15 MAY. 2016 JO PUNTUA El garantismo penal español Fede de los Ríos Mi amigo Luis se gana los garbanzos platicando con el alumnado acerca de esa herrumbrosa cosa denominada filosofía, tan perseguida y denostada por neoliberales de izquierda y derecha, que trata acerca de la tarea de pensar: problematizar todo aquello que damos por sentado y no dar nada por supuesto. Pues bien, a Luis, profesor desde hace décadas, le exigen un «certificado negativo del Registro Central de Delincuentes Sexuales» para demostrar «no haber sido condenado por sentencia firme por algún delito contra la libertad e indemnidad sexual, que incluye la agresión y el abuso sexual, acoso sexual, exhibicionismo y provocación sexual, prostitución y explotación sexual y corrupción de menores». –Coño Luis, «corrupción de menores», aquello por lo que condenaron a Sócrates. ¿Piensan que el profesorado de Filosofía es más proclive que otros al exhibicionismo corporal a fin de provocar en el alma del alumno el deseo sexuá y las bajas pasiones? –No Fede, la ley de marras del PP se refiere a toda «profesión, oficio y actividad que implique contacto habitual con menores». Debe presentarla también el personal administrativo, de conserjería y de limpieza. –¿Y los pediatras, los obispos y demás clerigalla, los vendedores de chuches, políticos besaniños, los monitores de Boy Scouts en pantaloncitos cortos y las dicharacheras catequistas de falda plisada también? –Ni lo sé ni me importa, Fede. Lo que debiera preocuparnos es la sumisión, ahora debemos demostrar nuestra inocencia si queremos trabajar. Dotando a la ley de un carácter retroactivo que quiebra todo Derecho: los que actuaron antes de que existiera la ley sufrirán igual pena. Además, impide una posible reinserción del delincuente. No tardarán en crear el Registro Central de Terroristas, Comunistas, Anarquistas y Gentes de Moral Distraída. Al tiempo. Mi amigo Luis al igual que la pederastia detesta el abuso de poder en todas sus formas, aunque legales.