02 MAR. 2017 AI insta a los partidos a acordar una «agenda» de derechos humanos Amnistía Internacional plantea al Ejecutivo Urkullu y a los grupos parlamentarios en Gasteiz una «agenda común de derechos humanos» que pueda ser «compartida y asumida» en la CAV para luego hacerlo el Gobierno Rajoy. Su director en el Estado español, Esteban Beltrán, reconoció que el punto débil de su propuesta, dada a conocer al lehendakari y a los partidos, es que los agentes políticos difieren en el análisis de lo sucedido, «en el contexto, el lenguaje». Agustín GOIKOETXEA BILBO Amnistía Internacional (AI) presentó ayer en Bilbo un informe bajo el título ‘‘Afrontar el pasado para construir el futuro. Verdad, justicia y reparación en el contexto del País Vasco’’ que le sirve para instar a Lakua y a las fuerzas políticas representadas en la Cámara de Gasteiz a que acuerden una «agenda» sobre derechos humanos. Su director en el Estado español, Esteban Beltrán, defendió que ese objetivo «es posible», reconociendo que «hay problemas, no tanto con las medidas que incluye esa agenda, sino con el lenguaje». Por ello, este planteamiento se olvida del «contexto» y pivota en el Derecho Internacional para avanzar en la reparación y la convivencia. No contempla la realidad navarra. Iñaki Hernando, coordinador en la CAV, aseguró que el análisis y medidas que se proponen se circunscriben a lo sucedido en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. Beltrán restó importancia a que el debate se aborde en la ponencia de Paz y Convivencia o en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento. En dos semanas, tienen previsto reunirse con el ministro de Interior y otros agentes para darles a conocer la iniciativa. Beltrán afirmó que si existe un consenso previo en la CAV, «será más fácil trabajar con el Gobierno central». A este respecto, Fotis Filippou, director adjunto sobre Europa, abogó por que el Estado revise su legislación antiterrorista «para que no provoque una restricción desproporcionada de derechos». El documento constata que, aunque en la CAV se han llevado a cabo «iniciativa positivas» en la búsqueda de la verdad y la reparación, el Gobierno español ha ignorado a algunas víctimas y ha obstaculizado los pasos dados a nivel autonómico. La agenda apuesta por garantizar «por completo» el acceso a verdad, justicia y reparación para todas víctimas, incluidas quienes sufrieron tortura y malos tratos, haciendo que las instituciones reconozcan el daño causado «en el contexto de la lucha antiterrorista». Solicita que se garantice que todos los abusos cometidos por fuerzas de seguridad se investiguen. «Debe realizarse una auditoría externa de los mecanismos de investigación internos y establecer mecanismos independientes de investigación para graves violaciones de derechos humanos», dijo Beltrán, que explicó que se fijan en experiencias en Gran Bretaña y Holanda. Apuntó a que en un primer borrador de la Ley de Policía se abordó, aunque se quedó en un código de buenas conductas, que no es lo que reivindican. Axun Lasa recuerda «el desprecio de las instituciones» La presentación del informe de Amnistía Internacional contó con la presencia de Mari Carmen Hernández, viuda del edil del PP Jesús María Pedrosa, muerto en un atentado de ETA en 2000; y de Axun Lasa, hermana de Joxean Lasa y también víctima de tortura en 1982 por parte de la Guardia Civil. Ambas, además de avalar el trabajo de AI, aportaron detalles de su experiencia vital. Hernández manifestó que «todas las víctimas, seamos del signo que sea, tenemos el mismo derecho a que se haga justicia a la verdad, memoria, reconocimiento y reparación». Además, reclamó a los políticos que «nadie justifique la violencia pasada, aunque sea veladamente, y asuman su propia responsabilidad». Lasa recordó todo lo que rodeó al caso de su hermano, donde dijo haber sentido el «reconocimiento social» hacia su familia pero también «el desprecio de las instituciones». Relató con crudeza lo que supone ser víctima de la tortura, aquella que los gobiernos se niegan a reconocer públicamente. También mencionó a otras víctimas que se obvian: a los familiares de los presos vascos que sufren las consecuencias de la dispersión. «Solo hay una víctima, y quien es capaz de entender a una víctima es capaz de entender a todas, y la memoria la tenemos que recomponer los que hemos sufrido, por sabemos que ese dolor es igual para unos y para otros». A.G.