03 ENE. 2016 ¿Qué va a ocurrir ahora? Iratxe FRESNEDA Periodista y profesora de comunicación Audiovisual Lejos quedó hace tiempo la idealizada mirada “original”, aquella que nos descubría paisajes nunca antes contados o retratados, mundos que pensamos que jamás visitaríamos o conoceríamos y que, sin embargo, se nos revelan ya demasiado paseados. ¿Qué hay del misterio? ¿Y de la novedad? ¿Qué nos queda ahora que no haya sido visto ya? «He visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión», diría el replicante vestido con la piel de Rutger Hauer en “Blade Runner” o soñar con ovejas eléctricas que ya han sido diseñadas en China. Nada o todo nos queda por ver, o quizá tan solo sea que miramos sin realmente ver. Todo nos queda por conocer, sin llegar a saber. «¿Cómo puede tenerse el aire inteligente sin pensar en nada inteligente?», escribía Roland Barthes en “La cámara lúcida” mientras miraba un retrato a modo de pronóstico de estos tiempos en los que el conocimiento es más de parecer que de ser. Puede que, como cantaba Björk en “Bailar en la oscuridad” de Lars von Trier, “A decir verdad, nada me queda por ver / Lo he visto todo, he visto la oscuridad / Y en un rayo de luz la total claridad / He visto cuanto necesitaba y he deseado / Querer ver más sería osado / He visto lo que fui / Y sé lo que estoy llamada a ser / Todo lo he visto, nada me queda por ver”. Quizá lo visto sea suficiente para revolotear en círculos por lo conocido, lo cómodo, eso que se asemeja a la llegada al hogar, la maravilla de lo POP. Amamos y disfrutamos de lo que conocemos y nos resulta placentero reconocer historias, identidades y lugares comunes pero, ¿qué hay de lo que pretendíamos descubrir? Con un paseo por las redes sociales, obtendremos la ilusión del conocimiento y el descubrimiento gracias, en gran parte, a que el esfuerzo intelectual nunca estuvo tan infravalorado. ¿Qué va a ocurrir ahora?