13 MAY. 2015 Bachelet nombra su nuevo Gobierno para superar la crisis de confianza La presidenta chilena, Michelle Bachelet, ha desvelado los cambios en su Gobierno, con los que quiere superar la crisis de confianza provocada por varios escándalos financieros. GARA SANTIAGO DE CHILE La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, enfrentada a una crisis de confianza ligada a escándalos financieros, desveló la composición de su nuevo Gobierno, marcada por la salida de algunos de sus más próximos colaboradores. En una breve ceremonia, la mandataria indicó que «es tiempo de dar un nuevo impulso» al Ejecutivo, después de haber anunciado repentinamente el miércoles su decisión de cambiar en bloque a sus 23 ministros. Finalmente los cambios han sido nueve, cinco de ellos nuevas figuras. Los restantes solo cambiaron de cartera ministerial. «Necesitamos nuevas energías y nuevas caras para hacer frente a nuevos desafíos y cumplir las promesas que hemos hecho al país», añadió Bachelet. La presidenta ha prescindido de su jefe de Gabinete y ministro del Interior, Rodrigo Peñalillo, su máximo colaborador durante diez años. Será reemplazado por Jorge Burgos, democristiano, exministro de Defensa y miembro de la «vieja guardia» de la coalición. También ha cambiado al titular de Finanzas, Alberto Arenas, por el director del Banco Estatal, Rodrigo Valdés, un nombramiento bien acogido por los empresarios. Marcos Barraza será el segundo comunista en el Gobierno, al frente de Desarrollo Social. Catorce meses después de haber sido elegida, Bachelet afronta las consecuencias del escándalo de especulación inmobiliaria en el que está implicado su hijo Sebastián Dávalos. Junto a otro caso de posible financiación ilegal de campañas electorales que implica a la oposición, pero en cuya investigación aparecen nombres del equipo de la presidenta, han hecho caer la popularidad de Bachelet hasta el 31%, la más baja de sus dos mandatos. Según Mauricio Morales, director del Observatorio político de la Universidad Diego Portales, este Gobierno «será más moderado». «Es un golpe a la izquierda más recalcitrante que quiere cambiarlo todo», opina. Así, observa que un Ministerio del Interior dirigido por un democristiano se centrará más en la gestión que en las reformas. El Ejecutivo de Bachelet se había concentrado en avanzar en reformas clave, principalmente la tributaria y la educativa, que busca la gratuidad, el fin del lucro y de la selección en la enseñanza. Además, envió al Congreso una reforma laboral que fortalece a los sindicatos y la negociación colectiva y anunció que en setiembre comenzará el proceso para una nueva Constitución.