Zapatito de dama, una orquídea de sublime belleza
Zapatito de dama: así es como se conoce a esta orquídea que florece desde finales de mayo y el mes de junio y que puede verse en su forma salvaje en los Pirineos de Aragón y Catalunya. Parece delicada, pero su rizoma puede llegar a vivir hasta 350 años.

El zapatito de dama es, sin duda, la reina de las orquídeas europeas, la especie más llamativa y refinada tanto por el tamaño de sus flores como por su delicadeza. Una orquídea de belleza sublime. Tanto, que su presencia desata incluso pasiones a quienes la contemplan por primera vez; pero también ante quienes anhelan reencontrarse un año más con ellas. Su nombre proviene de la forma de su labelo (el pétalo modificado de la flor), que parece una pequeña zapatilla amarilla.


Es precisamente ahora por estas fechas de junio el momento idóneo para contemplar sus flores en pleno apogeo, si bien el momento óptimo puede variar dependiendo de las condiciones climáticas de un año a otro. Eso sí, su belleza dentro de la península ibérica está reservada únicamente a unas zonas muy concretas de los Pirineos de Aragón y Catalunya, donde se desarrollan en algunos tipos de bosques y pastos calcícolas subalpinos entre los 1.300 y los 1.950 metros de altitud.


Y es que el proceso de germinación de las semillas es bastante complejo, con una bajísima probabilidad de éxito al requerir unas condiciones de suelo y ecológicas muy concretas, comenzando por la necesidad de entrar en contacto con el micelio de un hongo. Ello hará pasar a la semilla tres o cuatro años entre su germinación y la aparición del tallo de la plántula a la superficie, aunque finalmente no será hasta entre los 6 y 10 años lo que tardará cada planta en producir flores. Por tanto, verlas y poder disfrutarlas agrupadas en matas no deja de ser toda una suerte. Casi un milagro.


El zapatito de dama utiliza una especie de “trampa” para los insectos. Y es que las abejas y otros polinizadores son atraídos por el color y el aroma de la flor, pero, cuando entran en el labelo en busca de recompensa, descubren que salir por donde entraron es difícil debido a las superficies resbaladizas. La única salida posible las obliga a pasar junto a los estambres y el estigma, favoreciendo así la polinización. Curiosamente, la flor ofrece muy poco o ningún néctar; engaña a los insectos para que realicen el trabajo.
Por fortuna, los rizomas del Cypripedium calceolus pueden pervivir bajo el suelo durante décadas, llegando a superar los 350 años (Nicolè et al. 2005) siempre que se trate del lugar donde nacieron. Por ello, arrancar deliberadamente estas plantas del suelo no solo representa un acto incívico y un delito contra nuestro patrimonio natural, sino también un crimen para la Tierra.




