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Yo no fui


Una afirmación que certifica un fracaso político colosal: «Hemos tenido que cesar a un gobierno democráticamente elegido y disolver un Parlament. Es un hecho excepcional y los hechos excepcionales deben ser lo más breves posible. No hemos aplicado el 155 para prohibir el independentismo sino para obligarle a respetar la ley».

Esta frase es del Sr. Rajoy, el Trump de Pontevedra. Pues bien: cuando se habla de esa equivocación inmensa, la de «cesar a un gobierno democráticamente elegido», hay que irse del gobierno y de la política. Cesar a «un gobierno democráticamente elegido» es muy grave, excelencia. Equivale a reconocer que la democracia no es un gran principio moral sino una herramienta en manos de un mal carpintero. Reconocer un derecho y suspenderlo radicalmente es una inepcia intelectual descalificadora. Y no me hable de obediencia al juez.

Segunda observación crítica. Para ser dictador hay que tener una gran personalidad, aunque sea perversa. Y esa personalidad desparece cuando usted se esconde detrás de esta otra frase: «Nosotros, como partido, hemos cometido errores». Me recuerda al niño chiquito que ha roto el jarrón: «Yo no fi».

Sr. Rajoy, váyase. Deje que otro haga sus oposiciones al Pardo. Usted ha suspendido.