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Entrevista
ADOLFO ARAIZ, CANDIDATO A LA PRESIDENCIA NAVARRA POR EH BILDU

«Llevamos muchos años soñando con el cambio, solo falta el último empujón»

El candidato de EH Bildu, Adolfo Araiz, es abogado y gerente de la Mancomunidad de Sakana en excedencia. De cuantos cabezas de lista concurren, quizá sea el del perfil más técnico. También ejercido de parlamentario hasta 1997, cuando fue preso y posteriormente absuelto.


UPN ha diseñado una campaña casi mesiánica en torno a un candidato que se presenta como «navarrísimo» y que se enfrenta a la fuente de todo mal, que vendría a ser EH Bildu, que vendría a ser usted. ¿La confrontación en esos términos beneficia a UPN?

Ellos sabrán por qué han hecho una campaña en ese sentido, hablando de «yo o el caos». Se equivocan, el problema que tienen no es «yo o el caos». En realidad estamos ante «yo o el cambio». En estos momentos, el cambio significa mucho para UPN. No solo por los cargos políticos que pueda perder, sino por el clientelismo y por todo lo que UPN ha generado alrededor de muchos sectores empresariales que han apoyado... incluso en torno a sectores eclesiásticos. Tienen mucho que perder y mucho miedo a perder eso.

Parecía imposible, pero queda prácticamente nada para las elecciones y las encuestas siguen apuntando un empate técnico. ¿Se permiten ya soñar con el cambio?

Llevamos mucho tiempo, muchos años, soñando con ese cambio. Lo que nos falta en estos momentos tan solo es el último empujón. Pero a pesar de que las encuestas hablen de ese empate, pienso que las encuestas siempre han respondido a un interés de quien las realiza. Probablemente hay mucho trabajo de cocina por parte de los medios que las han publicado. De todos modos, lo importante es que tengamos la ilusión y el convencimiento de que esta vez sí que va a llegar el cambio político y social a Nafarroa.

¿El único gobierno de cambio es ese que pasa por una mayoría de 26 al margen de las fuerzas del régimen?

Por supuesto. Nosotros no concebimos otro cambio que no pase por la alternativa que hemos planteado de esas cuatro fuerzas políticas, que son Euskal Herria Bildu, Podemos, Izquierda-Ezkerra y Geroa Bai. Cualquier otra opción es seguir como estábamos hasta ahora. Además, entendemos que los partidos que han formado parte del régimen, como es el PSN, no pueden formar parte del próximo gobierno. Porque no nos podemos fiar de ellos. La historia reciente nos ha dado más ejemplos de los que quisiéramos para no fiarnos. Por eso nosotros no entendemos por qué Geroa Bai, en estos momentos, está todavía planteando esa opción y haciendo ciertos cantos de sirena hacia el PSN. Lo vamos a decir claramente: no vamos a plantear otra opción de gobierno en la que participemos o que cuente con nuestro apoyo directo que no sea esa de los cuatro.

EH Bildu habla muy claramente de ese pacto a cuatro. Pero los otros tres aludidos no son tan claros. Lo ha destacado, particularmente, Geroa Bai. ¿Por qué cree usted que no están hablando con esa naturalidad de esa posibilidad?

Pues porque tienen un excesivo afán de protagonizar una entrada en el Gobierno o de liderar un gobierno. En estos momentos, tienen un exceso de presidencialismo y personalismo. Y, sobre todo, porque también tienen en cuenta que pactar con el PSN puede facilitar otros pactos en otros territorios. En definitiva, Geroa Bai, que también es el PNV, tiene otros puzzles más importantes que completar. No es solo el de Nafarroa.

Si estamos abocados a un gobierno a cuatro. ¿Qué distingue el voto a Bildu del voto a las otras tres formaciones que estarían en ese gobierno?

La diferencia fundamental es que somos la garantía de que ese cambio sea real, de que no sea un cambio con maquillajes como algunos podrían estar tentados a plantear. El hecho de que ese grupo lo lidere EH Bildu significa que realmente el cambio ha comenzado. Que en estos momentos la sociedad navarra le dé un protagonismo tan grande a las fuerzas que componen EH Bildu sería un cambio significativo en lo que ha sido política navarra en los últimos 40 años, incluso yo diría que en los últimos 70 años. Por ello, la mejor garantía de que el cambio en Nafarroa sea real es que EH Bildu obtenga la mayor cantidad de votos posibles.

Usted es un candidato muy moderado tanto en el trato como en las formas. ¿El cambio que necesita Nafarroa es un cambio tranquilo o un cambio profundo y drástico?

El cambio que necesita Nafarroa es un cambio que no tenga retorno. Siempre decimos que iremos paso a paso. No sé si el cambio será sereno o no, lo que sí tiene que ser es real y profundo. Real porque tiene que abordar los problemas que tiene Nafarroa y profundo porque, para llegar a la verdad de los problemas, hay que llegar a las raíces de los mismos. Habría que desmontar muchos de los actos y actuaciones y clientelismos y chiringuitos que ha montado el régimen. En eso la actuación de EH Bildu será significativa, sin duda.

Ha mencionado usted el término raíz. ¿Cuáles serían las raíces del régimen?

Aquí hay una estructura montada en lo político, en lo ideológico y en lo periodístico que es bien conocida. No hace falta extenderse, porque se conoce. Lo importante es que ha permitido que, desde prácticamente la Guerra Civil, la sociedad navarra no haya tenido posibilidad de pronunciarse sobre nada. No ha podido votar ni el Amejoramiento, que es el único estatuto de autonomía que nunca se votó en referéndum de todo el Estado. Han levantado de nuevo el mito de las relaciones Navarra-Estado para que actuaran siempre las élites entre sí y hurtar al pueblo la posibilidad de pronunciarse. A eso, precisamente, es a lo que tienen miedo: a que cambie ese escenario, a que esos cimientos que tiene el régimen desaparezcan.

Usted ya ha sido parlamentario. Esta va a ser la segunda vez que entra en la Cámara, aunque quizá sea llamado a mayores responsabilidades. ¿Qué nota que ha cambiado?

Entre otras cosas, ha cambiado hasta el edificio. Todo ha cambiado y mucho. Fundamentalmente, lo que ha cambiado es la situación política. De cuando yo estuve aquí como parlamentario en 1997 hasta ahora, la situación política ha cambiado en general. Aunque también he de decir que los problemas siguen siendo los mismos, no se ha resuelto nada. La sociedad navarra no ha sido preguntada por su estatus político, sigue habiendo una crisis económica importante, sigue habiendo situaciones de emergencia social a las que hay que dar respuesta.

¿Y entre los parlamentarios de la Cámara?

Lo que también ha cambiado es la profesionalización del Parlamento, que no existía cuando yo estaba. Antes veníamos, cobrábamos las dietas y nos íbamos a trabajar para tener un salario. Ahora la mayor parte de los parlamentarios tiene una dedicación exclusiva. No creo que sea demasiado relevante.

¿Por qué cree usted que debe ser el próximo presidente de Nafarroa?

Para eso hará falta que la ciudadanía ponga a EH Bildu en una posición de liderazgo entre las fuerzas del cambio. Hemos anunciado el compromiso de que respetaremos que la primera fuerza del cambio debe de ser quien lo lidere. Nosotros tenemos capacidad y personas dispuestas a ello. En caso de que eso suceda, Adolfo Araiz está en disposición de dar ese salto. Pienso que la ciudadanía vería el hecho de la existencia de esa mayoría como el signo del comienzo de una etapa de una verdadera democratización.