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CRÍTICA «Cien años de perdón»

Por quién silban las balas


Mucho ha llovido desde que hace veinte años el nombre de Daniel Calparsoro sonara con fuerza tras “Salto al vació”.

El resto de su filmografía ha sido un constante querer y no poder en su empeño por calibrar un estilo de cine autoril elaborado mediante cierto empaque técnico. Visto los pobres resultados que cosechó con posterioridad, Calparsoro parece haber optado por otorgar mayor protagonismo a su lado más técnico –dentro de su vertiente de cine de acción– y con un estilo que muchos catalogaría de “hollywoodense”. Por fortuna, en esta ocasión Calparsoro ha contado con el respaldo de un guion certero y sin ampulosidades de Jorge Guerricaechevarría. Sabido es que por mucho talento que tenga un cineasta poco o nada puede hacer con una trama nefasta y en este sentido, Calparsoro ha contado con el blindaje de un encadenado de frases y situaciones bien hilvanadas que funcionan muy bien dentro de su vertiente de thriller de acción.

Teniendo presentes las referenciasde “Heat”, de Michael Mann,  “Tarde de perros”, de Sidney Lumet y “Plan oculto”, de Spike Lee, este filme sobre atracos cuenta con un elemento que permite al espectador sentir más cercana la complicidad con la banda de atracadores que tomará al asalto un banco enclavado en Valencia, epicentro reconocible de una corrupción, y que invita al espectador a otorgar esos cien años de perdón a los ladrones enmascarados y no a los que lucen corbata.

Tal vez el tema social no sea lo más representativo, sino un grupo de intérpretes en el que, a pesar del liderazgo de Luis Tosar, destaca el encarnado por Rodrigo de la Serna.