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Athletic

Como diría Kendall «ganar en Riazor sí, sí, muy posible»

El recordado técnico inglés, que dirigió al Athletic entre 1987 y 1989, falleció ayer a los 69 años. Un buen día hoy para dedicarle la victoria ante el Depor.


Mezclen ginebra, Kas de limón y zumo de naranja y sírvanlo en una copa con hielo. Tendrán un ‘Kendall’, sí, un cóctel que se sirvió por primera vez en un pub de Mungia y se exportó incluso al mismísimo Bilbao. Un detalle, quizá el más pequeño, que dejó la figura del recordado entrenador inglés que lo fuera del Athletic entre 1987-89. Un Howard Kendall que ayer fallecía a la edad de 69 años, en un hospital de Southport, rodeado por sus seres más queridos, dejando huérfana a dos aficiones como la bilbaina pero sobre todo la del Everton de su corazón.

El técnico que lo era todo en Inglaterra al llevar a los evertonians a lo más alto y eligió al club bilbaino para dejar una imborrable huella en lo deportivo pero sobre todo en lo humano. «Volver a Inglaterra o irme a otro club, siempre es abajo. El Athletic es el mejor», fueron sus sentidas palabras de despedida, entre lágrimas, cuando dijo adiós tras su cese un 18 de noviembre de 1989. Atrás, 102 partidos. Su último partido como entrenador rojiblanco en el Santiago Bernabéu contra el Real Madrid, 4-0, apenas siete días antes de su despedida. Con él «UEFA sí, sí, UEFA muy posible» en su primera temporada en que acabó cuarto, séptimo en la segunda, éxito que no tuvo continuidad en la tercera, porque como argumentó «hacer un buen equipo de fútbol lleva más de cinco minutos». Y aquel Athletic era un equipo en transición, con jóvenes debutantes como Ayarza, Alkorta, Garitano, Urrutia o Lakabeg.

El Athletic comunicó ayer que se le tributará un recuerdo en el próximo partido en casa ante el Sporting. Pero antes, no estaría de más que los rojiblancos que esta tarde salten al césped de Riazor le dediquen una victoria a quien jamás se fue de los corazones de muchos athleticzales. Uno de esos, de tantos llegados de fuera, a los que este club, su filosofía y su sentido de pertenencia cautivó para siempre.

Iturraspe y Kike Sola, descartes

Fue, sí, Howard Kendall el que aportó luz en aquellos años de oscuridad y esa luz es la que deben buscar en A Coruña los pupilos de Ernesto Valverde para rascar fuera de San Mamés sus primeros puntos. Ver esa luz en el fondo de la portería rival y generar esas ocasiones de gol que les reclama su técnico y que de momento no han conseguido imitar a las de casa. El Depor es un equipo que viene recibiendo muy pocos remates y, al revés, es de los que más dispara a puerta. Prueba de fuego para una zaga en la que quizá Aymeric Laporte tenga descanso tras tanto partido acumulado y un Iraizoz que es el tercer portero de la Liga que más paradas se ha visto obligado a hacer.

Habrá que ver si ambos equipos mantienen las dinámicas con las que llegaron al parón liguero. El 3-1 de los leones al Valencia les ha catapultado anímicamente, en tanto el Deportivo estará arropado en su casa por la celebración del Día de las Peñas. Enorme ambiente el que aguarda en Riazor a un Athletic que saldrá con sus mejores efectivos, incluido un Iñaki Williams en el que Valverde tiene depositadas muchas esperanzas para que su equipo sea mucho más incisivo arriba sobre todo en estos partidos a domicilio.

Los que se han quedado fuera de la convocatoria para viajar esta misma mañana a A Coruña son hombres como Iturraspe y Kike Sola, en tanto vuelven Elustondo e Ibai Gómez. Con todos esos mimbres, los rojiblancos viajan con intención de recordar a Howard Kendall y que su «UEFA sí, muy posible» sea un «Riazor sí, muy posible».