración visual. El diseño es limpio, sin adornos, y la tecnología queda expuesta, como parte del espectáculo. No es solo un altavoz: es un objeto que añade algo distinto a cualquier espacio, incluso cuando está apagado. La experiencia es tan visual como sonora, y el resultado es siempre único, porque cada canción “dibuja” su propio patrón. Un recordatorio de que el diseño también puede hacer visible lo invisible. Y que escuchar música, a veces, es cuestión de mirar. https://www.designbyjoffey.com/


(Carlo Moretti)

Murano experimental

Beber algo bueno empieza por el recipiente. No hay degustación memorable con un vaso cualquiera, lo siento. Si buscas darle un punch a la mesa y disfrutar de verdad ese de los traguitos, las copas asimétricas de Carlo Moretti son otra liga. Desde 1958, los hermanos Moretti -nacidos en Murano- experimentan con vidrio, color y forma. Su obsesión: que cada copa sea única, soplada a mano y numerada en su fábrica de la laguna veneciana. El resultado es una colección que se sale de lo previsible, donde cada pieza tiene su propio carácter y ningún brindis se repite. A veces, el placer está en lo que sostiene la bebida. Lo demás es solo rutina. https://www.abask.com/


(Daniel Rybakken)

Reflet

Hay piezas que no necesitan llamar la atención para cambiar el ambiente. El candelabro Reflet de Daniel Rybakken es de esas: minimalista, casi silencioso, pero capaz de transformar una mesa solo con su presencia. Lo interesante es que no se queda solo en sostener velas; también puede usarse como un pequeño florero improvisado. El diseño juega con el reflejo del metal y la luz de la vela, creando una atmósfera cálida y casi líquida. Nada sobra, nada falta. Es funcionalidad pura, pero con ese giro inesperado que hace que un objeto cotidiano se convierta en protagonista, aunque sea por un rato. A veces, lo que ilumina la mesa no es solo la luz, sino la intención detrás de cada detalle. https://eldvarm.com/