19 MAR. 2017 EL ALAVÉS SE LLEVA EL DERBI ANTE LA REAL El Glorioso continúa en estado de gracia El Alavés venció a la Real Sociedad en el primer derbi de la temporada que acogió Mendizorrotza con un gol de Deyverson al borde del descanso. El brasileño volvió a ver puerta tres meses después y gracias a su diana los babazorros llegan hasta los 40 puntos y están cada vez más cerca del objetivo principal: los 48 citados por Pellegrino. Ane URKIRI ANSOLA  GASTEIZ ALAVÉS 1 REAL SOCIEDAD 0 La cautela y la prudencia fueron las señas de identidad de un Alavés que trabajó muy seriamente para vencer a una Real Sociedad a la que le faltó el acierto en el último pase. Aún con el recuerdo de ese 3-0 del pasado octubre en Anoeta, los de Pellegrino quisieron mostrar la evolución que han tenido durante la temporada y el primer aviso llegó provocando un saque de esquina a los doce segundos de iniciar el partido. Ante esa amenaza, la Real activó su banda izquierda para la deseperación de Kiko Femenía, que se vió superado en cada acción entre Oyarzabal y Yuri. El propio zarauztarra, internándose en el área tras zafarse de Laguardia, fue el primero en probar los reflejos de Pacheco que aguantó bien para taponar el disparo del lateral guipuzcoano. Cada equipo con un acercamiento en su estadística, y empezó el juego de tanteo. Amagaron tanto que estuvieron a punto de transmitir una actitud conformista. Ninguno de las dos escuadras aprovechó las pocas imprecisiones de los defensores, Ely y Theo por un lado, Mikel González por la otra. Ni Deyverson, tras una mala cesión del arrasatearra, pudo sorprender a Rulli, ni Vela ni Xabi Prieto supieron sacar partido a los errores en la salida de balón. Los pupilos de Mauricio Pellegrino tenían la lección aprendida y en cada robo trataron de abrir el juego a ambos costados, ocupados por Ibai Gómez y Óscar Romero, que volvió al once inicial en lugar de Gaizka Toquero. Le costó entrar en el partido al paraguayo, pero en cuanto su equipo dio un paso adelante pudo entrar en calor y así combinar en ataque, tanto con Deyverson como con Camarasa. Sin embargo, le faltaba la participación de los laterales. Justo al contrario ocurría en las ofensivas de la Real Sociedad. Odriozola y Yuri fueron imprescindibles con sus paredes o incluso centros laterales que no encontraron rematador. Ante los dos saques de esquina consecutivos que había botado la Real, el capitán Manu García se encargó de avivar tanto a la grada como a su equipo pasada la media hora de juego. No fue en balde. Adelantaron la primera línea de presión y Theo Hernández captó a la primera el mensaje. Puso su motor en marcha al borde del descanso y no tan escorado a la banda. Eso le permitió tener total libertad en la carrera ante unos dubitativos guipuzcoanos que no se aclararon a la hora de hacer la marca. El francés se internó hasta la cocina y Deyverson se encargó de redondear la jugada rematando a placer el centro raso de su compañero. El brasileño volvió a celebrar un gol después de tres meses exactos desde su última diana (18 de diciembre frente al Betis). Al igual que contra el equipo bético, el tanto del ariete albiazul fue suficiente para amarrar una valiosa victoria que le coloca ya con 40 puntos en la tabla. Expulsión de Granero Ambos entrenadores, pero sobre todo Eusebio, tuvieron que reconstruir su habitual once ante la baja de la columna vertebral de su equipo. Granero y Mikel González suplieron las bajas de los lesionados Zurutuza e Iñigo Martínez, y el joven azpeitiarra Jon Guridi tuvo la difícil tarea de sustituir a Illarra en su debut oficial con la Real. Esas bajas sensibles, sumada al gol encajado al filo del descanso, hicieron mella en el conjunto donostiarra. Le costó arrancar en la segunda mitad, mientras el Alavés, mediante sendos cabezazos de Deyverson, estuvo cerca de ampliar la ventaja si no fuesen por las paradas de Gerónimo Rulli que estuvo providencial en ambos remates. La reacción del equipo donostiarra no tardaría en llegar y fue, casualmente, tras la expulsión de Granero cuando se vio a una Real más volcada en ataque y triplicaron las llegadas. Aunque no llegaban a rematar, esa dinámica llevó al Alavés a replegarse atrás y así sacar su vena más sólida y solidaria para despejar o atajar -en el caso de Pacheco- cada centro lateral. Como ejemplo, el despeje de Manu García, desde el suelo y con la cabeza, para evitar un posible remate dentro del área. Se hicieron agónicos los cuatro minutos de añadido en el que los albiazules trataron de enviar el balón lo más lejos posible de su área para así arañar minutos y encadenar su segunda victoria consecutiva, y el tercer partido sin perder. Los 40 puntos ya son realidad en la escuadra babazorra.