11 ABR. 2015 Impotencia de la ONU ante el drama del campo palestino de Yarmouk La Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) llamó al mundo a no permanecer como «un testigo silencioso» ante lo que podría convertirse en una nueva masacre en el campo de Yarmouk. La UE dice que se usa a los refugiados a modo de escudos humanos y la OLP pide medidas para evitar más derramamiento de sangre. GARA DAMASCO «Llamamos a echar mano de nuevas medidas para impedir el derramamiento de sangre de nuestro pueblo e impedir más destrucción y el desplazamiento de palestinos del campo de refugiados de Yarmouk», reza el comunicado de la OLP, que al mismo tiempo rechaza ser forzada a tomar parte en el conflicto armado que tiene lugar en torno a ese campo de refugiados palestinos de la capital siria. En Yarmouk se enfrentan grupos palestinos y opositores sirios al yihadista Estado Islámico (EI), que entró el 1 de abril. Yarmouk también es bombardeado por la aviación del régimen. El opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos informó de que el EI controla junto al Frente al Nosra –filial siria de Al Qaeda– el 90% de su superficie. Sin embargo, el portavoz del FPLP-CG, Anuar Raja, aseguró esta semana que fuerzas palestinas recuperaron el 45%. El portavoz de la UNRWA, Christopher Gunness, expresó que la situación en Yarmouk está alcanzando «las cotas más bajas del infierno y no debe permitirse que descienda más», indicó. Desde el jueves, la violencia no solo continúa, sino que se ha intensificado, señaló Gunness. La UNRWA está «profundamente preocupada por la falta de acceso humanitario para los civiles dentro de Yarmouk y para los que se han desplazado hacia el sur, lo que pone a 18.000 hombres, mujeres y menores palestinos y sirios en un grave riesgo, porque no pueden satisfacer sus necesidades básicas». Gunness cree que deben emplearse todas las «palancas» diplomáticas, económicas y religiosas para ejercer influencia sobre las partes sobre el terreno, a las que instó a que cumplan con sus obligaciones de garantizar la protección de los civiles. El 1 de abril el EI inició un ataque en el campamento de Yarmouk, a solo cinco kilómetros del centro de Damasco, donde se enfrenta a Aknaf Beit al-Makdis, una organización palestina opuesta al régimen de Bashar al-Assad, y a rebeldes sirios que han acudido a defender el lugar. Antes de la entrada de los yihadistas solo estaban en el interior la organización palestina y el Frente al-Nosra, mientras que el Ejército sirio, respaldado por el FPLP-CG, lo cercaba. El campo tiene una extensión de unos pocos kilómetros cuadrados y está próximo a distritos del centro de la ciudad como Midan Zahir; forma parte del tejido urbano de la capital. El activista palestino Wisam Sabbaneh explica que antes de que comenzara la revuelta tenía casi 700.000 habitantes, 220.000 de origen palestino y el resto sirios. Se construyó en 1957 y la mayoría de los palestinos que viven allí son descendientes de los refugiados de 1948. Antes de la revolución, Yarmouk era una zona muy dinámica en lo económico. Se la consideraba como la capital de la diáspora palestina, con un gran mercado y una energía cultural que lo convirtió en popular centro cultural. Pese a los ataques con barriles bomba que perpetra el régimen, dice Amnistía Internacional que el hambre mata más que las armas: «Yarmouk ha sufrido el peor impacto, el mayor número de muertos por hambre».