23 ENE. 2016 DE REOJO Al monte Raimundo Fitero Al señor Federico Jiménez Losantos le entran ganas de tirarse al monte y da gracias de no llevar escopeta porque de llevarla mataría a los portavoces de Podemos. Lo declara con delectación, publicidad y notoriedad desde su emisora de radio que recibe ayudas y publicidades públicas. La apología de la violencia de clase, el odio, el terrorismo si es de extrema derecha está permitido. Es aplaudido si se me deja deslizar una opinión sacramental. Ni un reproche, ni una actuación de sus amigos de manos sucias que se querellan contra todos, ni mucho menos la aplicación de las leyes vigentes, ¡quiá!, es un gran español dispuesto a matar al amanecer que sale impune de estas amenazas tan graves. Esta es la situación de un estado corrompido, de un gobierno que utiliza los recursos públicos para hacer espiar a sus contrincantes, en un reino donde las cloacas son de superficie y de distribución digital, todo es infecto, deleznable, y se ha instaurado la inquisición más grande desde el franquismo real con el titular vivo llevado a término por este que también impone medallas a las vírgenes. Que se graben a los ciudadanos en sus viajes privados, que se controle a los miembros de los partidos políticos es algo que se ha venido haciendo desde décadas. Pero los ingenuos se creían que solamente afectaba al entorno de ETA. Ahora se dan cuenta que es para todos aquellos que pueden impedir que sigan robando y deshaciendo los mínimos vestigios de un estado de derecho. Por mucho menos se ha enjuiciado a blogueros, comentarios calientes en las redes, pero Jiménez Losantos recibirá alguna medalla. Y un permiso de armas si no lo tiene. Tiene ganas de echarse al monte, no solamente a matar podemitas, sino a quemarlo y construir una urbanización. Su patrioterismo siempre ha sido bien pagado y al contado.