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Suffragette


Salimos del cine y al cruzar opiniones parecía que hubiésemos visto películas distintas. Solamente estábamos de acuerdo en que “Suffragette” nos había gustado. Algunas opinábamos que para nada resultaba excesivamente dolorosa en lo que a la violencia ejercida hacia la mujer y su mostración explícita se refiere; a otras en cambio les habían parecido «duras» algunas imágenes. Sea como fuere, “Suffragette”, dirigida por Sarah Gordon, narra de forma brillante, en el fondo y en la forma, una de las tantas pequeñas historias surgidas a la sombra de la figura de Emmeline Pankhurst, del movimiento sufragista y, en este caso de las suffragettes de las primeras décadas del siglo XX en Inglaterra.

La película cuenta en su reparto con actrices como Carey Mulligan, Helena Bonham Carter o Meryl Streep (con una breve aparición encarnando a Pankhurst) y refleja a la perfección la coerción social y la violencia extrema y diaria a la que eran sometidas las mujeres proletarias. Carey Mulligan nos recuerda mediante su personaje despistado al principio pero valiente, ejemplar y alejado del victimismo después, que la lucha de las mujeres no necesita de la aprobación de los hombres aunque acepte a estos como aliados. Hasta nuestro imaginario han llegado mujeres manifestándose decorosamente en algunas de las fotografías que pasaron a la historia, pero las tácticas de las suffragettes transgredieron las expectativas femeninas de la época. Interrumpían en debates parlamentarios, peleaban contra la policía en marchas violentas y pusieron en apuros al propio Churchill. Por las que quedaron en el camino y las que llegarán merece la pena seguir siendo feministas. Id a ver “Suffragette”.