07 ABR. 2017 May defiende ante Tusk que Gibraltar decida su futuro de cara al Brexit Theresa May reiteró ayer a Donald Tusk que Gibraltar tendrá la última palabra sobre su futuro en el contencioso con el Estado español. GARA londres La primera ministra británica, Theresa May, declaró ayer al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que la soberanía de Gibraltar no estará sobre la mesa de las futuras negociaciones entre Londres y Bruselas ante Brexit sin el «consentimiento» de los habitantes del Peñón. «La primera ministra dejó claro que, en lo que respecta a Gibraltar, la posición británica no ha cambiado», explicó un portavoz de Downing Street al término de la primera reunión entre Tusk y May desde la notificación formal de la salida británica de la Unión Europea (UE). Londres, añadió, «buscará el mejor acuerdo para Gibraltar al negociar la salida de Reino Unido de la Unión Europea y no habrá negociaciones sobre la soberanía de Gibraltar sin el consentimiento de su pueblo». Por su parte, una fuente europea confirmó que en su primer encuentro desde que el Gobierno británico activara el artículo 50 del Tratado de Lisboa, ambos se comprometieron a adoptar un tono constructivo y «rebajar las tensiones cuando aparezcan, también cuando las negociaciones en temas delicados como Gibraltar se vuelvan inevitablemente difíciles», y a mantener un «contacto regular» durante la negociación del Brexit. Londres notificó formalmente la semana pasada su intención de abandonar el bloque y el 29 de abril los líderes de los Veintisiete se reunirán en Bruselas para tratar la salida británica y adoptar formalmente las directrices de las negociaciones. En ellas, que el Consejo dio a conocer el pasado viernes y deben ser aprobadas por los 27 países restantes, Tusk dio al Estado español derecho de veto en las cuestiones referentes a Gibraltar, cuya soberanía reclama. Esto despertó una viva reacción en Gibraltar y en Londres y el exlíder de los tories Michael Howard amenazó al Estado español con la guerra. May salió al paso de estas reacciones encendidas al afirmar que era partidaria de «hablar» con España, y no de la «guerra», en unas declaraciones en respuesta al veto que la UE concedió a Madrid, y a la reacción de algunos británicos. Según un portavoz de Downing Street, May agradeció a Tusk ayer el «enfoque constructivo» del borrador con las directrices para el futuro diálogo. Una de las principales diferencias entre Londres y Bruselas es el momento de abordar un futuro tratado comercial bilateral. May reclamó iniciar conversaciones sobre un acuerdo de libre comercio durante los dos años de las negociaciones del divorcio, pero la UE respondió que, antes que nada, quiere constatar «avances sustanciales». La premier británica amagó con dejar de colaborar en asuntos de seguridad con sus socios europeos si no hay acuerdo comercial, pero, desde entonces, May ha rebajado el tono y ha preferido destacar que hay espacio para el compromiso. Sturgeon no quiere acudir a los tribunales La ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, insistió ayer en que no tiene intención de resolver en los tribunales el permiso solicitado al Gobierno británico para celebrar un segundo referéndum sobre la independencia de Escocia. La semana pasada, Sturgeon pidió al Gobierno de Theresa May, la autorización para poder convocar el plebiscito, en respuesta al Brexit, puesto que Escocia votó a favor de la permanencia. «Es absolutamente esencial que si la voluntad del Parlamento escocés es (a favor) de un referéndum, entonces debe ser respetado», declaró la política nacionalista a la cadena BBC. «No creo que haya necesidad, ni hay ninguna intención, de ver que un asunto que debería ser resuelto políticamente, termine en los tribunales», subrayó la ministra principal. Sturgeon, que quiere un referéndum entre el otoño de 2018 y la primavera de 2019, hizo la petición formal a May tras recibir la semana pasada autorización del Parlamento autónomo escocés. La política independentista hizo las declaraciones a la BBC tras conjeturas de la prensa sobre la posibilidad de que pudiera tomar medidas legales para forzar la segunda consulta sobre la independencia. Sturgeon ha argumentado en las últimas semanas que el actual escenario en el que se encuentra Escocia no es el que votaron los escoceses en el referéndum europeo del 23 de junio, sino que representa un desenlace «que tendrá implicaciones significativas» para su «economía, sociedad y lugar en el mundo».GARA «ESPECIAL»La primera ministra británica, Theresa May, insistió en un comunicado en que espera forjar una relación «especial y profunda» con la UE una vez se rompan los lazos entre Londres y el club europeo, previsiblemente el 29 de marzo de 2019.