05 FEB. 2016 DE REOJO No dormir Raimundo Fitero Se celebran los cincuenta años de “Historias para no dormir”, una serie de terror fantástico de la televisión única de entonces escrita y dirigida por Narciso Ibáñez Serrador, uno de los grandes hacedores de hitos televisivos. En aquel blanco y negro de luto franquista, consiguió aterrorizar a las audiencias entonces millonarias por obligación con algo que escapaba a la mediocridad de la época y le dotaba de un cierto aire europeo. Incluso de una exigencia intelectual superior a lo normal. Con su padre Narciso Ibáñez Menta como el perfecto protagonista de muchos de sus capítulos debido a su figura y su voz, ideal para sus personajes. Medio siglo nos contempla, Chicho aparece muy poco en la televisión, ahora en silla de ruedas, tiene ochenta años, sigue siendo un ser encantador y su historia, sus éxitos le han creado una plataforma de exigencia. Una vida dedicada al teatro y la televisión. Un pionero. Y esos programas, con todas las distancias cromáticas, toda la simpleza tecnológica, vistos hoy, todavía nos hacen entrar en el tobogán de la nostalgia y en ese error de pensar que todo pasado fue mejor. Seguro que fue anterior, pero sí que si comparamos con la calidad media de las series de producción propia actuales, esas tenían algo por encima de todas: inteligencia, sensibilidad, ambición artística. Y se hacían en una TVE franquista, abominable, con censura previa, pero en dramáticos dejaban colarse joyas de esta entidad. Las historias que no nos dejan dormir actualmente son banales, a base de políticos de baja estofa corrupciones, terror financiero, absolutismo cultural, indigencia intelectual. Chicho dice que algunas de aquellas historias mantienen su vigencia. Puede ser. Ahora, por falta de talento, todo se basa en la utilización abusiva de lo digital, mucho color y hacer mucho ruido. Y no es eso; no es eso.