08 SET. 2016 El veto a los iraníes para ir a La Meca aviva la tensión entre Riad y Teherán A unos días de que millones de musulmanes lleguen a La Meca para cumplir con el quinto precepto del islam, Arabia Saudí e Irán han avivado su enfrentamiento con una escalada de acusaciones mutuas. Riad acusa a Teherán de politizar la peregrinación y la ha vetado a los fieles iraníes, Teherán cuestiona que Riad gestione la ciudad sagrada. GARA teherán La guerra verbal entre las potencias regionales rivales Irán y Arabia Saudí ha alcanzado su máximo a solo unos días del peregrinaje musulmán a la Meca, del que Riad ha excluido este año a los fieles iraníes. Será la primera vez en casi tres décadas que los iraníes no participen en este precepto del islam, uno de sus cinco pilares básicos. Un año después de la impactante muerte de más 2.300 peregrinos –464 de ellos iraníes– en el peregrinaje a la ciudad sagrada para los musulmanes, Riad y Teherán no se han puesto de acuerdo en la participación de este año en este precepto islámico. Teherán acusó en mayo a Riad de sabotear el peregrinación cuando el reino saudí juzgó inaceptables las exigencias iraníes para sus ciudadanos, sobre todo la de poder organizar manifestaciones. Ambas potencias, enfrentadas en las guerras siria y yemení, rompieron relaciones en enero tras el ataque a la Embajada saudí en Teherán por manifestantes que protestaban por la ejecución de un líder religioso chií en Arabia Saudí. Para el presidente iraní, Hassan Rohani, el problema sobrepasa el hach (peregrinación a La Meca), y pidió a los estados musulmanes que se coordinen para castigar a Arabia Saudí «por sus crímenes». «Irán no perdonará jamás la sangre vertida de sus mártires», advirtió Rohani, que acusó a Riad de incompetencia en la organización del hach por la tragedia. «Si el problema con el Gobierno saudí se limitara al hach, podría encontrarse una solución. Pero, desgraciadamente, este Gobierno, con los crímenes que comete en la región y su apoyo al terrorismo, vierte la sangre de musulmanes en Irak, Siria y Yemen, y a diario bombardea salvajemente a las mujeres y niños yemeníes», agregó. El intercambio de acusaciones ha pasado del campo político al religioso, abonando el terreno para respuestas aún más encendidas. Así, el gran mufti saudí, Abdel Aziz ben al-Sheij, llegó a asegurar que «los iraníes no son musulmanes» y que su hostilidad hacia los musulmanes, en particular hacia los suníes, es «antigua». Gestionar los lugares sagrados «El príncipe heredero saudí, Mohamed ben Nayef, afirmó que la República Islámica «pretende politizar el hach y transformarlo en una ocasión para violar las enseñanzas del islam, gritando eslóganes y perturbando la seguridad de los peregrinos». El martes, el ministro de Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif. replicó firmando que «no hay ningún parecido entre el islam de los iraníes y la mayor parte de los musulmanes y el del extremismo fanático que predican el alto dirigente wahabita y los padrinos saudíes del terrorismo». El tono se ha seguido endureciendo hasta el punto de que el líder supremo iraní, Ali Jamenei, calificó a la familia real saudí de «maldita y maléfica» y añadió que «no merece gestionar los lugares santos» del islam, la Meca y Medina. Así, pidió a los estados musulmanes que reflexionen sobre la gestión de los lugares sagrados. «Si no, el mundo musulmán se enfrentará a problemas mayores», advirtió. Aseguró que se trata de «extraviados vergonzosos», «de un naturaleza no creyente, irreverente y dependiente» que buscan la continuación de su poder opresivo en alianza con el sionismo y Estados Unidos, y no renuncia a ninguna traición en ese camino». A su juicio, aunque los dirigentes saudíes no fueran responsables de la catástrofe del año pasado, deberían autorizar una comisión de investigación internacional. Además, acusó a EEUU. «El provocador régimen saudí vierte la sangre de los musulmanes en Yemen, en Siria, en Irán y en Bahrein con el apoyo de EEUU. En consecuencia, Estados Unidos y el resto de países que apoyan a Riad son cómplices de los crímenes saudíes», acusó. Las satrapías del Golfo acusan a Irán de politizar el «hach» Las monarquías suníes del Golfo, cuya potencia líder es Arabia Saudí, se alinearon firmemente con Riad y calificaron de «inapropiadas y ofensivas» las declaraciones del al líder supremo iraní, Ali Jamenei. «Son una clara incitación y un intento desesperado de politizar el rito» del «hach», denunció el Consejo General de Cooperación del Golfo (CCG), que agrupa a Bahrein, Emiratos Árabes Unido, Kuwait, Qatar y Omán. Añadió que «son totalmente incompatibles con el islam».GARA PROHIBICIÓNEl «hach», peregrinación a La Meca que supone uno de los cinco preceptos básicos del islam, comenzará oficialmente el sábado, aunque cientos de miles de fieles ya han llegado. El año pasado acudieron alrededor de 60.000 iraníes. Este año no podrán participar, por primera vez en casi tres décadas.