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Iowa lanza la carrera presidencial más peculiar e impredecible en décadas

Con candidatos que rompen convencionalismos, encuestas en un estrecho margen y próximas citas a la vuelta de la esquina, el caucus de Iowa se disponía a ordenar el «pelotón» de una carrera en la que algunos pasarán el examen y otros quedarán lejos de sus expectativas, que se ha llevado por delante muchas de las viejas certezas de la política de EEUU.


«Alea jacta est». La suerte está echada. Para cuando estas líneas lleguen a los kioscos, ya se conocerán los resultados del caucus de Iowa y se podrá empezar a analizar y dar respuesta a la multitud de preguntas que ha dejado en el aire la carrera presidencial en EEUU. Los pronósticos no eran claros pero es evidente que la primera fase de la carrera ha resultado ser muy volátil y llena de excentricidades. Ahora se verá hasta qué punto llega el enfado de los votantes con la «política de siempre, hecha como siempre», el poder que tiene la rebelión popular compactada en torno a un «candidato insurgente» que ha demostrado tener coraje para definirse como socialista aunque lo tachen de «viejo chiflado y gruñón», o la adhesión que concita un multimillonario que ha hecho del insulto de grupos religiosos y nacionales enteros y de reivindicarse tan rico que nadie lo puede comprar sus señas de identidad.

Los datos de Iowa servirán para una primera aproximación para ver si las viejas formas de hacer política en relación a la financiación o al apoyo de los medios propiedad de los grupos corporativos siguen siendo determinantes o no. Entre quienes estén por debajo de las expectativas, aquellos que no obtengan un doble dígito de voto, se unirán a otro candidato o se irán a casa. En el campo demócrata, por ejemplo, los votantes de Martin O’Malley, el tercer aspirante en discordia, decidirán en segunda vuelta si Hillary Clinton o Bernie Sanders gana.

Ordenar la carrera

Básicamente, Iowa ordenará una carrera que no va a ser de fondo. Una semana más tarde espera la prueba de New Hampshire, y en un mes las de Carolina del Sur y Nevada. Iowa mostrará quién encabeza el pelotón y para la mayoría de participantes, New Hampshire será la última etapa.

Clinton –que acaba de recibir como era previsible el apoyo institucional de “The New York Times”– y Sanders –que es quien más gente moviliza–, ganara quien ganara, todo indicaba que lo haría por la mínima y que seguirían pugnando en New Hampshire. Si la participación fuera alta, ganaría Sanders. Si se mantuviera, probablemente Hillary Clinton. Las condiciones meteorológicas anunciadas para ayer hablaban de fuertes tormentas y de nieve en Iowa, algo que, en teoría, no favorecería a Sanders.

Ted Cruz, candidato de la Iglesia evangélica y del aparato republicano, se la jugaba ante un Trump que en caso de no ganar se daría un buen trompazo. El candidato del ala más ideológica del partido y del grupo mediático ultraconsevador Fox News, se la jugaba ante un «ganador hecho a sí mismo», políticamente incorrecto y con una idea de empequeñecer el Gobierno en casa para agigantarlo ante el mundo. Si perdiera, perdería anclaje y necesitaría encadenar triunfos en las siguientes citas si no quiere verse engullido por el «fenómeno Trump». Un caso este digno de estudio, máxime cuando medios como “Politico” informan de que en el Partido Republicano todo el mundo se está apuntando con el dedo por no haber sido nadie capaz de pararlo a tiempo y en seco.

El tercer candidato republicano en discordia, el senador por Florida Marco Rubio, que había dado señales de recuperarse un poco, a no ser de que consiguiera un resultado de doble dígito, podría quedar, si no definitivamente, rezagado en adelante.

Con todo, la carrera todavía será estrepitosa y de pronóstico incierto, pasará de largo ante muchas de los convencionalismos y las «viejas verdades» consideradas hasta ahora como inamovibles en la política de EEUU.

El editorial del «NYT» respalda a Hillary Clinton

En lo que es una tradición de la prensa escrita anglosajona, el periódico más influyente del mundo, “The New York Times”, ha publicado el esperado editorial dando su apoyo a su candidato preferido en la carrera demócrata. Y en lo que ha sido una sorpresa sin sorpresa, porque ya lo hizo dos veces para el Senado y en la nominación demócrata de 2008 que ganó Obama, una vez más ha apostado por Hillary Clinton. Confesando «entusiasmo y confianza» en su elección, el «NYT» dice apostar por «uno de los candidatos presidenciales más altamente cualificados de la historia moderna».

El «NYT» cree que Hillary Clinton es más elegible que un Bernie Sanders al que acusa «de falta de experiencia, estrechez de ideas políticas y falta de realismo». No obstante, el momento elegido para editorializar, justo antes del caucus de Iowa, se ha interpretado como una muestra de nerviosismo ante la posibilidad de que los electores apostaran (como ocurrió en 2008) por otro candidato al preferido por el muy influyente periódico. M.Z.