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Baño de masas real en El Aaiún en el aniversario de la Marcha Verde

El 6 de noviembre de 1975, una marcha militar marroquí encabezada por le rey Hasán II ocupó el territorio saharaui, previamente colonizado por el Estado español, y lanzó a miles de saharauis al exilio en medio de intensos bombardeos. Cerca de 500 desaparecieron. Ayer, el rey alauí celebró en El Aaiún esta «Marcha Verde».


El régimen marroquí hizo ayer un contundente despliegue «patriótico» en las calles de El Aaiún, la capital del Sahara ocupado, en la conmemoración del 40 aniversario de la Marcha Verde, la antesala de la ocupación de los territorios saharauis y del exilio forzado de miles de saharauis a Tinduf.

Convoyes con banderas rojas al viento cruzaban las principales avenidas de El Aaiún con gritos como «Viva Marruecos» y «Solo tenemos un rey y se llama Mohamed VI».

El Gobierno fletó el jueves un avión con periodistas invitados para cubrir los festejos de la Marcha Verde, a los que tuvo que facilitar alojamiento en jaimas cerca del río porque los hoteles fueron requisados hace ya tres semanas para los séquitos del rey y del Gobierno.

A través de las redes sociales muchos saharauis denunciaron el clima de vigilancia y represión en El Aaiún con motivo de la llegada del monarca.

«Las autoridades de la ocupación van de casa en casa exigiendo la asistencia al recibimiento o nos recortarán los sueldos», señaló uno de ellos.

«No estamos locos. Nos comerían si saliéramos a la calle», relató a Efe un joven saharaui.

«Provocación e intransigencia»

En una entrevista con esta agencia, el ministro saharaui de Cooperación, Brahim Mojtar, tachó la visita del rey y su actitud de «provocación. Está actuando en contra del derecho internacional porque él, como todos los marroquíes, sabe que el Sahara es un territorio colonizado, pendiente de descolonización, y que no debe ser visitado por las autoridades marroquíes».

Advirtió de que «la intransigencia marroquí no hará más que incrementar esa frustración que podría desembocar en una radicalización y podría llevar, sobre todo a la población más joven de los saharauis, a reivindicar el retorno a las armas».

«Es palpable que el Gobierno saharaui y la dirección política del Frente Polisario están bajo presión continua por parte de los jóvenes reivindicando acción», subrayó desde su despacho en Rabuni, la zona administrativa de los campamentos de Tinduf.

«Una de dos, o aceleramos un proceso de negociación que desemboque en un referéndum, como la ONU prometió en 1991, o les permitimos retomar las armas para continuar con lo que sus padres habían hecho desde 1975 a 1991. Yo creo que la posibilidad es real, la amenaza es real y hay que tomarla muy en serio», afirmó.

«Esta intransigencia por parte de Marruecos no conduce a lo que la comunidad internacional quiere, es decir, una solución pacífica a través de las negociaciones y que podría incrementar aún más la frustración ya vivida por los saharauis debido a la prolongación de todo este periodo», resaltó Mujtar.

Piden la puesta en libertad de los presos por la protesta de Gdeim Izik

Human Rights Watch, Amnistía Internacional, Acción de los Cristianos para la Abolición de la Tortura y la Asociación Saharaui de Víctimas de Violaciones Graves de los Derechos Humanos han pedido a Rabat que libere o vuelva a juzgar a los 21 saharauis presos desde hace cinco años y que investigue sus denuncias de tortura.

Las detenciones se produjeron el 8 de noviembre de 2010, cuando fuerzas marroquíes desmantelaron un campamento de protesta levantado en Gdeim Izik.GARA