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JO PUNTUA

Al pil pil


El abrumador resultado del referéndum griego tiene contentos a los de la casta que han sufrido un serio revolcón pese a los denodados esfuerzos de la mayoría de líderes europeos que no tuvieron el menor problema para interferir en una cuestión interna de un estado soberano participando en la campaña a favor del sí, y haciéndolo, además, mediante la incalificable formula de campaña del miedo, augurando todos los horrores para la población si ganaba el no, que es lo que, para su desesperación ha ocurrido. Pese a todo, insisten en que no habrá ningún tipo de quita, aunque el FMI haya expresado ya su diagnóstico de que el pago por parte de Grecia de la totalidad de la deuda es imposible.

Y lo cierto es que esa postura es bastante incomprensible. En muchos procesos concursales, para alcanzar un acuerdo que permita el cobro de, al menos, una parte de su crédito, los acreedores se ven forzados a pactar con la entidad concursada una quita de parte de la deuda. No se trata de que los acreedores sean caritativos y perdonen al deudor por tener un gran corazón, sino que son conscientes de que la única forma de cobrar algo es esa. De lo contrario el deudor no podrá pagar y se quedarán sin nada. ¿Por que no se siguen en este caso esos mismos criterios? Misterios de la alta política.

Los que no quieren ser casta han incluido en sus listas al portavoz de una asociación de picoletos, y ahora los de la casta le quieren empapelar. ¿Será que las fuerzas armadas no son casta?

La ikurriña ha estado en el balcón del ayuntamiento de Iruñea, y entre la multitud. Por primera vez en mucho tiempo todo se ha desarrollado sin incidentes, porque los mamporreros que todos los años trataban de impedir su presencia no han actuado. Pese a ello los de la casta están que trinan, hablan de burla a los navarros y de que los vascos quieren apropiarse de Navarra. No quieren entender que la ikurriña también es la bandera de los navarros y que nadie trata de apropiarse de nada. Eso ya lo hizo Castilla en 1513, ocupándola por la fuerza de las armas. Se trata de que el pueblo navarro pueda decidir lo que quiere.

Los Sanfermines son más de ajoarriero, pero esta vez la cosa está al pil pil.