08/03/2015

Acreedores
BERTA GARCIA

En el anterior número de 7k veíamos cómo hay situaciones para los consumidores que, por novedosas, no saben manejar bien, sobre todo cuando se trata de realizar reclamaciones. Es el caso del cierre de empresas que no pueden hacer frente a pagos pendientes y deudas, y que recurren a la justicia para poner orden a esa situación.

A esta figura o procedimiento jurídico se le llama concurso de acreedores y al mismo puede someterse voluntaria o forzosamente cualquier persona física o jurídica, con excepción de las administraciones públicas. Si la solicitud de declaración de concurso la presenta el deudor, deberá justificar su estado de insolvencia y si la solicitud la presenta un acreedor, deberá fundarla en la existencia de embargos por ejecuciones pendientes, incumplimiento generalizado de pagos, salarios, etc.

La competencia para declarar y tramitar el concurso corresponde al juez de lo mercantil en cuyo territorio tenga el deudor el centro de sus intereses principales. Y son varias las fases del concurso hasta que concluya con una sentencia o con un acuerdo de liquidación.

En la primera fase del concurso, el juez hace un llamamiento a los acreedores para que pongan en conocimiento de la administración concursal la existencia de sus créditos. Este es el momento de presentarse y adjuntar todos los documentos acreditativos para ser incluido en la lista de acreedores. Presentación que, como ya dijimos, debe hacerse en el plazo de un mes desde la publicación del auto de declaración del concurso en el Boletín Oficial del Estado.

La lista de acreedores se suele clasificar grosso modo en dos bloques, teniendo prioridad en el cobro fundamentalmente las Haciendas, cuotas a la Seguridad Social, etc. Y en el segundo bloque, los clasificados como ordinarios, en los que entrarían los consumidores y usuarios. Todos los créditos ordinarios están en igualdad de condiciones.

El concurso concluye por acuerdo de los acreedores con el convenio, que se refleja en una sentencia, o por liquidación. El tiempo del proceso suele ser largo, lo que a veces supone un problema para el usuario o consumidor.