22/03/2015

Broncearse
BERTA GARCIA

Empieza la primavera y nos gusta tomar esos rayitos de sol incipientes para ir cogiendo color en la piel, pues existe entre los animales –racionales o no– esa especie de amor platónico hacia el sol y no dudamos en dejarnos acariciar por él en cuanto sale por el horizonte. Pero, desde hace unos años, los expertos nos dicen aquello de «cuidadín con el sol, que hay amores que matan». Y raudo se presenta el eficiente mercado ofreciendo sustitutos para ligar bronce.

Entramos en el necesario capítulo de recomendaciones, pues no es oro todo lo que reluce y si el sol puede causar estragos abusando de las exposiciones, ni les cuento lo que hacen las maquinitas bronceadoras.

De entrada, antes de la exposición a un aparato de rayos UV, el centro deberá entregar toda la información documentada para su posterior firma de conformidad. Su contenido incluirá al menos varios aspectos, como advertir de que las radiaciones UV pueden afectar gravemente a la piel y a los ojos, las exposiciones intensas y repetidas pueden provocar un envejecimiento prematuro de la piel, así como un aumento del riesgo de desarrollar un cáncer de piel, y que los daños causados a la piel son irreversibles.

Es obligatorio usar gafas de protección para evitar lesiones oculares, tales como inflamación de la córnea o cataratas. Las radiaciones UV pueden ser especialmente peligrosas en usuarios de piel muy blanca y no deben ser utilizadas por personas que se queman sin broncearse, que presentan insolación, que hayan tenido un cáncer de piel o condiciones que predispongan a dicho cáncer, como antecedentes familiares.

Están prohibidas para menores de 18 años y desaconsejadas para las mujeres embarazadas. También deben tomarse las precauciones necesarias en los periodos de tratamiento con ciertos medicamentos, entre otros, antibióticos, somníferos, antidepresivos y antisépticos locales o generales, ya que estos aumentan la sensibilidad a las radiaciones. También se deben retirar bien los cosméticos antes de la exposición y no aplicar ningún filtro solar.

Los diferentes fototipos de piel deben figurar en el documento, así como el programa de exposición recomendado, teniendo en cuenta las duraciones máximas, la distancia de exposición y los intervalos entre las exposiciones.