04 ENE. 2017 CRÍTICA «Mine» Atrapado bajo el sol Koldo LANDALUZE En esta su tarjeta de presentación dentro de la industria de Hollywood, los italianos Fabio Guaglione y Fabio Resinaro han querido seguir la estela de Rodrigo Cortés a la hora de intentar imprimir en el espectador el desasosiego que vivió el protagonista enclaustrado de “Buried”. Si en la propuesta rodadá en el 2010 por Cortés el autor se esmeraba en sacar el mayor rédito posible a una situación límite y angustiosa a través de una escenografía tan sobrecogedora siguiendo los cánones que Alfred Hitchcock impuso en su referencial “Náufragos”, en esta oportunidad, el dúo italiano ha querido ir más allá dentro de una escenografía que en absoluto se asocia a la claustrofobia y sí con los miedos que produce la agorafobia, el desierto. Para llevar a buen puerto este difícil reto, los debutantes han sacado de su chistera una premisa que sobre el papel podría funconar dentro de los parámetros del cortometraje, un soldado errante queda atrapado bajo el peso de una mina que pisó accidentalmente y cualquier movimiento puede provocar su explosión. Dicho detonante funciona en los primeros compases de un filme que poco a poco descubre sus trampas debido a lo difícil que resulta mantener el tempo de un argumento tan limitado durante los 100 minutos de metraje que componen este ejercicio fallido. El soldado encarnado por Armie Hammer poco o nada aporta en la angustia que se supone a de padecer el espectador ya que el espectador queda más pendiente de las trampas que asoman dentro de un argumento zurcido mediante tópicos relacionados con las alucinaciones provocadas por el sol o secuencias filmadas con excesivo nervio y que esbozan sin acierto la tensión y trauma que padece el protagonista mientras rememora pasajes de su pasado. Todo ello deriva hacia un epílogo aparatoso y muy forzado que resume la nulidad de este intento por transmitir angustia.