17 DIC. 2015 CRÍTICA «Papá o mamá» Los hijos, ese lastre familiar disfrazado de slapstick Koldo LANDALUZE El primer referente que topamos de inmediato en “Papá o mamá” es la referencial “La guerra de los Rose” porque en ella topábamos con una saludable, cruda e irreverente crónica en la que realidad y ficción funcionan de manera tan guiñolesca como la vida misma, sobre todo cuando las batallas campales protagonizadas por los atrincherados Michael Douglas y Kathleen Turner llegaban al absurdo más desolador. En este sentido, cabe subrayar la intencionalidad alevosa que plantea Martin Bourboulon en esta su ácida tarjeta de presentación cuyo crescendo no termina de cuadrar. La premisa argumental resulta tan atractiva como peligrosa y aboga por escudarse en la comedia negra a la hora de retratar a un matrimonio de triunfadores que, llegado el momento de su separación, topan con un grave problema que limita sobremanera sus respectivas y exitosas carreras profesionales, la custodia de sus hijos. Este “lastre” filial es el que anima la velada que cobra forma en la pantalla porque ninguno de los progenitores querrá hacerse cargo de sus hijos. Si el primer referente, casi por efecto de reflejo, era la citada comedia estadounidense de Danny de Vito, de inmediato por la retina del recuerdo circulan las intenciones de otra comedia del Estado francés que apuntaba muy alto en sus premisas, “Tanguy. ¿Qué hacemos con el niño?”. En aquella divertida apuesta de Étienne Chatiliez también nos encontrábamos con otro lastre filial. En aquella ocasión era el hijo irreductible y atrincherado en el hogar paterno que se negaba a abandonarlo y eran sus sufridos padres quienes, deseoso de calma, preparaban todo tipo de trepas para echar de casa a su hijo treintañero. Ambos filmes coinciden en muchas cosas, su ingenioso punto de arranque y su discreta resolución final. “Papá o mamá” adopta la postura del slapstick tradicional para seguir de cerca las tribulaciones de un clan familiar que lleva hasta el exceso guiñolesco sus disfunciones cotidianas.