17 DIC. 2015 El Ballet Estatal de Georgia, en Bilbo con «El cascanueces» Uno de los ballets más prestigiosos del mundo, el Ballet Estatal de Georgia, dirigido por Nina Ananiashvili, presenta mañana y pasado en el Teatro Campos Eliseos de Bilbo hitos del ballet clásico como «El Cascanueces», «Serenade», «El espectro de la rosa» y «Sechs Tänze». Pablo CABEZA BILBO Llega a Bilbo por primera vez el Ballet Estatal de Georgia, dirigido por Nina Ananiashvili, considerada por algunos especialistas como una de las mejores bailarinas de todos los tiempos. En sesiones de viernes y sábado, a las 20.00 horas, se representará en el Teatro Campos “El Cascanueces”, “Serenade”, “El espectro de la rosa” y “Sechs Tänze”, a partir de las 20.00 horas. Ananiashvili, en conversación con GARA, y a pesar de su apretada agenda de trabajo, comenta: «Escogimos este programa junto a los promotores de la gira. La mezcla de estos cuatro ballets es muy interesante. ¿Qué podría decir de George Balanchine? Balanchine [de quien se baila “Serenade”] fue un genio y cada vez que yo bailé uno de su ballets fue absolutamente maravilloso: la musicalidad, la belleza de su movimientos; todo es increíble. Somos el Ballet Estatal de Georgia y estamos muy orgullosos porque el señor Balanchine también era georgiano. Siempre es muy difícil bailar un ballet de Balanchine porque tienes que estar muy concentrado en ti mismo todo el rato y debes tener un control absoluto de todos los detalles». «Otra parte del programa es un ballet de Jiří Kylián. No tuve la oportunidad de bailar una obra de Kylián durante mi etapa sobre el escenario. Sus ballets son muy divertidos y profundos a la vez. En concreto, “Sechs Tänze” es una obra muy divertida e interesante que consigue dibujar una sonrisa en el público, pero también es una buena muestra talento de Kylián. Mezcla lo profundo y la diversión de una pantomima. Cuando estoy viendo a la compañía bailarlo me fijo en el público y siempre se escuchan risas». De “El Cascanueces”, señala que es el ballet por excelencia de la Navidad. Todo el mundo baila “El Cascanueces” en estas fechas; es una tradición navideña. La música de Tchaikovsky y el propio ballet en sí hace feliz al público familiar. «Siempre recordarán la experiencia de haber ido en familia a ver “El Cascanueces”», apunta. El autor de la coreografía de “El Cascanueces” es Lev Ivanov. Nijinsky y Karsavina, eran bailarines de los Ballets Rusos de Diaghilev. A Nijinsky se le denomina “el dios de la danza”. Sobre Michel Fokine, “El espectro de la rosa” describe que es una miniatura, un mini-ballet que se hizo muy popular porque lo estrenaron Vaslav Nijinsky y Tamara Karsavina. Es un ballet muy romántico y muy difícil para bailar el rol masculino. Lo bailé y la parte femenina no parece tan difícil, siempre que tengas una buena formación y trabajes cada ejercicio día a día. Si a eso le añades el talento, queda clara la diferencia entre ser un buen bailarín o artista y ser solo un bailarín». Sobre el rol de artista Nina Ananiashvili se muestra incisiva: «Cuando tú creas un rol, necesitas saber todo acerca de ese papel: el tiempo, el porqué, qué debes estudiar para crear ese rol. Debes aprender los pasos y la musicalidad de esos pasos, pero, como me enseñó mi profesora, también debes cuestionarte qué piensas sobre ese rol. Debes saber quién eres; luego construyes la magia del momento y trabajas la técnica: cómo se ve esto mejor o cómo interpretaba el coreógrafo estos pasos. Si miro en mi interior, además de la técnica procuro transmitir los sentimientos y me pregunto qué quiero decirle a la audiencia. Profesionalmente, la técnica ha mejorado. Los jóvenes bailarines tienen mejor técnica que antes, pero muy pocos son artistas. Hay una diferencia entre ser artista y ser sólo un bailarín. Debes demostrar todas las emociones y no sólo mostrar la técnica. Dramas como “Romeo y Julieta” te exigen revelar algo más que la técnica: los sentimientos. Siempre intento saber qué decir, cómo decirlo y todo lo demás. Cada vez que he subido a un escenario, he trabajado muy duro para ver cómo siento el rol en mi interior y poder mostrar mi alma a través de ese papel que voy a interpretar». Ananiashvili nos habla de su amor por Nueva York y lo mucho que significa para ella. A ver si añade Bilbo a su corazón. DESDE TBILISI Nina Ananiashvili nació en Tbilisi, Georgia, en 1963. Un hermoso pueblo de poco más de un millón de habitantes. Sin embargo, alberga uno de los ballets más importantes del mundo, el Ballet Estatal de Georgia.