14 SET. 2015 Coherencia marciana Iñaki LEKUONA Periodista Las imágenes que llegan de Siria muestran un paisaje extraterrestre, aunque en el fondo es terriblemente terrenal y humano, como la mezquindad. Eso explica que ante un desastre humanitario de ese calibre marcial haya quien busque ganar protagonismo alertando que van a llegar «muchos yihadistas entre los refugiados». Pero hay comentarios más ruines todavía: «Los alemanes se llevaron a nuestros judíos y ahora nos devuelven árabes». Es de Patrick Devedjian, antiguo ministro de Chirac, actual barón de Sarkozy y futuro miembro de la comunidad Armenia que tomó el camino del exilio para huir de la masacre de 1915. En la Turquía de hoy, donde muy a pesar de Devedjian aún se niega el genocidio armenio, una cónsul honoraria de Francia ha sido suspendida en sus funciones al ser sorprendida vendiendo botes de goma a los refugiados sirios que sueñan con atravesar el Mediterráneo aun a riesgo de acabar en él. Si no hace negocio ella, lo hará el de la tienda de al lado, se ha defendido. Es la máxima del capitalismo, que bajo la promesa de la felicidad, genera dependencia hasta la autodestrucción. Los norteamericanos, grandes adictos y máximos proveedores de este alucinógeno, ya se temen lo peor y sueñan con refugiarse en Marte, el planeta del dios de la guerra. Insólita coherencia. Pobres marcianos.