18 JUN. 2015 Unió abandona el Govern y dinamita la coalición con Convergència Unió respondió ayer al ultimátum planteado el lunes por Convergència de forma clara, abandonando el Govern de Mas. Un movimiento que da el golpe de gracia a la coalición. Los puestos vacantes en el ejecutivo podrían ser ocupados por dirigentes críticos de Unió. Beñat ZALDUA BARCELONA El proceso independentista sigue transformando el mapa político catalán, que amenaza con ser irreconocible tras las elecciones del 27 de setiembre. La crisis llegó primero al PSC, luego a ICV y ahora a CiU, que ayer recibió el que probablemente será el golpe de gracia a un matrimonio que ha durado 37 largos años. Tras ganar por la mínima la consulta del pasado domingo y alinear así al partido en contra de la hoja de ruta independentista, la dirección de Unió decidió ayer salir del Govern de Artur Mas. Los democristianos respondieron así al ultimátum planteado por sus socios de coalición el lunes, cuando dieron tres días a Unió para aclarar si aceptaban la hoja de ruta pactada con ERC para el 27S. En caso negativo, advertía CDC, la coalición dejaría de tener sentido. Pues bien, aunque el secretario general de Unió y hasta ayer conseller de Interior, Ramon Espadaler, señalase que ellos no rompían la coalición, la respuesta al ultimátum en forma de salida del Govern habla por sí sola. Desde Unió aseguraron ayer que seguirían ofreciendo apoyo parlamentario al Govern y que el funcionamiento del grupo parlamentario en el Congreso (encabezado por un Josep Antoni Duran i Lleida que ayer huyó de la sede Unió) y en los municipios no debería verse afectado. Cuesta creer que así será, aunque habrá que esperar a escuchar la respuesta de CDC, que al cierre de esta edición celebraba una reunión extraordinaria de la ejecutiva del partido para valorar la situación. Los críticos se rebelan Aunque la decisión del partido fue que todo militante con un cargo en el Govern lo abandonase, la rebelión de los independentistas de Unió (que perdieron la votación del domingo por solo 95 votos) demostró ayer mismo que el problema más grave ahora mismo no lo sufre CiU, sino que se vive en el seno de Unió. Sin ir más lejos, el líder de la corriente crítica y secretario de Universidades, Antoni Castellà, anunció ayer mismo que no piensa dejar el cargo. De hecho, aunque ERC se ofreció rápidamente a entrar en el Govern para garantizar el 27S, es probable que la jugada de Mas pase por invitar a democristianos críticos a ocupar los asientos que dejan, junto a Espadaler, el conseller de Agricultura, Josep Maria Pelegrí, y la vicepresidenta, Joana Ortega. Esta última, atrapada en sus propias contradicciones (votó Sí-Sí el 9N y tiene una querella en su contra por aquella consulta, pero sigue fiel a Duran i Lleida), anunció ayer que deja la política.