20 SET. 2015 Entrevista MIGUELTXO MOLINA Y PABLO IRABURU DIRECTORES DE «MUROS» «Es absurdo que gente que se entiende acabe a porrazo limpio» Pablo Iraburu y Migueltxo Molina dan voz en «Muros» a las personas que viven a ambos lados de los muros que dividen Estados Unidos y México, Zimbabue y Sudáfrica, y el viejo continente del africano. Con este documental quieren avivar el debate sobre la «necesidad» de dividir el mundo en fronteras. Amalur ARTOLA DONOSTIA ¿Qué les lleva a relatar las historias que hay tras los muros que dividen nuestro planeta? Pablo Iraburu: El asunto llevaba tiempo interesándonos y cuando descubrimos que los muros no eran el fin sino el medio, vimos que ahí había una película. No queríamos informar sobre los muros, queríamos hacer una película para emocionar, que tratara sobre las personas que viven a uno u otro lado de esas barreras, utilizar los muros para hablar de qué tipo de mundo estamos construyendo y mostrar que los que están a uno u otro lado, en esencia, son mucho más parecidos de lo que intuimos. De hecho, la narración se basa en las vivencias que se tienen a ambos lados de los muros: los de los que quieren traspasarlas y los de los que tienen como deber impedirlo. Migueltxo Molina: No queríamos hacer ningún juicio ni análisis geopolítico, ni tampoco hablar de buenos y malos; simplemente queríamos hablar de personas que por un motivo u otro tienen algún tipo de relación con ese muro. Hay gente como Gariba (Marruecos) que tiene que pasar a Melilla para poder coger esos bultos y meterlos al otro lado; o Jaime, que se ocupa junto con el dispositivo de la Guardia Civil de vigilar que nadie cruce del otro lado; o los chicos de origen subsahariano que quieren pasar... Todos ellos nos han permitido estar pegados a ellos durante 8-10 días. Han tomado como base tres muros, pero las historias podrían ser extrapolables a otros muros que existen hoy en día en nuestro planeta. ¿Por qué optaron por estas tres? P.I.: Al final del proyecto hicimos una lista. Creo recordar que eran 42 muros y desde entonces ha empezado la construcción de varios más, como la de Hungría y Rumanía. Hicimos una ficha de cada muro según sus características y ubicación, e intentamos que la selección fuera representativa. Pero podríamos haber hecho la peli en otro lugar y no sería muy diferente. ¿Cómo fue el rodaje? P.I.: Lo que hicimos es simplemente acompañarles a patrullar, a esperar, a intentar cruzar... Intentamos que la película rezume esa realidad documental que a veces es tan auténtica que parece una ficción, porque los personajes hablaban y decían cosas mucho más interesantes de las que nos hubiéramos imaginado. ¿Sienten ellos la necesidad de que se cuente esta realidad, de cómo es su día a día? M.M.: Todos han tenido un grandísimo interés en participar. Y hay que destacar que la productora, Itziar Garcia Zubiri, ha hecho una gran labor en encontrar a las personas que nos interesaban, a través de ONGs, asociaciones... P.I.: La pareja mexicana, en cambio, la encontramos en el lugar, en Tijuana, que es un embudo para pasar al otro lado. Lo que nos pareció alucinante fue la atención que nos dio la Guardia Civil en Melilla: nos dejó rodar donde queríamos, nos entregaron todo el material que les pedimos... Están desesperados, hartos de tener que hacer una cosa que les parece espantosa básicamente porque se la encargamos nosotros desde nuestro cuarto de estar. Nos sorprendió muchísimo cómo nos acogieron. También que los subsaharianos que están intentando pasar entienden perfectamente que les van a dar con la porra, y que los de la porra entienden que tienen que saltar, porque están huyendo de la muerte. Es un poco absurdo que gente que se entiende acabe a porrazo limpio. En el momento de filmar, ¿han tenido alguna dificultad? M.M.: Ha habido situaciones curiosas y complicadas. Por ejemplo, en México terminamos de rodar por la noche y habíamos dejado el coche a unos kilómetros de la valla. Tuvimos que ir campo a través y, cuando volvimos, nos encontramos el coche acordonado por militares... Nos dijeron que habíamos realizado una locura, porque el 90% de las veces el coche que está aparcado en ese lugar suele ser de burreros, gente que trafica entre México y Estados Unidos. Hubo un momento de tensión con alguna pistola desenfundada por parte de la policía mexicana... El espectador se queda con la sensación de que los muros no sirven de nada. P.I.: Nosotros queremos que el público llegue a la conclusión que le parezca, que se despierte un debate basado en lo que dicen y viven sus protagonistas. No queremos imponer ninguna moraleja, lo único que hacemos es amplificar su voz, que digan lo que quieran decir. SINSENTIDO«Los subsaharianos que están intentando pasar entienden perfectamente que les van a dar con la porra, y que los de la porra entienden que tienen que saltar, porque están huyendo de la muerte»